miércoles 13 de mayo de 2026

Bormioli confesó su dolor por no ganar las elecciones y que para él la política “nunca para”

17 de abril de 2016 - 00:00

Actualmente es concejal y desde que perdió en los comicios de octubre último para intendente, su perfil público bajó de manera notoria. Se tomó su tiempo para la reflexión, recompuso fuerzas refugiándose en sus seres más queridos, y ante la requisitoria de LA OPINION salió otra vez al ruedo para contar cómo se siente, qué planes tiene como político y cómo ve la gestión de Cambiemos, tanto a nivel local como nacional y provincial. 

DE LA REDACCION. Lisandro Bormioli fue una de las apariciones más relevantes de la última década en la arena política pergaminense. Desde la nada misma construyó un capital político envidiable por muchos políticos tradicionales, sostenido, avalado y respaldado sin condicionamientos –vale remarcarlo- por el aparato kirchnerista nacional, vía la exministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, que en términos políticos es la “madrina” de Bormioli. Pero el trabajo de campo, la construcción territorial y el afianzamiento de su figura en el ámbito local fue su gran virtud, acompañado de su esposa, María Eugenia Ball Lima, hija de uno de los más reconocidos políticos pergaminenses, Guillermo Ball Lima.

Así, Bormioli ingresó en el imaginario popular como posible intendente, porque no todos los que alguna vez se postulan tienen la posibilidad de estar en la real consideración del electorado. Y menos en tan breve lapso de vida pública. Su figura se instaló con fuerza, las condiciones eran propicias, sin embargo no pudo ser en 2011 ni tampoco en 2015. En ambas ocasiones por diferentes motivos quedó en las puertas del Palacio Municipal.

Actualmente es concejal y desde que perdió en las elecciones de octubre último para intendente, su perfil público bajó de manera notoria. Casi no se lo ha visto en actos ni tampoco se ha pronunciado públicamente. Recién ha comenzado el período de sesiones ordinarias pero hubo algunas extraordinarias y eventos en el Concejo Deliberante de los cuales se excusó de asistir.

Dice haberse tomado un tiempo para la reflexión, que recompuso fuerzas refugiándose en sus seres más queridos. Ante la requisitoria de LA OPINION salió otra vez al ruedo para contar cómo se siente, cómo fue no ganar las elecciones, qué planes tiene como político y cómo ve la gestión de Cambiemos, tanto a nivel local como nacional y provincial.

-¿Cómo es su vida después de un ritmo muy alto de trabajo como referente del Gobierno nacional, el trajín de la campaña y la desilusión por no haber sido elegido intendente?

-En estos meses me pude relajar bastante, hacer cosas que durante mucho tiempo no pude hacer y que a uno le gustan y las tuvo relegadas. En primer lugar, estar con mi familia y en especial con mi hijo, con el que comparto muchas horas del día, al punto de llevarlo y retirarlo del jardín de infantes. Eso en lo personal, pero la actividad política sigue porque uno nunca para, aunque en este tiempo debo reconocer que el ritmo es mucho más bajo que en tiempos en que estaba al frente de muchos temas como referente del Gobierno nacional. Venía de estar 16 horas por día pensando y haciendo política, solucionando problemas y gestionando cuestiones para nuestra ciudad, y de pronto toda esa actividad se redujo al rol de concejal (tiene mandato hasta 2017), que no es una tarea menor pero sí mucho menos demandante en el día a día. Ahora estoy en un rol opositor y sin esa responsabilidad que tenía en tantos lugares que obtuvimos para nuestra ciudad, que se gestionaron desde cero como los Ministerios de Desarrollo, de Trabajo, de Justicia, de Industria, cosas que beneficiaron a nuestros empresarios, comerciantes, nuestras Pymes, nuestros trabajadores,  nuestra gente en general. Todo eso hoy no está en nuestras manos y lo que uno hace es reconvertir el tiempo a la tarea de concejal y a la vida privada, disfrutando de cosas que antes no podía.

-¿Qué siente al ver que toda esa estructura sigue en marcha pero en otras manos?

