jueves 14 de mayo de 2026

Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital San José: la única de la zona para atender la alta complejidad

27 de septiembre de 2015 - 00:00

Según las estadísticas, el servicio posee tasas de mortalidad que están por debajo de la media nacional. El dato es la resultante de estrategias implementadas y de un recurso humano altamente calificado. La sala recibe pacientes de Pergamino y la región. Debido a la incorporación de nuevas especialidades en el nosocomio y de la infraestructura disponible, pueden resolverse casos sin necesidad de derivación a otros centros.

DE LA REDACCION. Pergamino cuenta en el Hospital Interzonal de Agudos San José con una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos que es referencia en la zona por la complejidad de las patologías que allí pueden tratarse. Sin embargo, a menudo se desconoce cuál es la dinámica de funcionamiento de ese espacio al que llega cualquier niño, independientemente de su cobertura social, para ser atendido si sufre un accidente o evento que pone en riesgo su vida. Con seis camas de internación equipadas para abastecer a pacientes críticos, la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica es una de las áreas cerradas del nosocomio a las que pocas veces se accede desde la crónica periodística. Sólo se tienen referencias por comentarios de padres, por situaciones que se viven allí y en alguna oportunidad trascienden a la esfera pública. Sin embargo, la tarea se desarrolla en forma ininterrumpida durante las 24 horas de los 365 días del año, con resultados a veces favorables y otras veces adversos, como sucede en cualquier espacio de atención sanitaria.

Para la producción de este informe LA OPINION tomó contacto con los referentes de este servicio hospitalario para conocer un poco más la forma en que se trabaja, las dificultades con que se enfrentan y las situaciones que son posibles de abordar en esta sala a la que llegan los chicos cuando tienen en riesgo su vida (Ver aparte). También accedió a estadísticas de atención correspondientes al período comprendido entre el 1° de enero y el 8 de septiembre de 2015.

De estos datos se desprende que en ese lapso se atendieron 82 pacientes en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrico. Con respecto al comportamiento del nivel de demanda de atención, las estadísticas señalan que si bien se registran picos en determinados meses, asociados a patologías de tipo estacional propias del invierno, el nivel de ocupación de camas se ha mantenido estable a lo largo del año con una distribución más pareja.

En el período plasmado en la estadística, el 48,7 por ciento de los pacientes fueron de la ciudad de Pergamino -40 de 82-y el resto de otras ciudades, atendiendo a que es el único servicio preparado en la región para atender a pacientes críticos en un rango de edad que va desde los 30 días hasta los 15 años y que algunas veces, por necesidades específicas, supera esta franja.

De acuerdo a los datos, el 45 por ciento de los pacientes atendidos fueron menores de 1 año y éste sigue siendo el segmento poblacional que más se atiende en el servicio.

¿Por qué llegan?

Debido a diferentes programas implementados, se ha visto disminuido el ingreso de pacientes por cuadros respiratorios y se ha sumado más variedad de patologías que pueden resolverse en la sala. Esto se atribuyó al apoyo de los diferentes servicios con los que cuenta el Hospital- vale recordar que el nosocomio también tiene una Terapia Intensiva Neonatal que es única en la región.

Además de los cuadros respiratorios, que siempre constituyen la cuestión de atención más frecuente en la Unidad de Cuidados Intensivos- un 46 por ciento del total-, se atienden los politraumatismos, ya sea por accidentología vial, caídas y accidentes domésticos. En lo que va del año se han atendido nueve pacientes con politraumatismos, lo que representa un 10,9 por ciento del total.

También se han visto en el período contemplado en la estadística pacientes con shock séptico (3), con cetoacidosis diabética (3), con disfunciones valvulares (3), con púrpura trombocitopenica idiopática (2), con síndrome nefrótico (2), con insuficiencia renal aguda (2), con parálisis cerebral severa (2), status convulsivo (2), con shock hipervolémico,  peritonitis, apneas, intoxicaciones, taquiarritmias, muerte súbita y meningitis.

