La iniciativa, pensada en varias etapas a cumplirse durante diez años, se basa en dos ejes: la mejora de las condiciones de habitabilidad y la reinserción social y el fortalecimiento del Servicio Penitenciario.
DE LA REDACCION. Con una preocupante sobrepoblación, problemas edilicios y de salubridad, las cárceles bonaerenses manifiestan un déficit acumulado durante décadas. Frente a esta situación, y en el marco del plan integral de seguridad impulsado por la gobernadora María Eugenia Vidal, se llevará adelante una amplia reforma del Sistema Penitenciario provincial. La iniciativa, pensada en varias etapas a cumplirse durante los próximos diez años, se basa en dos ejes: la mejora de las condiciones de habitabilidad y reinserción social y el fortalecimiento del Servicio Penitenciario.
Sabemos que esto no se va a resolver por completo en esta gestión. Tiene que convertirse en una política de Estado. Las primeras medidas, apuntan a solucionar cuestiones humanas de la situación de los detenidos y las vamos a cumplir en estos cuatro años, dijo el ministro de Justicia bonaerense, Gustavo Ferrari, en diálogo con el diario La Nación. Lo que va a llevar mucho más tiempo es disminuir la sobrepoblación, añadió.
Superpoblación
La Provincia cuenta hoy con 55 unidades penitenciarias, que alojan a 31.760 presos, y 7 alcaidías, con 1.317 internos. En conjunto representan aproximadamente el 45% de los detenidos de todo el país. En tanto, hay unas 2.300 personas en comisarías y 1.200 con monitoreo electrónico.
Además, el sistema recibe por año unos 2.200 presos, mientras que la tasa de recambio es de 600. Cuenta con unas 26.000 plazas, lo que resulta en una sobrepoblación de 7.000 internos, que asciende a 9.000 contando los alojados en comisarías.
Para paliar esta situación, el Plan Estratégico 2016-2026, incluye la incorporación de unas 2.000 plazas anuales a partir de 2017. Para esto, entre otras medidas, se reactivará una serie de obras que implican la construcción de nuevos espacios y la ampliación de otros ya existentes. Además, se están identificando, en conjunto con autoridades nacionales e intendentes municipales, espacios en desuso que puedan ser acondicionados para su funcionamiento como alcaidías.
Como medidas a corto plazo, antes de fin de año se harán mejoras en el Hospital Penitenciario, que se encuentra en la Unidad 22, en el que se incorporarán 60 camas y un quirófano. También se dispuso que, antes de fin de año, cada detenido deberá contar con un colchón ignífugo. Además, se instrumentará en todas las cárceles bonaerenses un sistema de racionamiento (viandas) para garantizar la adecuada provisión de alimentos a cada detenido.
Mujeres e hijos
Otro cambio que se propone en este plan es la mejora de las condiciones de alojamiento de las mujeres presas que conviven con sus hijos. Actualmente hay 50 niños menores de cuatro años que viven en cárceles bonaerenses con sus madres. Para esto, se comenzará con una prueba piloto en el penal de Florencio Varela, con la construcción de una casa prefabricada y una plazoleta con juegos múltiples para poder proveerles a los niños un lugar mucho más saludable para su crecimiento, indicaron desde el Ministerio de Justicia.
También se llevarán adelante mejoras en el sistema educativo y la capacitación laboral de los internos. Hoy un 40% de la población carcelaria realiza cursos en algún nivel educativo, a pesar de la falta de espacios y las dificultades del sistema para enfrentar la creciente demanda. Para mejorar la situación se incrementarán los cargos docentes.
También se desarrollará un Programa de Educación para el Trabajo, para brindar educación técnica con relación a la demanda laboral de la región de origen de los detenidos. En paralelo, se llevará adelante un fortalecimiento del Servicio Penitenciario, promoviendo la profesionalización de los 20.000 agentes y la capacitación en tratamiento y seguridad como áreas independientes.
La sociedad tiene que comprender que hay que ocuparse de las cárceles. Si no lo entiende por convicción, tiene que pensarlo por lo que se ve en la realidad: si un preso sale de la cárcel sin capacitación ni opción laboral, es muy difícil que no vuelva a delinquir, señaló Ferrari.