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En San Nicolás se desarrollaron actividades en memoria del tercer obispo que tuvo la Diócesis nicoleña. La misa principal, desarrollada en la Catedral, fue presidida por Héctor Cardelli, que manifestó que Carlos Horacio tuvo que asumir el desafío como pastor que conduce al rebaño a buenos pastos y aguas tranquilas.
DE LA REDACCION. La diócesis de San Nicolás de los Arroyos recordó días pasados, con distintos actos, a monseñor Carlos Horacio Ponce de León, con motivo de cumplirse el trigésimo noveno aniversario de la muerte de quien fue el tercer obispo diocesano. En este marco se celebró una misa en la gruta que lo recuerda en el kilómetro 211 de la autopista Buenos Aires-Rosario, cerca de Ramallo, pidiendo la pronta resolución de su causa.
En la Catedral
Por otro lado monseñor Héctor Cardelli, presidió la celebración de la Eucaristía en la catedral San Nicolás de Bari.
Allí, el obispo, durante la homilía, manifestó que un nuevo aniversario nos convoca a orar en espíritu de súplica y alabanza. Muchos son los motivos de gratitud que nos convocan por la figura del pastor que Dios eligió para San Nicolás en la primera etapa posconciliar de la Iglesia. El Concilio Vaticano II actualizó su mensaje siempre iluminador en la vida de los creyentes, pero haciéndolo más adaptado a los tiempos, impregnando de un espíritu de renovación y actualización, conforme a las exigencias y necesidades del tiempo actual.
Lineamientos
Refiriéndose a Ponce de León, Cardelli aseguró que este debió orientar y acompañar los pasos de la Iglesia diocesana conformando la realidad a los lineamientos e iluminación del Vaticano II, en especial Lumen Gentium y Gaudium et Spes. La Iglesia y el mundo moderno, incipiente desafío que el obispo tuvo que asumir como pastor que conduce al rebaño a buenos pastos y aguas tranquilas.
La súplica surge a consecuencia del regalo de su vida con la cual fuimos favorecidos. Súplica por el dueño de la viña para que premie con la gloria del cielo a este siervo bueno y fiel. Súplica por su mediación más allá de la muerte, porque el cuerpo místico de Cristo se enriquece con la intercesión de los Santos que son modelos y mediadores ante Dios en favor del Reino que quiere crecer entre nosotros, para adelantarlos en el tiempo, sostuvo el obispo diocesano.
Libro de Gracias
En este marco, hace ya varios años, fue abierto un Libro de Gracias recibidas por la mediación de Ponce de León para que queden consignadas a los efectos de abrir su causa y así poder sumarnos al elenco de candidatos que nos marcaron el rumbo en este caminar a la Casa del Padre.
La alabanza a nuestro Padre Dios, por permitirnos reconocer su intervención sobrenatural en la vida del obispo que le respondió con prontitud, aun sabiendo que el costo de esta respuesta podría significar su oblación más encumbrada, como fue su fidelidad hasta la muerte.
Súplica y sentir
En la finalización de su homilía, Cardelli expresó: Ponemos en las amorosas manos de nuestro Padre toda nuestra súplica y nuestro sentir, a fin de que la luz de la fe nos llene de la esperanza que nos deja la paz por el deber cumplido.
María, la madre de la Iglesia, nos cubra como a sus hijos en el manto de la fraternidad y la comunión en Cristo, que siempre vence.
Breve reseña
Ponce de León fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1938. El 9 de junio de 1962 fue nombrado obispo auxiliar de Salta (provincia de Salta). El 28 de abril de 1966 fue nombrado obispo de San Nicolás. Fue ordenado formalmente el 18 de junio de 1966, a los 52 años.
Siendo obispo auxiliar de Salta, el 28 de abril de 1966 monseñor Ponce de León fue trasladado por el Papa Pablo VI a la sede nicoleña de la que tomó posesión canónica el 18 de junio de ese año.
Ponce de León tuvo un importante rol episcopal durante el régimen dictatorial del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que había irrumpido en 1976, y ocultamente y a sangre y fuego desarrolló violencia extrema estatal, siendo uno de los muy pocos miembros de la jerarquía de la Iglesia católica de Argentina en criticar sus abusos y crímenes sobre los derechos humanos, tales como el asesinato del obispo Enrique Angelelli por una fuerza de tareas militar en 1976.
A partir del 24 de marzo de 1976 recibía a los familiares de los desaparecidos. Recibía a cada una de las familias que le fueron a pedir que intercediera para saber el paradero de sus hijos. Cuando los sacerdotes le cuestionaron el tema de porqué se quedaba, contestaba: ¿Por qué me voy a ir, si no estoy haciendo nada malo?.
El 11 de julio de 1977, Ponce de León se dirigía desde San Nicolás hacia la Ciudad de Buenos Aires por la ruta nacional Nº 9 en un automóvil Renault 4S, yendo entre otros asuntos a visitar a un seminarista internado en la Capital. A 11 kilómetros de San Nicolás, en el kilómetro 212 (un kilómetro antes de la salida al pueblo de Sánchez), una camioneta Ford F100 que viajaba en sentido contrario hizo una maniobra para esquivar a un ómnibus estacionado. En medio de la lluvia, la camioneta hizo un trompo y se pasó a la vía por donde venía el automóvil del obispo, con el que chocó frontalmente. Ponce de León falleció de una hemorragia cerebral, sin fracturas de huesos.