El jueves en horas de la mañana, en la puerta de la casa de Gerardo Pérez, que fuera una de las víctimas pergaminenses de la dictadura, el Municipio llevó adelante un acto del que participaron los integrantes del Gabinete municipal.
En Bombero Esquivel al 1300, además de los funcionarios, se encontraban allí los padres de Gerardo, y Hugo Di Gangi, hermano de Julio, desaparecido y cuyos restos fueron identificados hace algunos meses.
El izamiento de la Bandera estuvo a cargo del intendente Javier Martínez y de Hugo Di Gangi.
El relato de una madre
Amanda Sádaba de Pérez, mamá de Gerardo, fue la primera en expresar palabras alusivas. Primeramente solicitó a los participantes a dar el presente a cada nombre de los desaparecidos pergaminenses.
Luego, como si se tratara de una novela, relató la vida de Gerardo; habló de su inteligencia, de sus cualidades solidarias, de su afán por ayudar a los más necesitados y de cómo canalizaba estas inquietudes en la Parroquia San Vicente.
Quizás intentando que a su hijo se lo recuerde por quien en vida, no ahorró detalles e hizo un periplo: contó a los presentes que a los 5 años fue abanderado en el jardín de infantes y que luego lo fue en la Escuela Nº16, donde cursó sus estudios primarios. Mi hijo era muy solidario, de joven iba a la iglesia San Vicente junto al padre Marciano Alba. Era un grupo de jóvenes llamado Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros. Todos juntos iban al barrio Güemes, ayudaban a los vecinos que estaban muy necesitados. Gerardo era un chico sencillo que no hacía más que luchar por los pobres, contó Amanda.
Después de terminar la secundaria, Gerardo comenzó sus estudios de Ingeniería en San Nicolás, carrera que nunca logró terminar porque fue secuestrado por enarbolar una bandera del Che Guevara. En ese momento el Ejército comenzó la búsqueda del joven no sólo en San Nicolás sino también en Pergamino y en Rosario, adonde decidió irse junto a su novia, Leonor Pierro, también desaparecida. Pasamos momentos muy tristes porque los militares venían seguido a esta casa a buscar a Gerardo, rememoró Amanda ante el micrófono.
Búsqueda
El joven pergaminense desapareció y a partir de ese momento sus familiares comenzaron, como tantas otras familias, a transitar el camino de la búsqueda, escuchando lo que les decían los militares: El desaparecido no está ni vivo ni muerto, es un desaparecido.
La familia de Gerardo estuvo más de 30 años buscándolo. En las noches de invierno me preguntaba si Gerardo tendría frío pero no encontraba respuesta alguna, expresa Amanda al tiempo que recuerda lo que su hijo le escribió en la última carta que recibió de su parte: Mamá estoy en esto para que no haya más chicos con hambre, me puso en la última carta.
Gracias al Equipo de Antropología Forense, los familiares de Gerardo se hicieron las pruebas de ADN correspondiente, un tiempo después se confirmó la correspondencia con restos hallados en fosas comunes. Fueron su hermana junto a su marido y el hijo de Gerardo que reside en Europa, los encargados de ir a buscarlo para traerlo nuevamente con su madre. Amanda recuerda que vio tres agujeros en su cabeza, correspondientes a los tiros que le pusieron fin a su vida, también dijo reconocer los huesos al ver la dentadura de Gerardo. Viendo los huesos de mi hijo, comprobé que era él porque tenía un diente roto, producto de una pelea que de chico había tenido con su hermano menor, agregó Amanda.
Por último se mostró emocionada y emocionó a los presentes al relatar cómo es su relación hoy con su hijo: Vamos a visitar la tumba de Gerardo, le llevamos una flor, le hacemos misa. Me queda ahora la satisfacción de que mi hijo fue una buena persona, muy querida y con muchos amigos. Perder un hijo es muy doloroso sobre todo cuando ha sido injusta su muerte. Dios no permita que vuelva a ocurrir una tragedia semejante en el país, nunca más.
Perspectivas a futuro
Luego habló el intendente Javier Martínez, visiblemente emocionado, instó a reflexionar no solo acerca de nuestra trágica historia y de la incansable lucha de los organismos de derechos humanos contra la impunidad sino también acerca de nuestras perspectivas a futuro como sociedad: la incorporación de los derechos humanos a la agenda nacional a partir de la recuperación de la democracia en 1983 generó avances significativos y nos permitió lograr pasos muy importantes, reconocidos a nivel internacional con relación a las violaciones masivas y sistemáticas que tuvieron lugar durante el terrorismo de Estado.
Resulta obligatorio y de acuerdo al tenor de nuestra historia, que no haya política pública posible sin un eje rector con miras al respeto por los derechos humanos, dijo el intendente, que llamó a ser memoriosos para no olvidar jamás lo sucedido. Consideró que nuestra sociedad jamás podrá eliminar de su pasado este capítulo de la historia pero sugirió el camino para que no se repita: Tenemos la oportunidad de vivir unidos, la oportunidad de escucharnos, de mantener diferencias en armonía, de construir el futuro juntos. Vivamos en contra de nadie y a favor de todos, a favor del futuro, a favor del crecimiento, a favor de la amistad, a favor del respeto, a favor del amor, a favor del prójimo. Vivamos en paz.
Rosas blancas
En la culminación del acto, los familiares de Gerardo Pérez junto a algunos funcionarios ubicaron rosas blancas en la baldosa recordatoria al frente del hogar que fuera instalada por el Espacio por la Memoria, Identidad y Género de nuestra ciudad a mediados de 2014.