-Hay que tener en claro que el Estado no es de uno. Se gestiona cuando es su momento y se deja el mando cuando la gente decide que asuma otra fuerza política. Hay que tener en claro que lo importante son las instituciones, que son las que siguen en marcha. 

Desde lo personal, uno sabe que ha cometido algunos errores en la gestión, como cualquier ser humano, pero también tuvo muchos aciertos. Hemos hecho una infinidad de acciones a favor de personas e instituciones de la ciudad, y mi deseo es que se haga mucho más de lo que nosotros pudimos hacer. Si lo logran seguramente superarán las expectativas de la sociedad que los eligió. Tienen todas las posibilidades de hacerlo porque tienen en tándem a los gobiernos nacional, provincial y municipal con lo cual no hay excusa alguna como para no hacer mejor las cosas de lo que las hicimos nosotros, tanto en la gestión que hicimos con los organismos nacionales como lo que hizo “Cachi” Gutiérrez como intendente, porque en aquellos momentos se escuchaba que uno manejaba muchas cosas de la Nación, y era cierto, por eso hicimos todo lo que hicimos, y “Cachi” hizo mucho desde su lugar como intendente. Después con Omar Pacini pudimos obtener logros en conjunto, como el caso de los terrenos del Procrear, que fue una gran gestión de María Eugenia Ball Lima. En otras cosas no pudimos congeniar, pero desde distintos estamentos hemos hecho muchas cosas. Ahora, el actual partido de  Gobierno maneja todos los niveles (Nación, Provincia y Municipio) con lo cual tiene la posibilidad de pasar a la historia como una de las mejores gestiones. No hay excusas para no lograrlo, si al final del camino no están los resultados esperados será por otras cuestiones.

-¿Por qué cree que la mayoría no lo eligió para intendente, después de tantos años de trabajo para ello?

-Tal vez el dolor que tengo viene de todo el tiempo que estuve trabajando para esto y al final no se dio. “Cachi” también me imagino que se debe sentir igual porque era otro candidato muy firme. Uno se prepara con errores y aciertos, se entusiasma y de repente entra un jugador desconocido a la cancha y le gana primero la interna a Cachi y después se impone en la general. 

Lo que más costó asimilar fue el tiempo que  invertí con relación al poco tiempo que utilizó Javier Martínez para imponerse. Uno deja durante años a la familia, los amigos, un montón de cosas, se prepara para determinada función y pasa que aparece un candidato que en dos o tres meses surge como de la nada y gana. Así son las reglas del juego, no voy a llorar sobre eso.

Lo más difícil fue cómo utilizar el tiempo libre porque con la concejalía, que es un orgullo, el espacio es mucho más limitado del que venía acostumbrado a manejar y que me permitía tomar decisiones de tipo ejecutivas.

-¿Cree que fue todo mérito de Martínez y la coyuntura que lo acompañó o hubo algo de ustedes que la gente no valoró?

-Lógicamente que siempre se cometen errores, pero tratamos de hacer una campaña con el corazón abierto, hablando con todos los sectores pero no hablar por hablar sino generando políticas concretas para diferentes sectores de la comunidad. Pero indudablemente no pudimos contrarrestar al huracán llamado María Eugenia Vidal que sacó en Pergamino el 54 por ciento de los votos y los 48 puntos que sumó Mauricio Macri. Nosotros sacamos 27 puntos en las Paso y 32 en las Generales, mientras que nuestro candidato a presidente, Daniel Scioli, sacó en las generales el 27 por ciento. Es decir que nuestra candidatura local sacó más votos que la presidencial, y lo mismo había pasado en 2013, cuando habíamos logrado más votos que el candidato nacional, que fue Martín Insaurralde.

La realidad es que la tracción de arriba fue fundamental en estas elecciones. Es casi imposible darlo vuelta. Solamente “Cachi” Gutiérrez en 2011 pudo revertir un escenario de ese tipo.

