Ya no parece tan increíble que una persona se ahogue en el arroyo Pergamino. Y cuando un hecho de este tipo deja de sorprender es porque, lamentablemente, se ha vuelto recurrente. Los últimos dos casos, ocurridos en un lapso de dos meses, tuvieron características parecidas: adolescentes que estaban pescando en la zona del puente de Rocha cayeron accidentalmente y fueron literalmente tragados por el agua para que sus cuerpos aparecieran horas después varios kilómetros aguas abajo. Brandon Sebastián Ojeda, de 14 años y Alfredo Agustín Zulewski, de 16, fueron las víctimas. Ya no se trata de personas que, motivadas por el mayor caudal que presenta el Arroyo tras una intensa lluvia, se lanzan aventureramente a las aguas sino de chicos aficionados a la pesca que seguramente desconocían el peligro que significaba estar en ese lugar. No es tiempo de reproches, ni mucho menos pero sí es hora de comenzar a pensar cómo prevenir este tipo de desgracias.
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