El 25 de febrero de 1986 se efectuó la primera procesión con la imagen de María del Rosario de San Nicolás, desde la catedral hasta el lugar elegido por María (El Campito). Es esa tierra elegida por Dios, donde su gracia se palpa y se recibe a cada instante; es tierra santa, elegida por María para congregarnos y llevarnos a Jesús, manifestó el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, en la misa que presidió días pasados en conmemoración del trigésimo aniversario.
En el marco de los 30 años de que la Virgen salió por primera vez de la catedral de San Nicolás en procesión, el obispo monseñor Héctor Cardelli, durante la homilía de la celebración señaló que María del Rosario tiene el pie en postura de caminar. María está caminando, no está petrificada; está caminando, lo lleva a Jesús y nos lo muestra: este es el Salvador, aquí está la fuente de la Misericordia.
Conocer la verdad
El prelado afirmó que Dios, que quiere que todos nos salvemos y lleguemos al conocimiento de la verdad, mandó a su Hijo para que nos enseñara el camino a seguir, a tal punto que Él mismo se titula el Camino y pudiéramos entablar una relación de comunión con Él, y para eso necesitaba el servicio de su Madre, y agregó que elige a María que era una mujer creyente, purísima desde su concepción. Su mirada era nítida, no había niebla ni oscuridades para que ella pudiese aceptar lo que Dios le proponía. Y así se convierte en la Madre de la Misericordia porque le dice que sí a Dios, quien manda a su hijo por el amor que nos tiene para rescatarnos del pecado.
Misericordiosa
Por último, Cardelli explicó el motivo por el que a la Virgen los fieles le dicen: Madre de la misericordia: Porque no pudo darnos nada más grande que al mismo autor de la Misericordia, al que nos hizo entrar en el gran misterio de participar en la naturaleza divina, en la vida de la gracia; en esta pureza espiritual que nos libera del pecado y que nos hace capaces de responderle a todas las propuestas que nos haga el Maestro interior. Jesús mismo llamó así al Espíritu cuando anunciaba que se iba.