miércoles 13 de mayo de 2026

Cerraron las actividades anuales del Grupo de Autoayuda para pacientes con Parkinson

25 de noviembre de 2015 - 00:00

Los participantes del espacio que funciona en la Clínica Pergamino compartieron una jornada en la que relataron experiencias y expresaron lo que significa el encuentro con otros para el abordaje de su enfermedad. 

DE LA REDACCION. La semana pasada se desarrolló la última reunión anual del Grupo de Autoayuda para Pacientes con Enfermedad de Parkinson y familiares.

Las palabras de una de las asistentes que agradeció a Dios porque la adversidad de la enfermedad le permitió hallar un espacio de pertenencia en el cual sentirse acompañada y contenida y conocer personas con las cuales construir “una mirada positiva de la enfermedad y del vínculo entre pares” fue el hecho saliente de un encuentro.

Durante la reunión cada uno de los participantes destacó el aprendizaje y valoró la tarea desarrollada por los profesionales de distintas disciplinas que los guían en estrategias y formas de abordar la enfermedad sin ver limitada su calidad de vida.

“Cada uno desde su especialidad nos ayuda a que la convivencia con la enfermedad sea más llevadera”, sostuvo una de las asistentes al grupo, y todos hablaron de sus experiencias, agradecimientos y buenos deseos para continuar con la tarea en 2016.

También se recibieron cartas de participantes del grupo que acercaron sus buenos deseos y relatos de experiencias vividas a partir de la participación en este espacio que forma parte de las actividades del Programa de Responsabilidad Social de la Clínica Pergamino.

 

Unión que hace la fuerza

Que la unión hace la fuerza es una frase conocida de probada confirmación en distintas esferas del hacer colectivo. En materia de salud, la esencia de esta premisa cobra mayor fuerza por cuanto está demostrado que los pacientes que transitan por situaciones de enfermedad en ámbitos contenedores e integradores, llevan mejor sus tratamientos y alcanzan mejores resultados. Lo que viven las personas que asisten al Grupo de Autoayuda para Pacientes y Familiares con Enfermedad de Parkinson, que días atrás culminaron las actividades previstas para este año,  es una muestra cabal de ello. 

El espacio funciona desde 2009 en la Clínica Pergamino con encuentros de los que participan pacientes que padecen esta enfermedad, muchos de ellos acompañados por su entorno familiar o afectivo.

Lo que allí se proporciona a los pacientes y familiares son estrategias para abordar el Parkinson más allá de la medicación y de forma complementaria a ella. Así, se trabaja sobre recursos asociados al mejoramiento de la calidad de vida y a las pautas de relación que se establece con otros que sufren el mismo padecimiento.

El acento está puesto en la importancia de la rehabilitación, un concepto que va más allá de la terapia física. En los encuentros interviene la música, la psicología, la relajación y los ejercicios.

Tanto para los profesionales que integran el equipo interdisciplinario como para los participantes la clave del grupo es el sentimiento de pertenencia que establecen las personas que acuden a cada encuentro, en la búsqueda de caminos que les permiten “aprender a vivir con la enfermedad”.

En este punto, cada una de las estrategias que se trabajan en este espacio contribuye a que el paciente “se sienta mejor” y esto repercute sobre el tratamiento. 

 

Un grupo que crece

El grupo de autoayuda se nutre de la participación de personas que asisten en forma libre y gratuita, independientemente de sus médicos tratantes. Algunos llegan derivados por profesionales, otros se enteran de la existencia del grupo y acuden. Todos se llevan un aprendizaje que les permite convivir mejor con su enfermedad.

Las actividades del grupo son coordinadas por un equipo interdisciplinario integrado por médicos, kinesiólogos, terapista ocupacional, fonoaudiólogos, psicólogos, músicoterapeuta y maestra de reiki que intervienen con sus recomendaciones y sugerencias para mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad. 

 

El Parkinson

La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que generalmente se diagnostica a partir de los 60 ó 65 años, aunque hay veces que se expresa en pacientes de menor edad. Se produce por la pérdida de una sustancia en el cerebro, la dopamina, y esto trae como consecuencia temblor, lentitud en los movimientos, alteración en el equilibrio, rigidez generalizada y caídas a repetición fundamentalmente.

Aunque se trata de una patología para la cual aún no hay cura, con los tratamientos instaurados el paciente mejora sustancialmente la calidad de vida, siempre y cuando este se acompañe de rehabilitación.  Es importante tener en cuenta que la enfermedad una vez diagnosticada va a acompañar el resto de su vida al paciente, por lo que es muy importante tomar conciencia de ello y para esto es fundamental el rol que ocupa el paciente, la familia y los entornos cercanos.

 Hasta el momento no hay una medicación que ayude a prevenir la enfermedad, pero el diagnóstico temprano contribuye a la puesta en marcha de estrategias que ayuden a que el paciente no pierda su calidad de vida. Está probadamente demostrado que la pertenencia a grupos de autoayuda y espacios terapéuticos que aborden este tema de manera interdisciplinaria y consideren a la persona en su singularidad, más allá de la farmacología, coopera con un tratamiento que le asegura al paciente sobrellevar el Parkinson con menos trastornos y consecuencias para su dinámica de vida cotidiana.

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