 

Técnicas menos invasivas

Otro dato que se desprende de la estadística es que sólo 13 de los 82 pacientes atendidos en el período contemplado requirieron de asistencia respiratoria mecánica (15,8 por ciento) lo que representa una disminución del 4 por ciento respecto del año anterior. Este indicador no resulta menor en el funcionamiento de una sala de cuidados intensivos, ya que es un aspecto que  tiene implicancias por las complicaciones que muchas veces van asociadas a la asistencia respiratoria artificial. Nueve pacientes usaron ventilación no invasiva (10,97 por ciento), un 10 por ciento más que el año anterior, algo que se atribuye a la implementación de técnicas que permiten sostener patología respiratoria sin necesidad de intubar al paciente y complejizar el cuadro.

En la misma línea, sólo 26 pacientes requirieron la colocación de accesos venosos centrales, con mínimas complicaciones en la implementación y con tasas de infección similares a las medias nacionales.

 

Baja tasa de mortalidad

Uno de los indicadores que miden eficiencia en la atención de las áreas críticas es el que tiene que ver con las tasas de mortalidad. En el caso de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Interzonal de Agudos San José, en el período analizado, sólo fallecieron dos pacientes- uno de Arrecifes y otro de 9 de Julio-, lo que representa el 2,43 por ciento de mortalidad, un valor que está muy por debajo de la media nacional que contempla una tasa de entre el 6 y 7 por ciento en las salas de cuidados intensivos.

Lo que a simple vista pareciera un dato frío de la realidad, es en verdad más que eso: significa la comprobación cierta de cómo recursos humanos, aparatología y una sistematización de protocolos de atención se conjugan para lograr resultados en un ámbito del cuidado de la salud en el que está en juego, ni más ni menos, que la vida de niños.

 

 

La procedencia de los pacientes

 

Desde el 1º de enero hasta el 8 de septiembre de este año el 48,7 por ciento de los pacientes atendidos en la UTI Pediátrica -40 de 82- correspondieron a chicos de la ciudad de Pergamino. De Rojas se recibieron siete pacientes; de Salto, seis; de Carmen de Areco, cuatro; de Baradero, uno; de Arrecifes, ocho; de Colón, seis; de Capitán Sarmiento, uno; de San Antonio de Areco, dos; de San Pedro, dos; de 9 de Julio, dos; de Trenque Lauquen, uno; y de Chacabuco, dos.

El 90,3 por ciento de los pacientes atendidos fueron procedentes de distritos que conforman la Región Sanitaria IV y el 9,7 por ciento de  otras regiones sanitarias que fueron aceptados por falta de camas en otros servicios o falta de complejidad para resolver el problema. A esto hay que sumar que se atienden en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos tanto pacientes con cobertura social como sin mutual, ya que el Hospital San José es el único efector de salud de la ciudad y la región que cuenta con una sala de estas características.

Profesionales del servicio comentaron que abordan una zona de derivación que comprende la ruta nacional Nº 8 que abarca San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento, Arrecifes, Colón. Por otro corredor, la ruta nacional Nº 188 hasta Conesa y Junín.

Por fuera de esa zona de cobertura, se suelen recibir pacientes incluso de otras provincias como Santa Fe y Córdoba. Las derivaciones se manejan a través del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y se aceptan cuando hay camas disponibles y privilegiando siempre la urgencia del caso. Según refirieron los profesionales, son cada vez más los pacientes que llegan incluso de zonas alejadas de Pergamino por cuanto la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del nosocomio es referencia.

 

 

El recurso humano: un valor preciado

 

En materia de cuidados intensivos pediátricos, la formación del recurso humano es clave. Respecto de esto, los profesionales consultados por LA OPINION consideraron que “el terapista infantil es alguien muy preciado porque son pocos”. 

“La mayoría de los especialistas están en Buenos Aires y Rosario y de hecho la gente que viene a trabajar acá es de otros lugares”, apuntaron, y recordaron que la especialidad requiere de muchos años de estudio, porque además de la residencia de Pediatría hay que hacer la subespecialdiad para ser terapista infantil, lo que exige para un médico muchos años de formación. “Son muchos años y no hay mucha gente dispuesta a hacer esta especialidad crítica por cuanto hay que estar constantemente en contacto con la muerte de un chico”, reconocieron y sostuvieron que la necesidad de contar con profesionales formados es un imperativo del sistema de salud a nivel nacional.