En definitiva, perdimos en todos los niveles porque fue un voto muy nacionalizado, fue una ola que no pudimos parar. ¿Quién iba a pensar que el Frente para la Victoria iba a perder la Provincia de Buenos Aires?

-¿Cómo vislumbra que se va a reorganizar el peronismo-kirchnerismo en Pergamino?

-El Frente para la Victoria tiene un montón de jóvenes, hombres y mujeres, que tienen experiencia en la gestión, que tienen un muy buen reconocimiento en nuestra sociedad, es decir un semillero importante que nos dejaron estos 12 años de gestión, y eso está latente y desde allí va a salir seguramente una alternativa seria para los próximos años.

-¿Se volvería a postular para intendente o esa aspiración ya forma parte del pasado?

-Yo voy a seguir haciendo política en nuestra ciudad, porque son muchos años de trabajo, de siembra y se fue construyendo un capital político importante que no se puede rifar. Insisto en que hay un semillero importante de dirigentes en nuestro espacio político desde donde pueden emerger hombres y mujeres que tienen capacidad, juventud, frescura y están preparados para llevar a cabo diferentes funciones.

Nuestro espacio no soy yo, en él hay muchos pergaminenses que tranquilamente pueden ser alternativas para ocupar puestos en distintos estamentos. Hoy no es momento de hablar de candidaturas, estamos muy lejos de las elecciones, por eso coincido con Cristina en que es tiempo de hablar de otras cosas.

-¿Cómo ve estos primeros cuatro meses de gestión de Javier Martínez como intendente?

-Martínez encarna un proyecto político que lidera Macri a nivel nacional y Vidal en la Provincia. Hoy que tengo tiempo, ando, camino, hablo, y veo cierta preocupación en sectores comerciales, empresariales y trabajadores por cómo marchan las cosas. Hay mucha incertidumbre, hay baja en las ventas, en los sectores medios no alcanzan los ingresos y ni hablar en los sectores más bajos. Hay familias con dos ingresos que usan la tarjeta de crédito para comprar alimentos o la nafta cuando antes la utilizaban para comprar ropa, viajes, la cuota de un auto o arreglos de la casa. Van cuatro meses y creo que la clave es lo que planteó el miércoles Cristina cuando dijo que hay que preguntarle a la gente qué vida llevaba hasta el 10 de diciembre y qué vida lleva desde entonces.

Todo esto repercute en nuestra ciudad, obviamente, y ojalá que Javier Martínez pueda en lo concreto darle solución a la gente. Pero no está desunido lo que pasa en Pergamino con la aplicación de políticas nacionales o provinciales. “Cachi” en su momento se quejaba de que el gobernador lo castigaba. De última era una excusa, valedera o no (para mí no lo era) pero al menos se justificaba. Hoy esa excusa no va más, y lo que vemos es que en nuestra ciudad hay síntomas de preocupación en todos los sectores y esto va a repercutir en la gestión municipal.

-¿Y la gestión en sí misma, la impronta personal del nuevo intendente, como la ve?

-Ojalá que haga todo lo que dijo que iba a hacer el 1º de abril cuando inició las sesiones del Concejo Deliberante. Si hace todo lo que dijo, que es casi como fundar una ciudad nueva, pasará a la historia como un gran intendente. Pero que lo haga, porque insisto en que no habrá excusas para no hacerlo, ya que está alineado con Macri y Vidal.

Por otro lado uno escucha que hay cuestiones internas con sus aliados del radicalismo, pero no es un tema que nos competa. La idea fue estar callados en estos meses,  respetando el tiempo de acomodamiento, pero ahora empezó el año legislativo. Ya está, van más de 120 días de gobierno y es hora de empezar a mostrar resultados.

-¿Hay algo que le gusta de lo que hace Martínez?

-Me parece positivo que no hable tanto públicamente de la herencia, es decir de cómo encontró el Municipio, aunque  por adentro lo dice y le echa la culpa a Omar Pacini de muchas cosas que pasan. Y eso mismo no lo hacen ni Macri ni Vidal que culpan a la herencia del kirchnerismo. No está bien, porque cuando empezás a gobernar te tenés que hacer cargo de lo bueno y de lo malo.

