DE LA REDACCION. El pasado 8 de diciembre, la Iglesia católica, a través de su Santo Padre, el Papa Francisco, ha iniciado el Año de la Misericordia que se extenderá hasta el 20 de noviembre de este año. A continuación se presentan nueve santos que cuyo testimonio de vida pueden llegar a incentivar a los feligreses a vivir este año de gracia.
Soportó los estragos y las penas de la Segunda Guerra Mundial. Durante sus más de 25 años de pontificado, San Juan Pablo II tuvo un espíritu misionero. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 por el interior de ese país.
Su amor por los jóvenes lo llevó a crear las Jornadas Mundiales de la Juventud. Promovió el diálogo interreligioso.
Uno de sus gestos más recordados fue pedir perdón por los pecados de la Iglesia en toda su historia.
Perdonó al turco Alí Agca que le disparó en la Plaza de San Pedro e incluso lo visitó en la cárcel.
Santa Faustina Kowalska
A esta santa polaca, Dios le reveló el misterio de su misericordia que se tradujo en la Coronilla de la Divina Misericordia, cuya fiesta se celebra el segundo domingo de Pascua.
Sor Faustina tuvo una vida recogida de piedad y caridad. En el convento fue cocinera, jardinera y portera.
También consiguió un alto grado de unión con Dios y luchó por vencerse a sí misma y alcanzar la santidad.
El Señor le concedió a Sor Faustina revelaciones, visiones del cielo, el purgatorio y el infierno; el don de la profecía, la gracia de leer las almas y los estigmas ocultos.
Teresa de Calcuta
Esta beata de nacionalidad albanesa, pero de corazón indio fundó a pedido de Dios una congregación religiosa al servicio de los más pobres entre los pobres de la India.
Se dedicó a recorrer los barrios pobres, visitó familias, lavó las heridas de los niños y ayudó a los olvidados, entre ellos los leprosos y los llamados intocables, la casta hindú más baja.
Recibió el premio Nobel de la Paz y al morir dejó una extensa obra que sigue acogiendo a los más pobres entre los pobres.
Santa María Goretti
Esta pequeña y dulce mártir de la pureza, como la definió el Papa Pío XII, creció en una familia pobre de bienes materiales pero rica en bienes espirituales.
A los 11 años, Alessandro Serenelli, un joven socio de su familia intentó violarla y al ver que la niña se resistía, el joven la apuñaló 14 veces.
Al saber que no iba a sobrevivir, María recibió los Sacramentos y antes de comulgar perdonó de corazón a su asesino y pidió estar con él en el paraíso.
Años después Alessandro se convirtió y pidió perdón a la madre de María.
Beato Miguel Pro
Nació en una familia acomodada y tenía un gran sentido del humor. Fue al extranjero a estudiar en el seminario y cuando regresó a su México natal en 1926 se encontró con la cruel persecución del gobierno contra los cristianos.
Empezó a celebrar misas y adoraciones al Santísimo clandestinas y se las ingeniaba para escabullirse de la policía. Se convirtió en uno de los líderes de la resistencia, a la que contribuyó de manera pacífica, siempre bajo el lema Viva Cristo Rey.
El presidente Calles lo arrestó acusándolo falsamente. Antes de morir fusilado en 1927, a los 36 años, negó los cargos que le imputaban, se arrodilló para rezar y perdonó a sus enemigos.
Padre Pío de Pietrelcina
Tuvo el don del discernimiento que le permitió leer los corazones y las conciencias. Por ello muchos fieles se confesaban con él, una actividad a la que dedicaba muchas horas de su tiempo. También recibió los estigmas.
Como respuesta a los estragos causados la Segunda Guerra Mundial, fundó los Grupos de Oración del Padre Pío. A su muerte, éstos eran 726 y contaban con 68 mil miembros.
El 5 de mayo de 1956 fundó junto a sus amigos la Casa Alivio del Sufrimiento con el fin de que los enfermos se recuperen física y espiritualmente.
Sus enemigos lo calumniaron y la Santa Sede le quitó la administración de su obra. El Padre Pío soportó con paciencia esta persecución hasta su muerte y mantuvo su amor y fidelidad a la Iglesia.
San Damián de Molokai
Este santo, llamado el leproso voluntario fue enviado como misionero a Hawaii, donde casi la mayoría de los habitantes era protestante. Empezó a predicar con cariño y atendía personalmente las necesidades de la gente. Así logró la conversión de muchos.
Después se dirigió a la isla de Molokai para atender a los leprosos, sabiendo que el contagio era prácticamente inevitable.
Les dio oportunidades de trabajo, fue el enfermero a los más abandonados, consiguió donaciones, reconstruía las casas derribadas por los huracanes e incluso fabricaba los ataúdes para los muertos.
Se contagió de lepra y murió en medio de su gran obra de caridad.
San Oliver Plunkett
Este obispo irlandés se dedicaba a consolar a los afligidos, administraba los sacramentos y enviaba a un sacerdote cuando una parroquia estaba abandonada para que ésta no caiga en la pobreza o la persecución.
Fue acusado falsamente por haber contratado a 70 mil irlandeses católicos para asesinar a todos los protestantes.
Estuvo detenido en la Torre de Londres, hasta ser declarado culpable y traidor. Asumió su propia defensa y antes de ser ahorcado perdonó a sus acusadores y asesinos. Murió pronunciando el Miserere.
Beato Carlos de Austria
Desde joven fue muy piadoso y tuvo un inmenso amor por la Eucaristía.
Después de la muerte del emperador Francisco José, el 21 de noviembre de 1916, Carlos se convierte en emperador de Austria y el 30 de diciembre es coronado rey apostólico de Hungría.
Durante su reinado buscó establecer la paz en medio del contexto de la Primera Guerra Mundial y desarrolló su política interior basada en la enseñanza social cristiana.
Además fue el único líder político que apoyó al Papa Benedicto XV en sus esfuerzos por lograr la paz. Gracias a ello logró instaurar una transición a un nuevo orden sin guerra civil. Pese a ello fue desterrado a la isla Madeira (Portugal).
Ahí cayó enfermo y ofreció su sufrimiento como un sacrificio por la paz y unidad de los pueblos. Antes de morir perdonó a todos los que no lo habían ayudado.
Expiró con la mirada puesta en el Santísimo Sacramento.