La Municipalidad, en forma conjunta con la Cooperativa Eléctrica, decidió en las últimas horas reducir la copa de los plátanos donde vivían los pájaros que producían un olor similar al que se percibe en las inmediaciones de un criadero de pollos.
DE LA REDACCION. A pesar que un par de vecinos se mostraron molestos por la poda indiscriminada y fuera de época, la mayoría de los habitantes del sector norte de la ciudad manifestaron su conformidad ante la decisión de la Municipalidad de Pergamino y la Cooperativa Eléctrica de podar cerca de 20 árboles que se encuentran ubicados en la vereda de la entidad, sobre avenida Marcelino Ugarte, y que eran refugio de una bandada de estorninos (un pájaro negruzco) que producía un olor similar al que se percibe en las inmediaciones de un criadero de pollos. La medida también contemplo la posibilidad de contribuir con la acciones de control del mosquito que transmite los virus del dengue, zika y chikungunya.
Las tareas que se realizaron en las últimas horas fueron ejecutadas por la Celp bajo la coordinación del subsecretario Unidad Ejecutora de Servicios Públicos, Guillermo Illia y Fernanda Barrionuevo titular del área de Saneamiento Urbano del Municipio.
El estornino es un ave que, con poco más de dos décadas y media en el país, es considerada una plaga. Originaria de Europa y Asia, se cree que llegó al país a fines de los años 80, de la mano de vendedores de animales exóticos quienes, al no poder ubicar los casales en el mercado, los liberaron. Las primeras parejas fueron avistadas en la localidad bonaerense de Bernal. Hoy se extienden las bandadas por toda la llanura pampeana y esto fue posible gracias a su capacidad reproductiva -pueden duplicar su población año tras año-, la ausencia de predadores naturales -lo que les permite competir y ganarles espacios a las especies autóctonas- y su adaptabilidad a comer casi de todo, desde insectos hasta alimento balanceado, basura, granos y gramíneas.
Vecinos y firmas
Cabe recordar que desde hace un tiempo los vecinos del lugar comenzaron a levantar firmas para conseguir una solución al inconveniente que ocasionaban estos animales que llenaban de excrementos las veredas de la Celp y había momentos del día en que el ruido de los pájaros se tornaba insoportable. El lugar elegido por los estorninos para morar es la hilera de plátanos ubicada alrededor del predio de la Cooperativa que, según pudo saber LA OPINION, limpia sus veredas dos veces por semana con el objetivo de paliar este problema, sin embargo no alcanza.
Los estorninos, según aclararon los investigadores, no transmiten enfermedades, ni al ser humano ni a otros animales, pero su presencia molesta demasiado a quienes transitan por esa zona de la ciudad.
¿Qué daño causa?
Si bien un 50 por ciento de su dieta está integrada por insectos, artrópodos, moluscos y vermes, este pájaro es omnívoro. Cuando se le presenta la oportunidad se transforma en un gran consumidor de frutas, granos y brotes de cereales, leguminosas y gramíneas. Al llegar a nuestro país se convirtió en el más indeseable visitante de huertas y frutales. No tanto por lo que consume como por lo que daña: acostumbra perforar con su agudo pico uvas, cerezas, arándanos, frutillas, higos, damascos, manzanas y tomates, que pierden así valor comercial.
Es también el enemigo público número uno de feed lots, tambos, criaderos y cualquier actividad ganadera o avícola en la que haya comederos al aire libre. Granos y balanceados constituyen otra mesa servida que el estornino no cambia por insecto alguno. Según productores norteamericanos, tienen especial preferencia por la cebada, el sorgo y el maíz aplastados. Y como son gregarios -habitualmente forman inmensas bandadas-, es fácil imaginar el ánimo de los ganaderos cuando ven llegar estos comensales.
La capacidad de adaptación del estornino pinto es extraordinaria. Le da lo mismo vivir en un ambiente urbano, suburbano o campesino; tomar su alimento del suelo, de los árboles o en pleno vuelo y, si la necesidad aprieta, busca sobras en la basura y carroña en las carreteras. Además, se han comprobado desplazamientos diarios de hasta 80 kilómetros desde el lugar de descanso nocturno hasta el de alimentación.
Es muy prolífico; su agresividad frente a otras especies avícolas le resta competidores allí donde habita; y su forma de anidar, siempre en huecos naturales o artificiales, contribuye a la supervivencia porque torna muy difícil el acceso a sus huevos o crías.