Hace 43 años el general Juan Domingo Perón retornaba a la Argentina tras el exilio de casi 18 años. A pesar que se había dispuesto un cordón militar en el aeropuerto de Ezeiza, miles de peronistas se lanzaron a las calles bajo una fuerte llovizna para recibir a su máximo referente. Fue el día del gran triunfo del Movimiento Justicialista.
DE LA REDACCION. El 17 de noviembre de 1972, hace 43 años, el general Perón volvió al país después de casi 18 años de exilio. El presidente de facto, Alejandro A. Lanusse, había dicho: No voy a admitir que corran más a ningún argentino diciendo que Perón no viene porque no puede. Permitiré que digan porque no quiere; pero en mi fuero íntimo diré: porque no le da el cuero para venir.
El 15 de agosto, desde Madrid, el delegado personal de Perón, doctor Héctor J. Cámpora, anunció que el general volvería a la Argentina antes de fin de año.
El 7 de noviembre, Perón dice en una solicitada: A pesar de mis años, un mandato interior de mi conciencia me impulsa a tomar la decisión de volver, con la mejor buena voluntad, sin rencores que en mí no han sido habituales y con la firme decisión de servir, si ello es posible.
El 15 de noviembre, desde Roma, preocupado por sus leales, enviaba un mensaje dirigido a todo el pueblo peronista: Como en los viejos tiempos, quiero pedir a todos los compañeros de antes y de ahora que, dando el mejor ejemplo de cordura y madurez política, nos mantengamos todos dentro del mayor orden y tranquilidad. Mi misión es de paz y no de guerra.
El 16 de noviembre, el gobierno de la dictadura de Lanusse, tomó medidas extremas rodeando el aeropuerto Ministro Pistarini (Ezeiza) con fuerzas militares para evitar que los militantes se acercaran a recibirlo. A pesar de los cordones de soldados, miles y miles de peronistas se lanzaron a las calles bajo una fuerte llovizna y algunos lograron cruzar el río Matanza. Mientras tanto, en el avión, 154 hombres y mujeres, entre ellos, 22 presidentes provinciales del Partido Justicialista y del distrito capital, miembros retirados de las Fuerzas Armadas, de la CGT, de las 62 Organizaciones, del empresariado, exfuncionarios, exlegisladores, científicos, artistas, profesionales, sacerdotes y deportistas, acompañaban al líder de los trabajadores en su regreso.
El 17 de noviembre, a las 11:20, el DC-8 de Alitalia aterrizó en suelo argentino. El general Perón fue retenido en el Hotel de Ezeiza hasta la madrugada del día siguiente cuando decidieron liberarlo y pudo dirigirse a la casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López. Ese día que puso fin a las luchas de la gloriosa Resistencia, fue el día en el que Perón habrá sentido que se le hacía una reparación histórica, después de tanta difamación y escarnio y es el día del gran triunfo popular del Movimiento Justicialista. Por todo esto, el 17 de noviembre es el Día del Militante en homenaje a los miles de peronistas que sufrieron persecución, cárcel y exilio, que arriesgaron sus vidas y en muchos casos las perdieron, por traer a Perón de vuelta a su Patria.
Recuerdo del PJ
El PJ de Pergamino, que preside Manuel Elías recuerda el 43 aniversario del Día del Militante. Expresa que el 17 de noviembre de 1972 regresaba a su patria, tras 17 años y dos meses de exilio forzado quien había sido derrocado por un cruento golpe cívico-militar: Juan Domingo Perón. En todos estos años, una serie de nuevos golpes de Estado, cada vez más represivos, sucedía a gobiernos civiles débiles que debían someterse a la tutela de las Fuerzas Armadas. En este contexto, al expulsar sucesivamente a los presidentes radicales Frondizi e Illia y a sus propios pares Onganía y Levingstone, los jefes del llamado Partido Militar pronto se vieron aislados por una creciente oleada de manifestaciones populares y por la irrupción de una generación de militantes que eran hijos de la clase media y se revelaban contra un país autoritario, pleno de mentiras, cárceles y prohibiciones.
En 1971, el presidente de facto teniente General Lanusse intentó poner en marcha una audaz maniobra para superar el aislamiento del Gobierno: que el propio Perón le diera sus votos para desarrollar un Gran Acuerdo Nacional que convertiría al dictador en presidente constitucional. A cambio Perón recibiría toda clase de halagos y concesiones. Pero lejos de caer en las redes de Lanusse, Perón desde su exilio en Madrid comenzó a darle jaque mate al general sin votos, basándose en su formidable capacidad de conducción, la añeja lucha del movimiento obrero y en las fuerzas nuevas y vitales que habían surgido a partir del Cordobazo (1969) y se sintetizaban en la Juventud Peronista.
Reivindicamos entonces que los compañeros Néstor Kirchner y Cristina Fernández integraban los cuadros políticos de aquella formidable JP, orgullo del general Perón que ya la había definido como juventud maravillosa. Néstor integraba la Federación Estudiantil para la Revolución Nacional y Cristina el Frente de Agrupaciones Eva Perón.
Aquel 17 de noviembre, la composición de los cientos de miles de militantes que se movilizaron al aeropuerto de Ezeiza para recibir al líder, reflejaban aquella convergencia movimientista. Perón permaneció 27 días en el país, convocó a la Asamblea de la Unidad Nacional (de la que quedaron exceptuadas las fuerzas liberales) y puso en marcha el Frente Justicialista de Liberación, con el que el peronismo ganaría las elecciones presidenciales cuatro meses más tarde.
Votar la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zaninni en las elecciones (ballottage) del 22 será el mejor homenaje que podamos hacer a todos los compañeros y compañeras que hicieron posible el regreso de Perón aquel 17 de noviembre que ya configura para el calendario peronista el Día del Militante. Evocar esta jornada y comprometernos en defender lo conquistado por el Frente para la Victoria es fortalecer nuestra identidad movimientista y nuestro sentido de pertenencia al Movimiento Nacional Justicialista.