Una profunda reforma en la Policía Bonaerense busca reducir el número de superintendencias y jefaturas departamentales y se complementará con un nuevo esquema de formación y una fuerte inversión en equipamiento.
Este cambio sustancial se realiza bajo el paraguas legal que le otorga la Emergencia en Seguridad que rige en la provincia desde el cambio de Gobierno, lo que permite avanzar a través de una resolución ministerial sin pasar por la Legislatura.
La reforma prevé volver a un esquema de mayor centralización del mando en la fuerza, que profundizará la purga iniciada tras la triple fuga de General Alvear: la cúpula, que hoy tiene 40 superintendencias generales, pasará a tener solo 26. Allí se fusionarán estructuras como la de narcotráfico y delitos complejos y se crearán otras, como una Superintendencia de Inteligencia Criminal y otra de Policía Vial y Seguridad en Islas.
Aunque finalmente se decidió no avanzar con el esquema de un jefe único por distrito que había evaluado, Ritondo sí dispondrá de una fuerte simplificación del esquema de mandos territoriales, por el cual la superintendencias de zonas pasarán de 17 a 8, mientras que las jefaturas departamentales pasarán a ser solo 32, menos de la mitad de las 74 que existen.
Todo ese esquema, que implica cambios drásticos en el destino donde prestan servicios muchos uniformados, se completará con la obligatoriedad de la presentación de la declaración jurada de bienes anual, que abarcará a los cargos de subcomisarios en adelante, como ya se dispuso en un decreto que ahora será incorporado a la resolución. La medida, según indicaron a la agencia de noticias DIB fuentes oficiales, abarcará a unos 7.800 uniformados.
Ritondo dispondrá al mismo tiempo, la restitución de la junta de evaluaciones para definir ascensos, que tendrá su debut con el manejo de los resultados de la evaluación generalizada del personal policial que puso en marcha el Ministerio el mes pasado, tal como informó esta agencia.
Capacitación y comunicación
Esos cambios en la estructura de la Policía se acompañarán con un énfasis en la capacitación: para los oficiales, el tiempo de formación pasará de seis a 9 meses, habrá capacitaciones para promover el ingreso al liceo policial, los exámenes de ingreso tendrá en cuenta aspectos psicofísicos pero también socioambientales y una prueba de lectoescritura. Al mismo tiempo, la evaluación pasará a ser periódica y se completará con cursos de capacitación.
Por otra parte, Ritondo usará las facultades que da la Emergencia para renovar el sistema de comunicaciones, ya que por caso la diferencia entre número de efectivos y equipos disponibles es altísima. Esos nuevos equipos estarán completamente encriptados, para evitar filtraciones como las que se producen actualmente. Todas las dependencias pasarán a estar, en forma gradual, interconectadas a través de Internet y habrá un Centro de Comando Móvil, para montar en escenarios de conflicto y dirigir desde allí las operaciones.
El plan prevé también la compra de equipamiento para procesar audio y video, la construcción de un laboratorio nuevo, con tecnología de punta, para la Policía Científica y la compra de equipos individuales para los efectos: armas, 15 mil chalecos antibala con chips y nuevas placas identificatorias.
Finalmente, los cambios incluirán un programa para mejorar el estado edilicio de todas las dependencias policiales de la provincia, la creación de un centro unificado para manejar la logística y un rediseño y modernización en la imagen de la fuerza, que se completará con un programa de vinculación comunitaria.
La totalidad de los cambios costará unos seis mil millones de pesos, que se sumarán a los 36 mil millones anuales que cuesta hoy la Policía Bonaerense, el 90 por ciento de los cuales se gasta en salarios.
Cristian Ritondo
Por su parte, el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, aseguró que a la Policía le falta capacitación y que se detectaron casos en los que efectivos que manejaban patrulleros no tenían registros habilitantes. En ese sentido, y en el marco de un plan de reforma policial, adelantó que se extenderá el tiempo de instrucción y que habrá una currícula de formación similar a la de la Policía Metropolitana. Nos encontramos primero con una fuerza a la que le faltaba capacitación, con una estructura burocrática muy grande para su funcionamiento, dijo el funcionario. Y agregó: Un policía de investigación que es bueno sustituye a diez que no entienden, es preferible la calidad a la cantidad y este es un trabajo que hay que hacer y que también dignifica a la institución.
Además se quejó porque la Policía utiliza cuatro tipos de armas de fuego distintas, lo que es difícil para la instrucción, y con patrulleros con falta de mantenimiento y falta de capacitación del personal en la conducción.
En diálogo con radio Continental, el ministro se refirió puntualmente a los hechos registrados en los últimos días, de los que fueron víctimas personas atropelladas por patrulleros en distintos puntos del Conurbano, y consideró que queda demostrado que un patrullero también es un arma si es mal manejado.
No hay instrucción, no se les enseña a manejar un patrullero, no se les enseña al día de hoy. Estamos haciendo un relevamiento, estamos viendo que todos tengan registro habilitante, agregó el funcionario, tras asegurar que se han encontrado con casos en los que quienes conducían patrullas ni siquiera contaban con esa documentación.
Por tal motivo, adelantó que en el marco del plan integral de seguridad propuesto se estableció que las escuelas de policía brinden nueve meses de instrucción, con 1.400 horas de currícula y un entrenamiento similar al que se dicta en la formación de la Policía Metropolitana.
Es necesario que tengan doscientos cincuenta tiros antes de salir a la calle, que tengan una cantidad lógica de instrucción quienes van a manejar una patrullero o moto, que tengan pruebas de persecución, todas esas cosas que sean parte de la lógica de la formación de un policía, añadió el ministro.