Esta modalidad delictiva es la que más temor genera en la población, sobre todo a partir de los últimos hechos ocurridos a plena luz del día, en la calle, contra motociclistas y peatones. También es llamativo en algunos casos el nivel de violencia.
DE LA REDACCION. Los robos a mano armada en la vía pública constituyen una de las modalidades delictivas que más temor generan en la población, sobre todo a partir de los últimos asaltos ocurridos a plena luz del día, en la calle, contra motociclistas y peatones y en algunos casos con un nivel de violencia que llama la atención.
Uno de los episodios de inseguridad más recientes tuvo como víctima a un cobrador de la mega rifa del Club Douglas Haig, que fue abordado por dos delincuentes que lo desapoderaron de la moto con la que realizaba su trabajo.
Por otra parte, un efectivo de Gendarmería Nacional, resultó víctima de un asalto cuando dos delincuentes lo interceptaron a pocos metros del destacamento donde presta servicio y lo desapoderaron de efectivo y teléfonos celulares.
Asalto a cobrador
Los robos de motos mediante intimidación con armas de fuego son constantes y en la jornada de ayer el blanco fue un cobrador de la rifa del Club Douglas Haig.
El episodio sucedió el martes alrededor de las 15:00, en inmediaciones de General Paz entre Monteagudo y Rivadavia.
El damnificado, de 60 años, se detuvo frente al domicilio de uno de los adherentes al bono para cobrar la cuota mensual y en ese momento dos sujetos frenaron a pocos metros del hombre. El malviviente que iba detrás descendió del rodado apuntándole a la víctima con un arma de fuego y le indicó que le entregara la moto.
En cuestión de pocos segundos los asaltantes se apoderaron del vehículo marca Honda Biz 110cc de color negro y escaparon por General Paz hacia Rivadavia, para luego doblar a la izquierda hacia Avenida de Mayo.
Arrebato a gendarme
Otro de los hechos recientemente denunciados tuvo como damnificado a un efectivo de Gendarmería de 42 años.
El segundo comandante se dirigía hasta el destacamento ubicado en el Cruce de Caminos cuando fue interceptado por dos delincuentes en inmediaciones de Isaac Annan y Trincavelli. El gendarme estaba vestido de civil y llevaba una riñonera que le fue arrebatada por los delincuentes tras un breve forcejeo. En el interior de la misma había tres teléfonos celulares provistos por Gendarmería y una billetera con 500 pesos.