martes 14 de abril de 2026

En J. A. de la Peña será mañana la fiesta de Nuestra Señora de Pompeya

8 de octubre de 2016 - 00:00

El programa de actividades comenzará a las 10:00, cuando comience la procesión, que partirá desde la Escuela Primaria Nº 19 “Juan Larrea”. A las 11:00, en la capilla se celebrará misa en la que los niños de catequesis tomarán su primera comunión.

DE LA REDACCION. Mañana la comunidad de la localidad de J. A de la Peña celebrará la fiesta patronal de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, advocación mariana que es recordada por la Iglesia católica el 7 de octubre.

El programa de actividades comenzará mañana, a las 10:00, cuando se dé inicio a la procesión que tendrá como punto de partida la Escuela Primaria Nº 19 “Juan Larrea”.

La caminata contará con la participación de los integrantes de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Pergamino, Capilla Nuestra Señora del Carmen de Mariano Benítez, Capilla Santa Teresita de Acevedo, Capilla Inmaculada Concepción de Guerrico y la agrupación tradicionalista del Fortín Pergamino.

A las 11:00, en la capilla se celebrará misa en la que los niños de catequesis tomarán su primera comunión.

 

Jornada popular

Desde el mediodía en la Casa de la Cultura se desarrollará una jornada con esmerado servicio de buffet a beneficio de esta entidad del pueblo. Habrá una muestra de fotos de la Peña Fotográfica Pergamino y del Museo Municipal de Bellas Artes. También estará la muestra “Así vivimos”, del Museo de la Ciudad.

En el paseo de la antigua zona ferroviaria habrá una muestra de autos antiguos de Autoclásica Pergamino, feria de artesanos y variadas actividades artísticas.

 

Un poco de historia

El 24 de agosto del año 79 después de Cristo, ocurrió la famosa erupción del Volcán Vesubio que sepultó a la pagana Pompeya, una ciudad de la Antigua Roma ubicada cerca de la moderna Nápoles (sur de Italia).

Las ciudades fueron totalmente destruidas y enterradas por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del 79 después de Cristo.

En Pompeya la aristocracia romana gustaba pasar tiempo de recreo y fue sorprendida por la súbita destrucción. Sobre sus ruinas se edificó más tarde una nueva ciudad.

A comienzos del siglo XIX, descubiertas las ruinas de la ciudad, se instalaron en el valle cercano varias familias de campesinos que levantaron humildes viviendas y una pobre capilla.

 

Bartolo Longo

En 1872 llegó el abogado Bartolo Longo, que  trabajaba para la Condesa Fusco, dueña de esas tierras. Longo se enteró al dialogar con los campesinos que las cosas no iban mal, aunque fue alertado por la presencia de individuos de malas costumbres, los que hacían que las cosas no fueran del todo agradables. Le comentaron que no había policías y que mientras hubo un cura, este ejercía cierta autoridad, pero tras su muerte, eran pocos los que seguían firmes en la fe, por lo cual la capilla había quedado abandonada al no oficiarse misas. Allí la gente rezaba en sus casas.

Una noche Longo vio en sueños a un amigo muerto años atrás que le dijo “Salva a esta gente, Bartolo. Propaga el Rosario. Haz que lo recen. María prometió la salvación para quienes lo hagan”. A la mañana siguiente se levantó con la firme decisión de hacer lo que su amigo le había pedido.

Longo trajo de Nápoles muchos Rosarios para repartir. A partir de entonces, recorrió las casas de los campesinos recomendando el rezo del Rosario y repartiendo imágenes religiosas. Al mismo tiempo, ayudado por algunos vecinos, se dio a la tarea de reparar la Capilla y en 1873 organizó la primera fiesta en la pequeña iglesia, aunque sin mucho éxito.

 

La imagen de la virgen

Sus intentos por interesar a sus habitantes no eran exitosos. Tuvo entonces la idea de llevar hasta dicha área una imagen de Nuestra Señora del Rosario. En 1878, Longo obtuvo de un convento de Nápoles un cuadro de Nuestra Señora que se convirtió en el foco de numerosas peregrinaciones y el centro de un importante santuario de Nuestra Señora del Rosario.

Bartolo Longo, devoto ferviente de María, comienza a difundir su culto, bajo el nombre de Virgen del Rosario de Pompeya. Así surge el templo hoy existente en ese lugar.

El primer domingo de octubre de 1883 en la nueva iglesia en construcción, se rezó por primera vez en público la súplica “a la poderosa Reina del Rosario de Pompeya” que luego habría de repetirse en todo el mundo el 8 de mayo y el primer domingo de octubre. Similar propagación tuvo la devoción de los quince sábados, por la constante iniciativa de Bartolo Longo, quien falleció en 1926 y fue declarado beato el 26 de octubre de 1981.

El 8 de mayo de 1887, el cardenal Mónaco de la Valleta colocó a la venerada imagen una diadema de brillantes bendecida por el Papa León XIII y el 8 de mayo de 1891, se llevó a cabo la Solemne Consagración del nuevo Santuario de Pompeya, que existe actualmente.

Esta advocación se extendió luego a varios países incluyendo América Latina.

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