Y aquí está doña, tranquilo como agua de tanque, el intendente Javi Martínez, con su infaltable matecito, en una reunión de la comisión de Asuntos Agrarios de la Cámara de Diputados bonaerense que días pasados sesionó en Pergamino. Es que el lord mayor, a estas horas, no está retorciéndose de furia como los kirchneristas, y atraviesa cierta paz en la Comuna (con los líos habituales doña, pero nada que no se pueda manejar).
El asunto del mate es todo un tema, primero porque lo acerca a costumbres bien nacionales y populares, pero dicen los que saben que de tanto en tanto se toma uno bien amargo, quizá para ir acostumbrándose a los disgustos que da la política, a veces por errores propios y otras sin comerla ni beberla, como se sabe que puede suceder en el metié. Nunca se sabe de dónde puede venir la avalancha y zas
ya se acaba la tranquilidad. Por eso y por ahora, los mates son dulces y sobre todo pacíficos.
MATES AMARGOS
Y ya que hablamos de mates amargos, ni le queremos contar cómo cayó entre el kirchnerismo lugareño el papelonazo de José López, tirando los bolsos con plata a un convento. En un primer momento tenían todos los ojos como huevos fritos por la impresión de ver semejante disparate de cara a la gente, y no era para menos. El enojo, la bronca y la angustia se mezclaron. Luego vino cierta calma, el análisis y lo que sucede tras un golpe político tan desagradable.
Sin embargo doña, aunque hay muchos que han accedido a cargos durante el período K, es decir que han abrevado en esas huestes, sólo Lisandro Bormioli puso la cara por el proyecto conjunto, y habló en los medios donde lo consultaron, mostrando su desacuerdo y su de-sagrado frente a este bochorno.
Otros justicialistas, que durante el kirchnerismo también se subieron al barco, les haya gustado o no la versión K del peronismo, no dijeron esta boca es mía. Se negaron a entrevistas o jugaron al distraído. Ni siquiera dijeron agua va o agua viene en las redes sociales. Son concejales o legisladores del Frente para la Victoria, pero no se les oye la voz. Estas especulaciones siempre las hemos visto en nuestra ciudad. Pero hay momentos en los que, aunque sea para despegarse, hay que hablar. Nadie los acusa de lo que otros hicieron, pero cuando uno pertenece a un espacio político y surgen estos casos de corruptela, hay que hacerse cargo muchachos.
Sheik Elías, Rosa Tulio, Diego Brigati, Cristian Settembrini, José Agudo, Riky Ruggeri y otros, teléfono
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RUMORES, RUMORES
Arrecian otra vez los rumores doña de un quiebre en el bloque de concejales del Frente para la Victoria, como viene sucediendo en el Parlamento de la Provincia y de la Nación. El Sheik Elías ya se fue a otra bancada peronista en los días pasados, por ejemplo. En Pergamino hasta ahora se han mantenido todos juntos, los más K y los menos K. Ahora circulan amenazas de partirse en dos o tres bloques de acuerdo a las líneas nacionales que seguirá cada concejal. La verdad es que haber llegado juntos hasta ahora, con las roturas a nivel nacional, es casi un milagro, porque generalmente cuando arriba se quiebra, abajo sucede lo mismo más temprano que tarde.
Veremos doña, porque este es como el cuento del lobo, que ya viene, que ya viene y el lobo nunca viene, hasta que un día resulta cierto.
SE ARMO
Dicen los que andan por todos lados que la presidenta y tesorera del Consejo Escolar de Pergamino, Silvia Torigino y Andrea Medina, denunciaron en un plenario de Cambiemos de la Segunda Sección Electoral, con la presencia del ministro Salvai, que la Provincia envía la mitad de los recursos que necesitan para la asistencia alimentaria de los niños que concurren a los comedores escolares. No dijeron más que la verdad doña, pero quisiéramos ser mosquitos para ver las caripelas en ese momento. Porque estaban presentes además del intendente Javier Martínez, otros cuatro intendentes macristas de la sección: Fernanda Antonijevich (Baradero), Cecilio Salazar (San Pedro), Javier Olaeta (Arrecifes), Claudio Ro-ssi (Rojas), junto al ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Federico Salvai. Todo venía tranqui, de rutina, hasta que minutos antes de terminar la reunión, las chicas pidieron la palabra y se sinceraron: necesitan más plata.