A la par de los médicos, las demás tareas requieren de entrenamiento específico. En el caso del Hospital San José, tanto el doctor Argento como González comentaron que las enfermeras están formadas especialmente para el área: “Se han ido a capacitar al Hospital Garrahan, tienen entrenamiento en el cuidado crítico de niños y también hemos logrado incorporar a una kinesióloga que es especialista en el abordaje de pacientes en estado crítico”.

 

Haciendo escuela

Desde hace unos años, además del servicio de asistencia, el Hospital cuenta con la unidad de residencia para formar terapistas pediátricos. Al respecto, el doctor Jorge González remarcó: “Estamos generando recursos, antiguamente nos teníamos que ir afuera, ahora formamos a los médicos acá, y eso nutre el servicio”.

Con relación a la dinámica de la formación comentaron: “Actualmente tenemos residentes de primero y segundo año en formación en Terapia Pediátrica. La instructoría la hacemos nosotros y además nuestra Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica ha sido aceptada por el Hospital Garrahan, lo que permite que sigamos un programa de formación que es el mismo que siguen los residentes de allá”.

En este espacio que se ha promovido en el Hospital local, los martes se hace un ateneo del que participan profesionales de todo el país. Allí se presentan casos complejos sobre los cuales opinan especialistas del Garrahan y de distintos hospitales de Argentina y Latinoamérica. “Los jueves a partir de las 14:00 hay un programa de formación continua de residentes al que estamos adheridos y que les permite a nuestros residentes tomar contacto con especialistas de distintas disciplinas”, añadieron y señalaron que todas estas actividades permiten a los residentes que se están formando en esta especialidad en el nosocomio compartir contenidos y tener similitud con los programas de otros centros del país.

“Esto supone un enorme desafío y responsabilidad porque aquí se están formando profesionales en una disciplina compleja. El recurso clave es fundamental en el funcionamiento de este tipo de unidades. Son especialidades que requieren de una gran dedicación por parte de quienes la eligen y por eso apostamos a generar recurso propio en Pergamino”, planteó el doctor Argento.

En la misma línea, Jorge González remarcó que hoy el estándar de calidad lo da la tecnología y la formación del recurso humano. “Cada vez se necesita mayor complejidad, más aparatología y nosotros tenemos que estar a la vanguardia”, opinó.

Consultados respecto de la posible ampliación de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, los especialistas fueron categóricos al afirmar que no se trata sólo de incorporar alguna cama y asociaron esto al tema de los recursos humanos.

“Agrandar se puede pero eso significa recurso humano, y el terapista infantil no abunda. Para ampliar a ocho camas se necesitan dos médicos de guardia por día, aumentar el número de enfermeras y eso requiere formación y recursos”, indicaron y comentaron que por eso hoy el esfuerzo está puesto en seguir formando al recurso humano, tomando decisiones para la adquisición y adopción de tecnología y prácticas que resulten menos invasivas para los pacientes.

“Poder reducir el uso del respirador, aplicar técnicas no invasivas fue algo que requirió de formación. Cada cosa que vamos haciendo son esfuerzos de años, en un servicio de tamaña complejidad introducir determinadas prácticas lleva tiempo”, mencionaron y destacaron la labor de los doctores Marta Albornoz y Jorge Vardi, impulsores de la Unidad en la instancia de su formación.

 

 

Una tarea titánica a veces desconocida

 

En diálogo con LA OPINION, los doctores Sebastián Argento, jefe de Sala; y Jorge González, jefe de Servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital, describieron la dinámica de funcionamiento. “La Unidad funciona desde hace 18 años y atiende a pacientes no sólo de Pergamino sino de la región”. Asimismo destacaron que el alto grado de demanda obedece a que no hay terapia intensiva infantil en centros públicos ni privados de la zona.

