jueves 14 de mayo de 2026

Pesar por el fallecimiento del ingeniero Carlos Hernandorena, reconocido por su calidad humana y su trayectoria profesional

15 de abril de 2016 - 00:00

Falleció ayer el ingeniero Carlos Osvaldo Hernandorena, un experto en electrónica que dio mucho por la comunidad de Pergamino y especialmente recordado como el mentor y sostén de la antena repetidora de televisión, una brillante idea llevada a la práctica en tiempos en que obtener buena calidad de imagen era una utopía.

Su mente y sus manos estuvieron donde fue requerido. Fue hombre de consulta ante los problemas y alternativas que la tecnología fue planteando. Siempre cordial y atento, siempre dispuesto a actuar con un desinterés notorio. Fue un gran solucionador de problemas, a toda hora, en cualquier lugar, sea cual fuere el desperfecto o el intríngulis.

No era nacido en Pergamino, pero era un pergaminense más. Había llegado desde Bahía Blanca cuando tenía los 11 años y aquí terminó la escuela y formó su familia junto a Silvia Musso, con quien tuvo cuatro hijos: Cintia, Alejandro, Valentina y Martín. En el medio fue a Buenos Aires a buscar su título de Ingeniero Electrónico, profesión genéticamente traspasada por su padre.

La base de su trabajo estuvo en la Estación Experimental del Inta Pergamino, donde se desarrolló profesionalmente y participó de decenas de programas tecnológicos, especialmente con su innata condición de buceador de nuevos horizontes. Le tocó una época de muchos cambios tecnológicos y, lejos de amilanarse, se subió a ellos con entusiasmo y siempre salió airoso. Para él la tecnología fue una aliada y los cambios una oportunidad para seguir aprendiendo.

En LA OPINION también dejó su impronta, porque fue hombre de consulta para la instalación o mantenimiento de equipos. Su bonhomía y su capacidad para resolver problemas se van a extrañar.

 

Recuerdo del Inta

Los integrantes del Inta Pergamino lo recordaron ayer con las siguientes líneas: “Hablar de Carlos Hernandorena es hablar de Carlitos. Algo hay en los diminutivos de las personas, una especie de clave para entender que estamos ante alguien grande.

Carlitos ha tenido en el Inta y en la comunidad de Pergamino una participación de relevancia avalada por sus conocimientos tecnológicos, y sustentada principalmente por su bonhomía, su buen proceder y por tratarse de una persona de gran corazón.

Su vínculo con la Estación Experimental se remonta a la década del 80 y ganó continuidad sobre la base de sus profundos conocimientos obtenidos por su título de Ingeniero Electrónico logrado en 1973.

“En tiempos en que las tecnologías comenzaron a invadirlo todo, Carlitos se destacó preparando cada una de las computadoras que llegaron a la institución, pero fiel a su estilo no se conformó con entender lo básico, fue a más, estudió y se convirtió en un especialista que además de reparar computadoras comprendió su lógica, las dominó y hasta llegó a ser creador de distintos software  que al momento de ser gestados -y en algunos casos hasta hoy-  son la muestra cabal de un hombre adelantado a sus tiempos.

“Su andar por los distintos sectores de la institución lo llevaron a ser el referente tecnológico al que se lo podía encontrar con asiduidad en la oficina de Informática, siempre atento y dispuesto a superar nuevos desafíos. Más acá en el tiempo sus conocimientos, su forma de ser, su capacidad de trabajo inacabable lo llevaron a ingresar efectivamente a planta del Inta Pergamino en diciembre de 2007; y ya para febrero de 2011 obtuvo el puesto de jefe de Apoyo Técnico, teniendo responsabilidades importantes en sectores diversos que son conductos esenciales para el funcionamiento diario de la Experimental, Estación que supo estar a su cargo provisoriamente ante ausencias del director. Su gestión se caracterizó por el buen trato hacia quienes conformaron ese inmenso grupo de trabajo, jamás una palabra desmedida, siempre tratando cada problema con seriedad, pero sin perder el buen humor.

“Sus logros puertas adentro del Inta son también comparables con lo conseguido en el marco de la comunidad, un referente técnico indiscutido que se vinculó con innumerable cantidad de instituciones y medios de Pergamino. Tal vez tuvo su participación más visible con la responsabilidad sobre las antenas repetidoras en un principio, labores que lo llevaron a convertirse en referente de nuevas tecnologías al tiempo de la aplicación de las mismas en los primeros programas en que la Comuna intervenía sobre el tema, en su objetivo de lograr que Pergamino fuera una ciudad digital.

“Su actuar, siempre correcto, se vio enaltecido por su incomparable capacidad de trabajo y aprendizaje, a punto tal que durante sus últimos años de trabajo  -además de las responsabilidades antes mencionadas- fue él quien acompañó el proceso de instalación y puesta en funcionamiento del radar emplazado en el Inta Pergamino. Junto a un pequeño grupo de especialistas venidos de Alemania, Carlitos se entremezclaba y colaboraba para que hoy todos aprovechemos los datos emanados por semejante dispositivo.

“Todos estos logros, son solo una pequeña muestra de su faz laboral, los cuales no se comparan en lo más mínimo con su hombría de bien. Sitios por los que pasó, dejó innumerable cantidad de amigos, y elogios a su persona. Con Carlitos cada discusión terminaba en una sonrisa. Los integrantes del Inta Pergamino, lo recordaremos sobre todo por su gran corazón, por su constante sonrisa y por sus reflexiones únicas. 

“Quienes pasaron a su lado siempre salieron enaltecidos en sus valores más elevados, así fue Carlitos un hombre que siempre miró y rescató las virtudes de quienes lo rodearon.

“El saludo y acompañamiento en este difícil momento a sus cuatro hijos  y a su mujer Silvia Musso”.

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