En el Día del Padre, LA OPINION, relata la historia de este pergaminense de 62 años que, desde hace más de 30 trabaja activamente en la defensa de los derechos de la niñez y los discapacitados. Su mensaje en esta fecha: Cuidar a los niños, el futuro del mundo.
DE LA REDACCION. El calendario marca que hoy en nuestro país, como cada tercer domingo de junio, se celebra el Día del Padre, una fecha en la que se reconoce la fundamental tarea que estos llevan adelante en la educación y crianza de sus hijos.
Si bien se es padre toda la vida, incluso cuando los hijos son adultos, la incidencia del ejercicio de la paternidad, biológica o del corazón, en los primeros años es gravitante para los hombres y mujeres futuros. Es con esta figura, la del adulto protector sobre el pequeño, cual escudo ante los males del mundo, la que más refleja el espíritu de esta fecha. Y pasada esta etapa, la ocasión es propicia para el agradecimiento y el recuerdo de quienes han partido.
Más allá de lo que la biología proclama, ser padre es un rol a ocupar y cumplir, pudiéndose ejercer tanto por mandato de sangre, como por afecto y también por sentido de responsabilidad. Desde este último lugar viene la elección de LA OPINION de destacar en este día a Mario Batalla, un hombre que, por su destacada labor solidaria y desinteresada, ha logrado ganarse el cariño de muchos, a tal punto, que se ha convertido en el padre adoptivo de numerosos pergaminenses.
Culto a la solidaridad
Defensor acérrimo de los derechos de los niños y de las personas con capacidades diferentes, Mario supo hacer de gran parte de su vida, un culto a la solidaridad. Hacer el bien, es la premisa que este pergaminense de 62 años cumple a rajatabla desde hace más de 30 años, cuando manifestó haber conocido a Dios a través del culto evangélico.
Haciendo memoria, Mario cuenta que sus padres lo educaron en los valores del trabajo y la honestidad.
Nacido en la antigua barraca de Biscayart, que estaba ubicada en Río de Janeiro y Salta, desde niño trabajó en una caballeriza. Según pasaron los años, desarrolló diferentes oficios hasta llegar a la actualidad en que se desempeña como electricista, labor que realiza en horas de la tarde ya que por las mañanas se aboca a las gestiones que le permiten organizar y desarrollar las actividades que se enmarcan en las reconocidas Marchas por los Derechos de los Niños que cada noviembre copan la Avenida de Mayo de nuestra ciudad.
Ayudar a los demás
Mario fue papá biológico a sus 27 años. Mauricio, Fabián, Mario y Fabiana son sus hijos que le han dado seis nietos. Al mismo tiempo, se fue consolidando como padre del corazón de muchos niños, devenidos ahora en jóvenes y adultos, a los que supo acompañar en diferentes circunstancias de la vida.
Recordando el inicio de su trayectoria en la defensa de los niños y discapacitados, el entrevistado relata: Al mismo tiempo que fui padre, conocí a Dios en el culto evangélico, y descubrí que mi misión en la vida era ayudar a los demás, hacer el bien porque el que tiene a Dios en su vida siempre busca el bienestar para el prójimo.
Movilizado por los niños, Mario en un pequeño espacio de su casa, ubicada en barrio Trincavelli, precisamente calles Arana y Ramón Raimundo, instaló un comedor en el que les daba de comer a los chicos de la zona y al mismo tiempo los imbuía en la Palabra de Dios a modo de contención espiritual. Esas fueron las circunstancias en que conoció las realidades adversas que atravesaban, de toda índole. El contacto con estas realidades de niños que no vivían como niños, lo animó a luchar por el cumplimiento de los derechos de los más vulnerables, proclamados internacionalmente, a los que adhiere nuestro país, pero que muchas veces, en la diaria, son avasallados.
Prevención es salud
Como parte de su campaña por mantener vigente estos derechos, durante 10 años, Mario fue el productor y conductor de Prevención es salud, un programa de radio que se emitía por Radio Cristiana. En su entrevista con el Diario recuerda que su primer invitado, en 1993, fue precisamente nuestro director, Hugo Apesteguía, que era por entonces titular del Taller Protegido. El programa radial daba cuenta de las diferentes actividades solidarias que se llevaban adelante en organizaciones, entidades, instituciones, incluso en los establecimientos educativos para personas con discapacidad en nuestra ciudad.
Más que una caminata
Gracias a esta propuesta de comunicación, Mario conoció al sacerdote Manuel Huerta Varas, impulsor de las Marchas por los Derechos de los Niños que en el principio contaban con el apoyo de Unicef. La primera caminata unió avenida Alsina y San Nicolás con el Municipio, y se desarrolló con un objetivo específico: la defensa de los derechos de los niños, los más vulnerables. Desde esa primera marcha, en 1995, es que trabajo en la defensa de los más chicos y las personas con capacidades diferentes. Y en esta aventura, Miguel Ortiz me acompañó durante muchos años. Al principio éramos pocos, eran caminatas poco convocantes pero ahora, después de tanto perseverar, logramos el apoyo y el acompañamiento de múltiples instituciones y personas, a tal punto que durante el año realizamos diferentes actividades que abordan la problemática de los niños, explicó Mario.
Es importante aclarar que en la última década, la Marcha por los derechos del Niño, no sólo se limita a ser una caminata en noviembre sino que bajo ese nombre se realizan durante el año diversas actividades, como charlas y jornadas con el fin último de concientizar y hacer prevención, abordando las problemáticas actuales que tienen como protagonistas a los más pequeños. En este marco es que reconocidos capacitadores, profesionales y expertos arriban a Pergamino para establecer contacto en la comunidad y transferir sus experiencias y conocimientos.
La nueva educación
La irrupción de las redes sociales generó modificaciones en la educación y la crianza de los niños. Tanto es así que tener al hijo en casa no es para los padres sinónimo, como antes, de tenerlo protegido, a salvo. Estar adentro pero conectados a Internet es saberlos con contacto con el mundo y sus peligros. Por eso, a las tradicionales labores de educación y cuidado de los hijos, por estos días los progenitores han sumado la de controlar la actividad que sus hijos en computadoras, tablets y celulares. La innovación tecnológica nos plantea nuevos desafíos a los padres y abuelos ya que debemos estar atentos siempre a lo que hacen nuestros niños, sobre todo en las redes sociales, asegura Mario.
Dios, su guía
Portando una pequeña carpeta y movilizándose en bicicleta, Mario recorre las calles de nuestra ciudad conversando, gestionando, organizando actividades de interés para la sociedad.
Amigo de todos, este pergaminense supo ser un padre adoptivo para numerosos niños, ahora adultos, a los que siempre incentivó, potenciando sus capacidades, teniendo como guía a Dios ya que sin El nada podría hacer, sostiene. Es muy compleja la tarea de defender a los chicos pero me siento afortunado por estar siempre acompañado por Dios, agrega.
Mario afirma que continuará con esta tarea desinteresada, justamente, hasta que Dios me lo permita.
Si le preguntan cuál es su misión, Mario responde: Hacer el bien; y a la hora de dar un mensaje expresa: Cuiden a sus hijos, cuidemos a los niños, ellos son el futuro del mundo.