Según refirieron, la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos tiene seis camas de internación, aunque hay épocas en que trabajan con ocho o nueve pacientes. “Siempre estamos con la capacidad al límite, atendemos pacientes con o sin cobertura social porque cualquier niño que necesite de cuidados intensivos es hospitalizado acá, por lo menos hasta su estabilización”.

Con respecto a la patología que atienden, señalaron que en su mayoría son pacientes con problemas respiratorios, aunque marcaron que en un segundo escalón de demanda aparecen los politraumatismos, asociados a la accidentología; los cuadros infecciosos, los problemas renales, cardiológicos o quirúrgicos.

“Es bastante variada la patología y esto es posible porque también nuestros recursos humanos se han formado en distintas especialidades pediátricas que antes no teníamos”, indicaron y pusieron el ejemplo de los cardiólogos infantiles, la nefrología y los neurocirujanos. “Esto nos ha permitido crecer en complejidad y aceptar pacientes que en otros momentos teníamos que derivar”.

 

Hacer con otros

En este punto, fue el doctor González quien destacó que el trabajo en la Unidad es posible gracias al funcionamiento de otros servicios hospitalarios.Necesitamos mucho la ayuda de los otros, porque hacemos el sostén del paciente, pero si ese niño necesita de un neurocirujano, hoy puede tenerlo en el Hospital; lo mismo pasa con cardiología o cirugía. El Hospital ha crecido mucho y esto nos permite trabajar de esta manera. Esta sala aisladamente no serviría para nada”.

“Hoy estamos con una baja tasa de derivación a otros lugares”, agregó Argento, que reconoció que el gran desafío está representado por aquellos pacientes crónicos que requieren de períodos largos de internación. “Es muy complejo sostener internaciones prolongadas por todo lo que ello implica; tenemos niños que pasan mucho tiempo en la sala debido a las patologías que cursan”, agregó y destacó el compromiso del personal del servicio en la tarea de asistir al niño y contener a su familia.

 

Una relación especial

Con relación al vínculo médico-paciente-familia, los profesionales reconocieron que trabajar en un área crítica hace que el trato sea diferente. “Nosotros estamos permanentemente en contacto con la posibilidad de la muerte, y frente a ello en todo momento tratamos de mantener una buena relación con el entorno del paciente, diciendo siempre la verdad”.

“En la relación influye mucho la causa del ingreso y también el grado de compresión que la familia logre tener de la complejidad. Frente a eventos que ponen en riesgo la vida, muchas veces las familias buscan culpables y cargan la responsabilidad en la persona que tienen adelante. Es un aspecto difícil de nuestra tarea, pero tratamos de mantener una buena relación en circunstancias muy adversas”, señaló González.

 

“Estamos bien”

En el plano de las necesidades, los especialistas señalaron que el Servicio cuenta con todos los elementos y aparatología que se requiere para abastecer a los pacientes. “Obviamente que uno quiere tener el último respirador, pero el servicio funciona bien. Todos trabajamos en otros hospitales de mayor complejidad y el equipamiento que tenemos aquí es acorde”, refirió Argento.

Al respecto, Jorge González recordó: “Con el paso del tiempo hemos incorporado tecnología, equipamiento, personal y hoy hacemos las cosas con mayor estándar de calidad que cuando empezamos”. 

“Esto lo señala la estadística, tenemos índices de mortalidad para el servicio por debajo de la media nacional”, añadió Argento y coincidió con el jefe de Servicio en que esto tiene que ver con el trabajo sostenido.

Con relación a si la tarea es reconocida por la sociedad, opinaron que “la terapia se conoce únicamente cuando pasa algo, pero es un trabajo titánico de todos los días. Cualquiera puede estar seguro que si a su hijo le pasa algo, va a tener acá todo lo que necesita en personal e infraestructura”.

En la Unidad trabajan médicos de planta, residentes de Terapia Infantil, residentes de tercero y cuarto año de la formación básica de Pediatría que hacen la rotación, enfermeras, mucamas, una kinesióloga e interconsultores de distintos servicios.

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