Reconoció al personal con asistencia perfecta y a quienes cumplieron treinta años de servicio. El gerente del sanatorio describió el contexto que atraviesan las instituciones de salud y efectuó un recorrido por la historia de este centro de atención para marcar su evolución.
DE LA REDACCION. El pasado lunes se concretó el acto de celebración del 80º aniversario de la Clínica Pergamino, hecho que motivó la realización de un sencillo acto en el que el directorio de ese centro de salud reconoció al personal que cumplió treinta años de servicio y a los que tuvieron asistencia perfecta durante el último año.
Luego de la ceremonia religiosa de acción de gracias, el acto se desarrolló en el auditorio del sanatorio, oportunidad en la que el licenciado Diego Parra, gerente de la Clínica Pergamino, tuvo a su cargo la lectura del discurso en el que se plasmó el posicionamiento del directorio. A largo de los últimos años en cada aniversario hacemos referencia y remarcamos el impacto del contexto político y social, la situación económica, la relación con los financiadores y las distintas variables que afectan en forma directa nuestro día a día, comenzó y prosiguió: Con el paso del tiempo esta problemática coyuntural se ha convertido en crónica, formando parte de nuestra realidad, y en este transitar aprendimos a adaptarnos y a caminar junto a ella en un ejercicio permanente de supervivencia.
Las circunstancias que nos han tocado vivir y atravesar han sido sustento para fortalecernos. Aprendimos a convivir con la adversidad y forjar una estructura que hoy cumple sus primeros 80 años, refirió el gerente de la Clínica Pergamino, recordando que en 1936, un 13 de junio trece fundadores fueron capaces de tener la visión de un proyecto que trascendería sus propias expectativas. Así, apoyados por un espíritu societario de confraternidad que se extendió en el tiempo hasta la actualidad, fijaron como principales objetivos de la institución el de brindar siempre el mejor servicio posible, propender al desarrollo profesional y lograr una sólida fuente de trabajo para todo el que transcurriera por esta casa. Unidos por las mismas ansias de desarrollo que demandaba la medicina, se logró injertar en el ADN de la organización un cúmulo de valores necesarios para hacer de ese proyecto una clínica sustentable. Con un horizonte que hoy continúa abriéndose al futuro, a través de las nuevas generaciones para darle impulso a los latidos de vida de nuestra institución.
Con relación a la evolución que ha tenido el establecimiento, en otro tramo del mensaje expresó: Pasamos de un lugar con trece camas y trece médicos a ser un centro de alta complejidad donde podemos atender prácticamente la totalidad de las patologías, realizar más de 4.000 procedimientos quirúrgicos anuales, internar y brindar tratamientos a más de 8.000 pacientes, asistir a más de 500 nacimientos y generar el espacio donde se desempeñan más de 180 profesionales médicos y personal técnico para atender las demandas de todas las especialidades durante los 365 días del año.
Tenemos la responsabilidad, tal vez la más importante desde el punto de vista organizacional, de brindar un servicio integral cuyo centro es cuidar la salud de las personas de todas las edades. Todo este esfuerzo, que implica un costo humano y material enorme, se ha visto compensado por el frecuente afecto, satisfacción y agradecimiento demostrado por muchos de nuestros pacientes y su familia. Es la retribución más importante que podamos percibir.
Por supuesto que todo esto es posible gracias a nuestros profesionales médicos quienes a través del arte de curar movilizan el motor de la Clínica, apoyados por un gran equipo de técnicos, asistentes, enfermeros, mucamas y administrativos, conformando un todo que nos permite cumplir con creces nuestro objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes, añadió.
El trabajo es continuo, mejorar día a día nos impone el compromiso de enfocarnos aún más en el abordaje interdisciplinario de las patologías, en el confort de las instalaciones, en la integración de los servicios, en la calidez, en la cultura del trato y contención humana en todos los niveles y sobre todas las cosas, el amor por lo que hacemos.
Cuando escuchamos a médicos o al personal de la Clínica, que han trabajado con nosotros durante muchos años, algunos de ellos más de treinta, coinciden en manifestar su agradecimiento a la institución, añorando a compañeros que ya no están, y remarcando que han dedicado su vida a ser parte de esta organización, vale la pena preguntarse si la vorágine diaria acaso nos impide disfrutar lo que hacemos, si somos capaces de sentirnos gratificados con los resultados obtenidos, o es que simplemente lo tomamos como el imperativo de lo que debía ser limitando muchas veces la satisfacción que nos brinda nuestra labor, prosiguió.
Hoy nos permitimos celebrar este aniversario con inmensa gratitud hacia todos aquellos que desde la misma fundación aportaron lo suyo a lo largo de 80 años, desde el lugar más encumbrado al de menor notoriedad, médicos y no médicos, proveedores, pacientes y amigos, contribuyendo para llegar a este presente, expresó y sobre el final del mensaje, parafraseando a Albert Einstein concluyó: Solo merece la pena una vida al servicio de los demás. Felices 80 años, Clínica Pergamino, quienes hoy aquí te conmemoramos también somos parte de tu historia.
Distinciones
Como parte de la ceremonia, el directorio de la Clínica Pergamino distinguió a las personas que cumplieron treinta años de servicio. Así el doctor Julio Ramella, presidente del directorio, entregó un reconocimiento a Sonia Celentano, jefa del área de Administración y el doctor Juan Lestussi, jefe del Servicio de Radiología, entregó la distinción a Luis Seijas, técnico de dicho servicio.
En el mismo marco, el doctor Luis Panizza recibió de manos del doctor Julio César Lanternier el caduceo por haberse acogido al beneficio jubilatorio.
Otros reconocimientos
Como es habitual en los actos de celebración del aniversario de la Clínica Pergamino, se entregaron reconocimientos al personal con asistencia perfecta durante el último año. Recibieron esta mención los empleados: Luis Seijas, José Bichara, Rolando Gutiérrez, Fabián González, Vilma Pachilla, Sofía Buccolini, Silvina Baldocchi, Carina Lower, Patricia Quinteros, Francisco Tatín, Juana Firpo, Stella Coliqueo, Carina Amoy, Sebastián López, Joaquín La Licata, Mónica Leguizamón, Sergio Ponce, Lucrecia Alderete, Marcelo Ríos, Raquel Nina Medina, Florencia Bonifay, Javier Firpo, Javier de la Costa, Walter Forti, Diego Leguizamón, Rolando Gordillo, Micaela Pedrol, Sandra Schrauf, Frank Morris y María Barbosa.