La referente de la Red de Madres contra el Paco estuvo en nuestra ciudad junto a Héctor Molina de la Fundación Mancomunydad. Participaron en la entrega de certificados a 35 promotores comunitarios. La jornada se llevó a cabo en el Centro Padre Galli. Los promotores acercan las familias a los dispositivos del Estado, sostuvo Alcántara.
DE LA REDACCION. Ayer en horas de la mañana, el Centro Integral para la Prevención y el Tratamiento de Adicciones Padre Galli fue el punto de encuentro de quienes desarrollaron el curso de promotores comunitarios que es organizado por la Secretaría de Desarrollo Social. Para la ocasión, arribaron a nuestra ciudad Silvia Alcántara, una de las representantes de la Red Madres Contra el Paco y Héctor Molina de la Fundación Mancomunydad. Ambos reflexionaron con los presentes sobre la problemática de las adicciones y luego entregaron los certificados a las 35 personas que participaron de las jornadas.
También estuvo la doctora María Martha Perretta, directora de Atención Primaria de la Salud y Mario Batalla, organizador de la Marcha por los Derechos del Niño.
Red de trabajo
En rueda de prensa, Marcos Carini, responsable del Centro Padre Galli agradeció en primer lugar la visita de Silvia Alcántara y Héctor Molina y reconoció a Mario Batalla, el militante social que gestiona la visita de ambos a nuestra ciudad. Me honra estar en compañía de Silvia y Héctor, dos ejemplos de vida y de la lucha contra las adicciones, destacó Carini y aseguró que estamos en vías de construir una red para quienes realmente trabajan en la promoción comunitaria. A ellos les daremos las herramientas necesarias para que puedan desarrollar su labor.
Cuerpo a cuerpo
Silvia Alcántara es una de las fundadoras y activa integrante de la Red Madres contra el Paco. Contenta con su participación en nuestra ciudad, Alcántara contó que soy promotora de la salud de la provincia de Buenos Aires, especializada en adicciones. Y es realmente muy importante el trabajo, cuerpo a cuerpo, de los promotores que son los que conocen las problemáticas que existen en cada casa y acercan a las familias a los dispositivos existentes para tratar de solucionar sus cuestiones.
Al mismo tiempo, la militante social aseguró que son los promotores los que deben decirles a las personas en la cara que valen y que deben ser cuidados y protegidos, que solo así podrán mejorar su calidad de vida. Somos un nexo necesario entre el Estado y los integrantes de una comunidad.
Poniendo en valor el trabajo que se realiza desde el Centro Padre Galli, Alcántara felicitó a los trabajadores del espacio por la labor que desarrollan, sobre todo por el armado de la red de contención a partir de la actividad de los promotores comunitarios. Contar con promotores es una muy buena decisión tomada y más aún en este momento en que las adicciones son la causa de numerosas patologías, agregó.
Puerta de ingreso
Alcántara señaló que donde hay un adicto es probable que haya una familia casi destruida, por ello destacó la revinculación de las personas que padecen adicciones con su núcleo familiar.
En otro tramo de su explicación, dijo que la naturalización del consumo de la marihuana son de algún modo la puerta de ingreso al consumo de otras sustancias. Los países latinoamericanos son los más perjudicados por la extensión del narcotráfico, sobre todo la proliferación de drogas que afectan a los jóvenes que por el consumo de sustancias ven aniquiladas sus inquietudes interiores y la capacidad de progreso. La droga acalla voluntades, acalla pensamientos, sostuvo Alcántara.
La militante social afirmó que se hace una gran apología al consumo de alcohol que siempre va acompañado de otras sustancias. Nos preocupa tener una generación de policonsumidores.
Corregir la Ley
Respecto al funcionamiento de los centros de rehabilitación de adicciones, Alcántara dijo que desde la comisión de adicciones estamos luchando para corregir la Ley de Salud Mental, específicamente, en el punto en que se considera al consumidor como un sujeto de derecho, y tiene derecho a consumir. Ese derecho le da el poder de internarse o no con el agravante de que al ser comunidades abiertas, muchas veces ese mismo adicto que al principio quiso internarse, después se escapa. Por eso nosotros bregamos por la creación de comunidades terapéuticas cerradas, que no son psiquiátricos, para la rehabilitación de quienes quieren internarse, y acompañó dicho argumento informando que de los consumidores compulsivos solo se interna un 20 por ciento.
Héctor Molina
Silvia y Héctor son madre y padre de víctimas de la droga, víctimas del consumo, víctimas de un enemigo gigante y peligroso que amenazó a sus hijos y que, en una de esas ocasiones, ganó.
Sin embargo, esas arduas y duras batallas no les diezmaron los ánimos. Por el contrario, los encontraron unidos en una pelea que no piensan abandonar.
Con el dolor encarnado en nuestro ser, tenemos dos posibilidades: bajamos los brazos o utilizamos ese dolor como trampolín para hacer cosas positivas. Junto a la Red de Madres contra el Paco aprendí que es necesario transformar el dolor en fortaleza, destacó Héctor Molina.
Números preocupantes
Molina afirmó que nuestro trabajo en la lucha contra las adicciones es muy frustrante. Un estudio reveló que uno de cada cuatro adictos severos está en tratamiento. Y mi preocupación está puesta en los otros tres, que no van a poder ser incluidos y que pueden llegar a formar parte de la red delictual.
Cuando se trabaja con adictos siempre se considera el triángulo de Zimberg cuyos vértices son: sujeto, sustancia y contexto, tres factores que están interrelacionados unos con otros. Por ello para Molina no basta con apuntar a solucionar las problemáticas que se generan en uno de esos factores. Si ponemos el foco de trabajo en uno de estos tres vértices dejamos de lado los otros dos que son igual de importantes y así nos confundimos en la búsqueda de la solución.
Hacer prevención
Por último y reconociendo ser pesimista, afirmó que la lucha contra el narcotráfico está perdida, ya que se calcula que un siete por ciento de la sustancia que se comercializa en el mercado de las drogas es lo que fue primero secuestrado, decomisado por diferentes fuerzas de seguridad. Y agregó: Es importante asignar recursos para empezar a combatir este flagelo, pero es mucho más importante tratar a los adictos, cambiar los paradigmas de las campañas de prevención que deben ser iniciadas cuanto antes. Hoy en la Ciudad de Buenos Aires estamos trabajando con prevención temprana con chicos cuyas edades oscilan entre los 4 y los 12 años y esto porque entendemos que la edad de inicio del consumo se está dando a los diez años.