jueves 14 de mayo de 2026

A 10 años de la presentación del proyecto de la autovía, se aleja el anhelo de la concreción

11 de octubre de 2015 - 00:00

La paralización de las obras, en el tramo que a Pergamino respecta, es un hecho: se ha prescindido casi de la totalidad del personal, y quedaron en la zona sólo los empleados técnicos y jerárquicos, que realizan tareas administrativas y de cuidado de las instalaciones. Las fuentes técnicas consultadas por el Diario aseguran que lo ya hecho en el medio anillo de circunvalación podría deteriorarse si el parate es prolongado.

DE LA REDACCION. El expresidente de la Nación Néstor Kirchner recibía el nuevo proyecto privado para la construcción de la autopista que unirá Pilar con Pergamino; eso fue el miércoles 5 de octubre de 2005, ante la presencia de intendentes de las ciudades que son atravesadas por el corredor vial de la ruta nacional Nº 8 y representantes de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) Corporación América y Helport S.A.   

Durante aquel encuentro, del que fue parte también el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, los responsables del proyecto señalaban que el objetivo principal era revertir la condición de esta importante carretera que vincula dos grandes ciudades de la provincia de Buenos Aires mediante un diseño acorde al tránsito y a las normativas que se encontraban vigentes en aquellos tiempos; en relación a esto se buscaba que todos los usuarios pudieran contar con un trayecto seguro y rápido en la zona norte bonaerense.

Todo aquello no sólo no se concretó sino que, por el contrario, la carretera muestra cada vez más signos de deterioro. Es notorio que, al estar en marcha la nueva traza, se desatendió el mantenimiento de la carpeta asfáltica primigenia que es, al fin, la que hasta el día de hoy se debe transitar. A esto hay que sumar la precariedad para la circulación en el tramo de Parada Robles, donde la obra lleva más de dos años en estado provisorio.

 

Cuatro años que suman 10

Los primeros planos de la autopista mostraban que la longitud de 180 kilómetros se iba a realizar en cuatro etapas diferentes y en un período de cuatro años, con una inversión cercana de 730 millones de pesos, brindando ocupación laboral a más de 1.200 personas en forma directa y 4.000 de manera indirecta teniendo en cuenta que se realizarían obras complementarias a las que haría la UTE.   

“Esta obra reducirá los accidentes de tránsito, el tiempo de circulación y contribuirá a disminuir el costo de los fletes, tanto locales como de larga distancia”, manifestaba en la presentación del proyecto el empresarios Juan Manuel Collazo (Helport S.A.) ante la atenta mirada de su par Eduardo Eurnekian, también integrante del consorcio que se adjudicó la primera licitación, aquella que concretó los primeros 10 kilómetros –y únicos terminados hasta ahora- de la autovía, un 6 por ciento de la obra prevista. No obstante el mínimo avance en tantos años, la instalación de cabinas de peaje en ese punto fue inmediata, lo que causó innumerables reclamos, especialmente de los habitantes de las localidades de los Partidos de Pilar y Exaltación de la Cruz.

Además del invarolable factor de la seguridad vial, la reforma de esta parte de la ruta nacional Nº 8 se planteó desde su inicio como un elemento fundamental para el sector productivo, habida cuenta de que integra el corredor bioceánico que hace al tránsito internacional de mercaderías.

Aun tratándose de una de las rutas más importantes y transitadas del país, tanto por personas como por producción, para el Gobierno no parece ser una obra gravitante en su agenda, ya que a 10 años del inicio (cuando se había comprometido en cuatro), presenta un estado de avance casi nulo que contrasta con la diligente concreción de otras carreteras en puntos remotos del país que, aunque también sean necesarias, no responden a una demanda tal como la del corredor de la Nº 8, la que a su vez, por su enorme caudal de tránsito, reportaría inmediatamente beneficios a los concesionarios.     

 

Promesas y pocas obras

En esta última década fueron más las promesas que los trabajos ejecutados; la rescisión de los contratos con las empresas adjudicatarias, el pase del proyecto a manos del área de Vialidad Nacional, la interrupción constante de las intervenciones y la paralización de las obras en estas últimas semanas no hablan de un interés del Gobierno nacional por concretar este proyecto.

“Realmente estamos intranquilos porque vemos una paralización absoluta de las obras”, indicaba el intendente Omar Pacini hace unas semanas; “informamos esto porque consideramos que la gente tiene que saber la realidad; es un proyecto que no sólo es necesario sino que es imprescindible dado que es una demanda generalizada”, advertía el jefe comunal durante una entrevista que hacía días atrás con el Diario en el acceso al obrador que está en las inmediaciones del Parque Industrial. Este espacio, hoy, está prácticamente vacío, lo que terminó con las especulaciones sobre la continuidad de los trabajos. La operatividad de los pocos empleados (jerárquicos y técnicos) que permanecen está reducida a tareas administrativas y cuidado de los equipos que aún quedan en el lugar; el resto, más de 80, fue despedido (no en el término de la figura legal sino en relación con la cesación de su trabajo).

 

Inversiones y ¿deterioro? 

Lo que en su momento pudo saber LA OPINION respecto de la reducción del personal que venía ocurriendo en Pergamino, estaba motivada en que la UTE Rovella Carranza S.A. –Petersen Thiele y Cruz S. A. no tenía garantías de que se siguieran haciendo los pagos certificados tal cual el cronograma establecido. Por eso como primera medida, prescindieron de gente y redujeron el ritmo de trabajo.

A la luz de los hechos, lo presagiado ocurrió, y ya no hay movimiento en el medio anillo de circunvalación. 

El programa de trabajos para esta obra que será parte del desvio de la traza actual a la altura de Fontezuela hasta Colón se planteó con un plazo de 36 meses. La intervención en la ruta Nº 32 a la altura del Inta comenzó en abril de 2013. Lo avanzado en el tiempo transcurrido y la evidente paralización, anticipan que este compromiso no será cumplido. 

En este tramo en particular (aunque puede haber ocurrido lo mismo en otros puntos del corredor) no sólo hubo un problema con la ejecución sino que además se registraron demoras porque varios convenios que debían ser firmados entre propietarios de las tierras declaradas de utilidad pública sujeta a expropiación y Vialidad Nacional no se habrían llevado a cabo. Cabe en señalar que en los casos en que sí se perfeccionó la operación, los vecinos cedentes denunciaron incumplimiento en los pagos.

LA OPINION estuvo en el obrador y dialogó con parte del personal que aún cumple funciones en el lugar. Nadie allí descarta que los trabajos se retomen en algunos meses más. Ante esta posibilidad, la pregunta: según pase el tiempo, ¿seguirán siendo aptos los trabajos realizados hasta ahora?  

“Si las intervenciones con la maquinaria no se reactivan en los meses próximos es posible que exista deterioro en las cosas realizadas, principalmente con algunos movimientos de tierra que se hicieron”, explicaron fuentes técnicas a las que consultó LA OPINION y advirtieron que “todo sufre un desgaste lógico si no tiene el tratamiento adecuado dado que hay tramos en el medio anillo de circunvalación donde empezaron a crecer los yuyos entre los pilares para los futuros puentes”. 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
El relevamiento  comenzó  sobre Avenida de Mayo, identificó obstáculos concretos en veredas, comercios y espacios públicos.

Las Más Leídas

Te Puede Interesar