Con ambas se entabló un diálogo para conocer de primera mano la situación humanitaria de estas personas, mayormente familias, que deambulan por las fronteras a merced de las decisiones que día a día van tomando los gobiernos de las naciones europeas por las que intentan pasar en su camino al bienestar que les devuelva la paz que salieron a buscar, dejando atrás sus afectos y posesiones.
La posición de Hungría
Desde el martes pasado, la política migratoria húngara se endureció. Hasta ese momento, los sirios llegaban hasta la frontera en su mayoría a pie por el tendido ferroviario- desde Serbia, con la intención de pasar por allí a Austria (250 kilómetros desde la estación de trenes de Budapest) hasta llegar a Alemania. Es que Angela Merkel había anunciado que recibiría a 800.000 de ellos en su país y, por su intercesión, en otros de la unión Europea. Cabe recordar que entre los países comunitarios el tránsito es prácticamente sin controles fronterizos. Si bien el Reino Unido está al margen de esta legislación, David Cameron también había dicho a principios de este mes que recibiría a miles.
Ante estas declaraciones, Hungría entonces mantuvo abiertas sus fronteras. Entonces, comenzaron a llegar verdaderas mareas humanas; con lo puesto y sin documentación, sirios, afganos y de otras nacionalidades fueron ingresando al país con la esperanza puesta en la apertura manifestada por Merkel y Cameron.
Creo que ellos no esperaban que fuese tanta gente, comentó Etelka.
En el último mes la llegada de sirios a Hungría a través de la frontera con Serbia alcanzó las 14.000 personas por día, lo que motivó una crisis social y humanitaria de magnitudes. En este punto es que se decide el cierre de las fronteras el pasado martes y el levantamiento de un cerco de alambre días después.
Ahora Alemania, Austria, Francia, Suecia acusan a Hungría de no dejar pasar a los refugiados pero si se los deja entrar, el problema pasa a ser con la Unión Europea, explicó Etelka, que aclara que no simpatiza con el actual gobierno.
Ana se suma a la conversación y cuenta que en un principio le costaba entender cuál era el problema para Hungría de dejarlos pasar y que sigan su viaje a Alemania. Entonces comprendí que hay un juego político, de estar o no en la Unión Europea que le dice a Hungría: si ustedes no cierran la frontera corren serio riesgo de quedar fuera de la Unión.
En síntesis, dice Etelka: Si dejamos entrar tenemos problemas con el resto de Europa y si no dejamos, también. Es un doble juego, agrega Ana.
La vida del migrante
La situación cambia hora a hora en Europa; al momento de mantener esta conversación, además de Hungría, Alemania no estaba recibiendo refugiados, tampoco Austria y en Croacia, a medida que los detectan, los cargan en camiones y los devuelven a la frontera húngara. Los llevan como el ganado de nuestras pampas, comenta Ana.
El problema de que vuelvan a Hungría es que aquí el Gobierno no los asiste, agrega Etelka. El problema más grande es que no los alimenta. A esto hay que sumar que en Hungría no hay presencia de Cruz Roja ni del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados debido a que el gobierno no habilita su ingreso. Esto hace que los migrantes no quieran permanecer en los campamentos, ya que las condiciones humanitarias no están garantizadas para ellos.
-A través de tus fotos, Etelka, pudimos suponer (solo por la apariencia) que la gente que llegaba a la estación de Budapest tenía un buen pasar económico. Esto nos llevó a preguntarnos: ¿sólo con recursos se logra salir? ¿Aquel que no los tiene está condenado a quedarse en medio de la guerra?
- Ana: Los que han salido lo han hecho con algo de dinero. Aun tratándose de familias de buen pasar, el dinero les es escaso porque debido a la crisis institucional en Siria, todos los servicios están interrumpidos, entre ellos el bancario. No pueden sacar nada de los cajeros. También está el caso de los que llegan con el dinero de toda la familia, que colaboró para que, al menos, salga uno de ellos.
-¿Salen para no volver o la intensión es regresar ni bien se den las condiciones?
- Ana: Lo segundo, volver cuando el conflicto se solucione.
-Ana, ¿has tenido contacto con algunos de las personas que ayudaste a salir de la terminal de Keleti?
-Hablo seguido con los cinco jóvenes a los que les entregué pasajes para el último tren que salió el lunes, antes del cierre de la frontera. Llegaron a Alemania y ahora se han dispersado; uno está en Suecia, otro en Holanda. Uno de ellos estudia Abogacía, otro acaba de terminar el secundario y quiere ser ingeniero. Yo creo que en su caso es posible que terminen haciendo una vida fuera de Siria, o al menos que se formen afuera y tal vez vuelvan luego.
-¿Cómo sigue la historia cuando llegan a un país receptor? ¿Solicitan formalmente asilo político o permanecen como indocumentados?
- Ana: Uno de estos jóvenes, que está en Dortmund, Alemania, me comentó que ya había solicitado el asilo y que está a la espera de su documento.
-Etelka: Es así de rápido el caso de los sirios, para el resto no. A los afganos, somalíes, eritreos, iraquíes que están llegando los van a devolver porque no están en una crisis bélica puntual. Los llevan a Serbia para que de allí emprendan el regreso u otro camino.
Ayuda formal
-¿Se ha iniciado alguna gestión formal, vía consular, para que Argentina dé asilo político a sirios?
- Es una gran burocracia, según me han dicho. Yo particularmente no sé cómo gestionar eso, no sé cómo se hace la petición, cuántas firmas hay que juntar.
- ¿Se puede hacer algo por la vía no formal: que un argentino traiga a un sirio?
- Me explicaron que en un momento había una ley de llamamiento: un pariente en Argentina podía llamar a uno en Siria y éste entraba al país.
Hoy lo que piden en Argentina y otros países es un certificado de buena conducta, por la cuestión del terrorismo. El problema es que en Siria en este momento no hay instituciones, es decir, no hay policía ni gobierno donde poder solicitarlo.
Lo que no sé y que los interesados en ayudar debieran averiguar es si se va a flexibilizar esa ley de llamamiento para que cualquier argentino pueda recibir a cualquier sirio, sea o no pariente.
Se siguen recibiendo donaciones
El Club Sirio Libanes de Pergamino manifestó su agradecimiento por las muestras de solidaridad de toda la población de nuestra ciudad en el marco de las colectas realizadas para ayudar a los refugiados sirios que huyen de la guerra.
Asimismo informó que continúa recibiendo donaciones, aclarando que no puede aceptar ropa, agua ni otros insumos por la imposibilidad de enviarlos.
Se puede acercar el donativo (dinero) todos los días de 16:00 a 20:00 en la sede de Alberti 341 o a la cuenta bancaria en el Banco Credicoop (SUC. 338 Pergamino. Cuenta corriente 4388/9. CBU 1910338355033800438896).
Todo lo recaudado será volcado, a través de Ana Forte, a la compra de frazadas, artículos de limpieza y otros de extrema necesidad según surjan las oportunidades y la conexión con los diferentes contingentes de sirios y sus familias que deambulan buscando un lugar seguro y amigable.
Además el Club Sirio Libanés agradeció la nota enviada por el Concejo Deliberante, a través de la cual se manifiesta solidaridad con los pergaminenses descendientes de sirios que padecen el dolor de ver al pueblo de sus ancestros víctimas de una brutal persecución y exilio.