Marta Lere y José Neme Carenzo ponen de manifiesto todo su talento y preparación actoral ya que interpretan más de 10 personajes durante la obra, bajo la dirección de Facundo Cruz, que echa mano al recurso del uso de la máscara.
DE LA REDACCION. Después de una exitosa temporada en 2015, que incluyó una gira por varias localidades de Buenos Aires y Santa Fe, y Capital Federal, la obra Nuestra Señora de las Nubes, protagonizada por Marta Lere y Neme Carenzo y, dirigida por Facundo Cruz, volverá a escena en Espacio GAE, Siria y Guido con dos funciones, esta noche y mañana, a las 21:00.
En este espectáculo Marta Lere y Neme Carenzo ponen de manifiesto todo su talento y preparación actoral ya que interpretan más de 10 personajes durante la obra, teniendo que explotar al máximo sus posibilidades vocales y corporales. Una tarea intensa en los ensayos, bajo la dirección de Facundo Cruz que, además, logra una puesta en escena estética y cuidada.
Para lograr los desafíos actorales con mayor solvencia, se incluyó en el equipo a Mirka Duzevich en la preparación corporal y a Jorge Abal en el entrenamiento vocal.
El recurso teatral elegido por Facundo Cruz, que le da a la obra un toque diferente e interesante, es el uso de la máscara para caracterizar diversos personajes y que está basado en el tipo de teatro de la Comedia del arte, solo que en este caso las máscaras fueron originales, diseñadas exclusivamente para este proyecto. El encargado fue Alfredo Iriarte y su equipo de realización, a quienes el elenco contactó en Buenos Aires exclusivamente para este trabajo.
Completan el equipo Estefanía Blaiotta en vestuario; Daniel Fernández, Raúl Samarone y Melina Antuña en escenografía; Laura Riera en fotografía; Ernesto Carenzo en sonido; Facundo Cruz en diseño de iluminación y Lucas Sans en diseño gráfico.
La obra transcurre en un lugar sin nombre en donde se encuentran dos personajes cuyo único patrimonio material es una maleta. Oscar y Bruna que se encuentran por azar en un lugar que no es el suyo, en una tierra extraña, entablan una relación de amistad al descubrir que son originarios de un mismo país: Nuestra Señora de las Nubes. Enamorados y marginados del mismo país que los echó, estas dos almas recrean su mundo olvidado y sus habitantes a través de la poesía, la caracterización, el juego y la fantasía.
No se habla sobre lo evidente del exilio, se habla de las personas que están fuera de sí, personas que llevan como único equipaje el recuerdo, y una buena dosis de imaginación para inventar ese pasado que no contiene ya su maleta; y así en sus recuerdos borrosos y directos, muchas veces, aparecen los hechos, anécdotas de un pueblo, que como cualquier otro, pasa de lo ridículo y pintoresco hasta lo más terrible y perverso. Desfilan personajes que nos traen a la memoria los arquetipos de una comunidad propia de nuestra forma cultural de vida. Pero esta historia, deja filtrar su parte gruesa y profunda: el imperio de los opresores que pretenden aplastar al que se rebela. La sombra de las dictaduras y la censura. La inocencia burlada. La locura y lo cuerdo social. Lo pintoresco de anécdotas amorosas. La tiranía y el desorden. Entre recuerdos irán construyendo un nuevo territorio que les permita refundar una nueva vida en algún lugar desconocido al que habrá que inventar, para seguir creyendo y paradójicamente, quizás, en algún otro tiempo, añorar y recordar.