La actividad provoca malestar cuando se trata de lugares céntricos y sectores comerciales donde también se les cobra por el aparcamiento. Aunque se paga por servicios distintos, quienes dejan su auto estacionado para realizar un trámite rápido o hacer alguna compra, no les cae bien tener que además de comprar la boleta dejarle dinero a los trapitos.
DE LA REDACCION. La agresión que sufrió un joven hace 15 días por parte de un cuidacoches a la salida de un boliche en la localidad de San Martín, reabrió la polémica sobre esta controvertida actividad que ha generado innumerables conflictos en las grandes ciudades donde la práctica representa un verdadero negocio.
En localidades como la nuestra este tipo de actividades también son frecuentes y aunque no se han registrado, o al menos no han trascendido mayores inconvenientes, la práctica provoca malestar en algunos conductores cuando se trata de lugares céntricos y sectores comerciales donde también se les cobra estacionamiento medido.
Aunque se paga por servicios distintos -el espacio de aparcamiento y el cuidado del coche- quienes dejan su auto estacionado para realizar un trámite rápido o hacer alguna compra, no les cae demasiado bien tener que además de comprar la boleta de estacionamiento, dejarle dinero a la persona para que le cuide el auto.
De todas formas, aunque de mala gana, la gran mayoría le deja algo de propina por temor a que por no aceptar el servicio le pueda pasar algo al auto.
Sin embargo, cuando se llevan a cabo espectáculos que duran varias horas y sobre todo si es de noche, para muchos la presencia del cuidacoches no impla un estorbo sino que genera una relativa tranquilidad.
Tarifas
En la Capital y el Conurbano estas organizaciones de trapitos, ya no piden colaboración como se acostumbraba al principio por el cuidado del coche, sino que tienen una tarifa que muchas veces supera las tres cifras y es por eso que genera la reacción de la gente.
A diferencia de ello, en Pergamino esta actividad no representa un gran negocio para quienes la llevan a cabo sino un ingreso de dinero y es por ello que el tema genera controversias. Hay quienes defienden la actividad porque entienden que para varias familias este trabajo significa una fuente de dinero.
En nuestra ciudad, por lo general el valor del servicio queda a consideración del dueño del vehículo, ya que en la mayoría de los casos se le pide una colaboración.
Trato
Si bien es cierto que algunas personas que desarrollan este tipo de tareas generan malestar en la gente por la forma de dirigirse, los gestos o el reproche ante la negativa de algún conductor, hay quienes se caracterizan por el trato cordial hacia las personas.
La controversia en Pergamino está dada en los casos donde convive el estacionamiento medido con los denominados trapitos. Esta situación se da en el caso de la Plaza Merced, algunos tramos de Avenida de Mayo y sobre las calles Merced y Alberti, entre otros lugares.
La intención de este informe no es atentar contra la fuente de trabajo de las personas que desarrollan esta actividad, sino de regularizar su situación para incluirlos al sistema como una tarea regulada para evitar inconvenientes.