El Equipo de Antropología Forense determinó, a partir de estudios realizados en Estados Unidos, que restos encontrados en una fosa común del cementerio de Avellaneda pertenecen a este pergaminense desaparecido en 1976. ¿Quién era Julio? Habla su hermano Hugo.
DE LA REDACCION. Días pasados este matutino daba cuenta de que el Equipo Argentino de Antropología Forense había confirmado la identificación de los restos de Julio Di Gangi, pergaminense detenido el 25 de octubre de 1976 por las fuerzas que comandaron en la última Dictadura Cívico Militar producida en nuestro país. De acuerdo con información oficial, fueron encontrados en una fosa común del cementerio de Avellaneda.
Los familiares de Di Gangi realizaron los trámites de rigor ante el Juzgado Federal y se les informó que los restos de Julio les serán entregados en un plazo de entre 20 y 30 días. De acuerdo con lo dispuesto por sus hermanos, se realizará un velatorio en el recinto del Concejo Deliberante para luego darle sepultura en el panteón familiar ubicado en el Cementerio Municipal.
Julio era hermano del dirigente político, sindical y actual funcionario del Gobierno local Hugo Di Gangi (a cargo del Parque Municipal). LA OPINION dialogó con él. Lo primero que mencionó es que los restos de Julio estaban junto a los de sus amigos pergaminenses: Carlos Santillán, María Cristina Lanzilloto y Gerardo Pérez.
Los hermanos Di Gangi hace muchos años que nos hicimos el análisis de sangre con el que el equipo de Antropología coteja la identidad de los restos. En el caso de Julio, para determinar que eran sus restos, debieron enviar un estudio a Estados Unidos por eso demoraron, explicó Hugo, al tiempo que destacó la labor de quienes integran el Equipo Argentino de Antropología Forense. El trabajo que hacen los especialistas es admirable y comprometido. Nosotros no teníamos expectativas de encontrar los restos pero esto nos demuestra que esta gente trabaja con un empeño muy grande, sostuvo el entrevistado.
¿Quién era Julio?
Su hermano, contó que era un hombre de fuertes convicciones, militante peronista que en el momento de la dictadura trabajaba activamente en la agrupación Evita Obrera.
Recuerdo a Julio, que en este momento tendría alrededor de 70 años, como un buen hermano, una persona de fuertes convicciones, con un amplio conocimiento, un político pensante al que le gustaba instruirse, leer, de ideología peronista de izquierda, creo que comulgaría con muchas cuestiones con este Gobierno, expresó Hugo.
Julio tenía menos de 30 años cuando los secuestraron. En su corta vida fue, por espacio de muchos años, mozo del Hotel Fachinat. Al momento de desaparecer dividía su tiempo en varios trabajos: de día trabajaba en la empresa Granimar, de fabricación de mosaicos, y al mismo tiempo tenía participación dentro de la comisión del Sindicato de Mosaicos. Por otro lado se desempeñaba como mozo del Automóvil Club de Pergamino y en el Hotel Colonial de San Nicolás.
Secuestro
Sobre la desaparición forzada de Julio, Hugo narró una historia muchas veces repetida entre las familias de otros desaparecidos: El estaba esperando el colectivo, el Tirsa, para irse a trabajar a San Nicolás que pasaba por la actual Plaza Miguel Dávila. Es interceptado por un Falcon de color azul que lo traslada directamente a San Nicolás. En ese momento estaba en pareja con una mujer, oriunda de Carabelas, que tenía dos hijos pequeños. Ella y sus niños también desaparecieron y nunca tuvimos registro de si aparecieron sus restos o no.
Acto seguido a la desaparición, el padre de los hermanos Di Gangi acudió a la Comisaría Primera, en donde no quisieron tomarle la denuncia formalmente y se limitaron a escuchar la exposición verbal. En esta Comisaría nos decían que Julio estaba en La Tablada, en Buenos Aires. Mi padre recorrió diferentes lugares, incluso fue a San Nicolás y luego al Ministerio del Interior pero nunca obtuvo información. Mi hermano Mariano también fue hasta Sierra Chica para ver si lo encontraba pero desde el secuestro nunca más volvimos a ver a Julio. Sabemos que lo secuestraron en octubre de 1976 y lo mataron el 4 de enero de 1977 junto a Carlos Santillán, aparentemente los acribillaron, detalló Hugo. Y agregó que por la angustia que le generaba el no encontrar a su hijo, su padre murió de una trombosis poco después de que Julio desapareciera. En cambio a mi madre le mentimos y le dijimos que Julio se había ido del país por lo que ella murió esperando a su hijo, recordó.
Causa nacional
Por último y sintetizando como un encuentro de múltiples sentimientos lo que le genera esta situación, Hugo expresó que lo acontecido con Julio, y con todos los desaparecidos, no es una cusa familiar sino nacional, es la muestra visible de la masacre que llevaron adelante los militares en nuestro país. Guiado por sus propias convicciones y sentimientos, haciendo una lectura histórica del evento de la identificación de su hermano, Hugo interpreta que los restos de Julio aparecen ahora cuando el peronismo se encuentra unido en Pergamino. Julio era muy peronista y no debe querer estar afuera de esta situación. También brindó su lectura personal de la labor de reparación que permiten el Equipo de Antropología Forense y los organismos de derechos humanos. El considera que los desaparecidos aparecen de a uno, así como los nietos de las Abuelas de Plaza de Mayo para que el pueblo tenga memoria y no se olvide de esta época trágica de nuestro país.