En el caso de Javier (Martínez) espero que pueda hacer todo lo que dijo y tiene la oportunidad de imprimirle su impronta al Municipio de Pergamino aprovechando  una coyuntura muy favorable.

 

La reaparición de Cristina

 

-El miércoles reapareció Cristina Kirchner, ¿qué análisis hace de ese hecho?

-Estuve ahí y la verdad que fue muy emocionante. Había miles y miles de personas que fueron de manera espontánea. No creo que valga la pena discutir cuantos miles éramos porque lo importante fue la respuesta contundente de la gente para protagonizar un hecho histórico porque nunca hubo una movilización en los Tribunales de Comodoro Py a la salida de una declaración de Cristina en el marco de una causa que -no lo digo yo sino que lo dicen todos los periodistas nacionales que son críticos del kirchnerismo- es puramente política. Hay un juez como Claudio Bonadio que se ha empecinado por su odio contra Cristina, en armar una causa en términos políticos y la citó a declarar. Pero se encontró con decenas de miles de personas en la calle apoyándola, lo que marca un liderazgo indiscutible de Cristina, le guste o no a un sector del PJ o del Gobierno. 

-¿Qué interpretación le da al llamado Frente Ciudadano al que convocó Cristina?

- De acá en más empieza otra película porque la expresidenta se comienza a reunir con distintos sectores con la consigna de armar el Frente Ciudadano, que no es un frente electoral sino un punto de acuerdo entre los convencidos del modelo K y aquellos a los que aún no pudimos convencer en estos últimos tiempos, o que en su momento nos votaron y en las últimas elecciones cambiaron el voto.

El Frente Ciudadano no es buscar una alianza de agrupaciones que conforman el Frente para la Victoria sino abrir el juego hacia otras expresiones y sectores como empresariales, comerciales, gremiales, docentes, etcétera con el objetivo de recuperar la calidad de vida que tuvimos hasta el 10 de diciembre de 2015. 

Si uno retrocedió en su calidad de vida, si no puede consumir lo que consumía ni adquirir los bienes simbólicos y materiales que compraba, nos tenemos que poner de acuerdo, y si vienen por más, es decir más ajuste, más despidos, más aumentos, que haya un punto de encuentro para decirles que hasta un determinado punto se llega.

-¿Tiene algún grado de esperanza o expectativas de que el gobierno de Mauricio Macri pueda sacar el país adelante?

-Uno quiere que le vaya bien por el bien de todos. Pero estoy convencido de que este camino elegido, más temprano o más tarde termina mal, como terminó el menemismo, y lo digo yo que soy peronista. Este es el mismo camino y lo que nos sorprende en este caso es la velocidad con la que le están arrebatando las cosas a la gente, porque nadie puede negar los despidos, los aumentos de tarifas, los cierres de comercios, la baja de consumo. Pretenden arreglar todo tomando deuda y la deuda no es mala en sí misma, sino depende para qué se usa. Nosotros dejamos un país desendeudado con un 40 por ciento del PBI, con lo cual le dejamos la posibilidad de tomar deuda. Creo que este gobierno apostará a eso y ojalá que esos fondos vengan a obras y que puedan continuar con tantas cosas que hicimos nosotros. Nos faltaron cosas, como la autopista a Pergamino, por ejemplo, pero se hicieron muchísimas otras.

En la historia Argentina hasta ahora, salvo que Macri nos sorprenda, cada vez que un  gobierno de estas características tomó deuda, terminó siendo para la timba financiera y nunca llegó a la gente, es decir no se transfirió a infraestructura ni a la producción ni a nada que llegue a la comunidad.

Creo que el PRO está convencido de que este es el camino, es su ideología, ganaron las elecciones, somos respetuosos, pero vemos que no se está respetando a la casi otra mitad que acompañó a otro proyecto. Hasta prácticamente desparecieron las voces en los medios que expresan nuestra línea de pensamiento y esto es preocupante.

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