El daño neurológico dejó secuelas. Los avances son lentos. Está en el Fleni de Escobar, donde deberá ser sometido a una intervención para recuperar la movilidad de sus brazos. Tiene problemas de lenguaje y cognitivos. El mes próximo se cumplirá un año del procedimiento que lo dejó en este estado. Su familia brindó detalles de su evolución.
DE LA REDACCION. El nombre de Juan Pablo Baccinelli cobró trascendencia pública el año pasado cuando a raíz de una intervención quirúrgica realizada en la Clínica Pergamino, donde se atendió a través su Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART) por una lesión sufrida en una de sus manos, sufrió un paro cardiorrespiratorio que le ocasionó un severo daño neurológico. A poco de cumplirse un año de aquel acontecimiento -el próximo 28 de julio- y mientras avanza una causa judicial que investiga una supuesta mala praxis, el joven que el martes cumplirá sus 34 años, permanece internado en el Instituto Fleni de la localidad de Escobar donde está siendo sometido a un complejo proceso de rehabilitación.
Para conocer cómo se va dando su evolución, LA OPINION tomó contacto con familiares de Juan Pablo quienes aseguraron que el haber estado en coma durante varios meses agravó el daño neurológico inicial y dejó secuelas que los profesionales que intervienen en su rehabilitación están tratando de revertir. Según refieren, la internación prolongada dejó huellas y a lo largo de estos meses sufrió y logró recuperarse de distintas complicaciones clínicas hasta conseguir estar estabilizado.
De acuerdo con lo referido por sus familiares, en la actualidad Juan Pablo se encuentra estable y la atención del equipo interdisciplinario que lo asiste está orientada a tratar de revertir las secuelas que le quedaron producto del episodio que sufrió en el quirófano cuando fue intervenido el pasado 28 de julio. Aseguran que aunque está consciente, tiene dificultades cognitivas, no retiene información y tiene severos problemas de lenguaje. Habla muy poco, y aunque conoce a sus seres queridos, no recuerda nada, te ve en el momento y luego se olvida de todo, le cuesta conectar información, señaló Gladys Spena, suegra de Juan Pablo en diálogo telefónico con LA OPINION.
En virtud de que producto de haber estado en coma durante un largo período Juan Pablo experimenta lo que se conoce como espasticidad de brazos y piernas -una condición que puede hacer que las extremidades adopten posiciones permanentes que hacen difícil su funcionalidad- que ha requerido de procedimientos orientados a revertir este estado. Ya se le colocó debajo de la piel una bomba de baclofeno, un tratamiento que puede aliviar algunos de los síntomas de la espasticidad severa y contribuye al tratamiento del dolor y de las contracturas, y que le permitió lograr la movilidad de las piernas de manera gradual.
Ahora los médicos están programando una intervención quirúrgica de sus miembros superiores, para ver si es posible que recupere la movilidad de sus brazos, comentó Gladys Spena.
En el terreno cognitivo, sus familiares aseguran que producto de las lesiones tiene problemas de lenguaje y no logra procesar la información del día a día. Su lenguaje es mínimo, conoce pero no recuerda nada, es muy lenta la evolución y los médicos aseguran que requerirá por lo menos de un año más de rehabilitación en el centro donde está internado y donde lo atienden no solo médicos sino kinesiólogos, psiquiatras y especialistas.
Siempre acompañado
De acuerdo a lo precisado por la familia, los costos que supone este tratamiento son absorbidos por la Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART). Su familia lo está acompañando en el proceso. Respecto de ello, sus allegados comentan que siempre hay alguien con él en la internación. Cuando no está su esposa, está su mamá o su papá y nosotros vamos a visitarlo algunos fines de semana; la semana pasada fue el Día del Padre y fuimos para compartirlo con él. Se alegra cuando nos ve, señaló su suegra.
Un drama
Lo que le sucedió a Juan Pablo condicionó no solo su salud sino que significó una verdadera tragedia para el grupo familiar. A casi un año de lo ocurrido y con todas las energías puestas en su recuperación, reconocen que ha sido y es un proceso muy difícil de sobrellevar. Juan Pablo tiene dos hijos. La niña, de 12 años, es la que más ha sentido la ausencia del padre, según refieren sus familiares, ha experimentado algunos problemas en su escolaridad y sufre las consecuencias de un drama que aún no termina de resolverse. El niño, de apenas 2 años, no tiene demasiada conciencia de lo ocurrido y solo le pide besos a su papá cada vez que lo va a visitar a Escobar.
Dueños de una fortaleza que se ha consolidado en el acompañamiento de amigos, compañeros de trabajo y de la propia comunidad que ha seguido el caso, se sostienen en el esfuerzo compartido para acompañar el proceso de rehabilitación de Juan Pablo. Del tema judicial no hablan demasiado, solo señalan que en el marco de la causa iniciada por Lesiones gravísimas y/o abandono de persona hay una audiencia prevista para los primeros días de julio.
Toda nuestra energía está puesta en el proceso de rehabilitación, queremos que Juan Pablo logre recuperarse pronto. El martes celebraremos su cumpleaños y el mes que viene, en coincidencia con el primer aniversario de la operación que lo dejó en este estado, haremos una nueva marcha para pedir justicia, sostuvo Gladys Spena, en la conversación mantenida con LA OPINION.