El complejo girasolero argentino colapsó en la última década. Las fábricas procesadoras de la oleaginosa se fueron quedando sin mercadería -algunas cerraron y otras dejaron de recibir girasol- ante la inviabilidad de sembrar el cultivo en zonas extra pampeanas.
Las dos principales causas que explican el abandono del girasol son un derecho de exportación del 30% (que se aplica sobre el valor FOB de las ventas externas de aceite y pellets de girasol) combinado con costos crecientes de fletes.
En 2005/2006 la Argentina era el segundo exportador mundial de aceite de soja con el 31,1% del mercado mundial (detrás de Ucrania con el 38,6%). A partir de 2011/2012 Rusia relegó a la Argentina al tercer lugar del ranking. Y desde 2013/2014 fue Turquía el desplazó a la nación sudamericana al cuarto puesto.
En el último ciclo 2014/2015 la participación argentina en las exportaciones mundiales de aceite de girasol fue de apenas 6,7%, detrás de Ucrania (53,1%), Rusia (20%) y Turquía (8%), según datos del Usda.