Durante la mañana de ayer, tuvo lugar en la Plaza 25 de Mayo la celebración oficial por el Día del Maestro, al conmemorarse el 127º aniversario de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento. La jornada contó con la presencia del intendente Omar Pacini, autoridades municipales, concejales, representantes de la Jefatura Distrital de Educación, directivos, docentes, gremios, padres y alumnos. Participaron el Coro de Lengua de Señas de la EEP Nº 22 y la Orquesta Infanto Juvenil del barrio Kennedy.
DE LA REDACCION. Ante una cantidad de personas notoriamente superior a la de años anteriores, los educadores recordaron en forma anticipada un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del gran maestro Domingo Faustino Sarmiento. La sencilla ceremonia tuvo lugar ayer en horas de la mañana en la Plaza 25 de Mayo y se dieron cita los gremios, entidades educativas y fuerzas vivas y políticas de la ciudad.
El encuentro comenzó con la colocación de las ofrendas florales de la Unión de Educadores Bonaerenses (UEB), Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (Suteba) y la Municipalidad en el busto del Maestro de la Patria.
A continuación se concretó el ingreso de las Banderas de Ceremonia y el izamiento de la Bandera Nacional; luego se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino que contó con la actuación del Coro de Lengua de Señas de la Escuela de Educación Primaria Nº 22 que dirige Valeria Lavezzari.
Más tarde, la inspectora de Primaria, Rosario Salgado, dijo palabras alusivas a la fecha y el intendente Omar Pacini hizo lo propio destacando la labor de los maestros. Luego se procedió a la toma de juramento a los docentes titularizados a cargo de las inspectoras del nivel inicial, Silvia Bernasconi y Haydeé Vila.
El cierre del acto estuvo a cargo de la Orquesta Municipal Infanto Juvenil del barrio Kennedy, bajo la dirección de María Auil.
Rosario Salgado
Rosario Salgado indicó: Hoy nos reunimos para recordar el Día del Maestro, una de las fechas que más nos moviliza afectivamente a los que estamos aquí. Es así que recordamos a Domingo Faustino Sarmiento: importante intelectual de la vida cultural y política de nuestro país. Maestro, político, escritor y presidente, además de ser el responsable de la reestructuración del sistema educativo e impulsor de la Ley de enseñanza pública y gratuita. Es conocido como, el padre de las aulas, el loco, como le decían.
Leopoldo Lugones, escritor argentino, lo retrató de tal manera que hoy podemos visualizarlo, decía: Arrugas terribles, risa abundante, cejas encrespadas como un oleaje interno, mechones con una espuma de canas, abundancia mímica, exterioridad de sus entusiasmos, paseos leoninos, frecuente grito. Masca los vocablos, traduce su pasión a puñetazos, la silla volcada, el libro tirado al suelo en la premura, el paso brusco como un estruendo de pelea. La mirada habla antes que la voz, como el relámpago antes del trueno. A pesar de las recomendaciones para el buen trato de los libros, sacrifica los suyos a la urgencia de su tarea. Los anota con lápiz o con tinta al azar
Así era, desmesurado, desbordante, arremetedor, volcánico. Fue un ser de palabra, de discursos, de textos, de polémicas. Un educador apasionado. Y de eso se trata, de educación y de pasiones.
A pesar de que existen algunas controversias respecto a la figura de Sarmiento, es interesante insistir en su valoración de la educación como agente transformador de un país. Entendía que el fortalecimiento de una identidad desde la escuela era la manera de reunir una sociedad dividida culturalmente y si bien eso implicó la desvalorización de ciertas particularidades, considero que no estaba equivocado.
Sería importante que nosotros como docentes en nuestro accionar cotidiano nos pudiésemos preguntar ¿Qué es educar, enseñar, transmitir? Y tal vez podríamos decir que educar: es la actividad de mayor importancia que una persona o una institución puede realizar, porque tiene la responsabilidad de desarrollar las facultades intelectuales y morales de las personas a instancias del proceso de enseñanza y aprendizaje. Enseñar: podríamos decir que requiere de plasticidad, inventiva, obsesión, terquedad, una pericia que siempre exige afinamiento y búsqueda de hacer la mejor obra, que el alumno aprenda.
Transmitir, podríamos inferir que es un acto ético, porque está detrás del acto de educar, esto no significa ser prisionero de la norma y la costumbre, sino hacernos responsables ante el otro, dar lugar a lo imprevisible y mirar a quienes queremos educar como un enigma.
Por eso es importante que hoy, además de recordar a Sarmiento y saludar a todos los docentes, reflexionemos sabiendo que la historia se mueve no solo por las grandes figuras, sino también por el pequeño gran esfuerzo de cada uno de nosotros, en el día a día de las aulas, allí radica nuestra mayor responsabilidad. ¡Feliz día a todos los que hemos abrazado esta hermosa profesión!.
Omar Pacini
Este es un homenaje a Sarmiento, al Sarmiento controvertido del que se cumple el aniversario de su muerte ocurrida en Asunción del Paraguay. Ese Sarmiento discutido, admirable como periodista, como escritor, como presidente de la República; al que le debemos el reconocimiento propio de los argentinos por haber señalado enfáticamente, con una autoridad incontrastable que tenía que convertir a la Patria en una escuela gigantesca y lo hizo, aunque después con el transcurso de los años algunos de sus conceptos se fueron desvirtuando, precisó el intendente Omar Pacini.
Y agregó: Quiero referirme a hechos que no tienen que ver con Argentina, pero tienen que servir de ejemplo. En Japón, por una cuestión ancestral, todos los ciudadanos le brindan reverencia a la autoridad máxima, al emperador. Los únicos que están exentos de esa obligación son los maestros. Es un reconocimiento a la enorme capacidad que tienen para transmitir conocimientos a los chicos y a los adolescentes, en un país gobernado con la responsabilidad absoluta de un progresismo que a veces es devastador y que provoca secuelas en la propia sociedad. Y en un país escandinavo, en donde le preguntaron al primer ministro de Finlandia cuáles eran los tres ejes principales para gobernar a su país, respondió: primero la educación, segundo la educación y tercero la educación. Me parece que en esos ejemplos, en esos conceptos está señalado el rumbo que inevitablemente tendríamos que seguir los argentinos ahora y más adelante.