La jornada será presidida por el obispo Héctor Cardelli, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced. Además de convocar especialmente a los adoradores, los organizadores hacen extensiva la invitación a quienes deseen conocer a Jesús vivo en la Eucaristía.
DE LA REDACCION. El próximo sábado en nuestra ciudad se realizará la segunda edición del Encuentro Diocesano de Adoración Eucarística Perpetua. La jornada, que se llevará a cabo en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, se extenderá desde las 9:00 a las 16:00, con almuerzo a la canasta.
El obispo de la diócesis de San Nicolás, Héctor Sabatino Cardelli, presidirá el evento que está dirigido a los adoradores incorporados a la Adoración Eucarística Perpetua en los diversos grupos de la Diócesis, y a todas las personas que deseen conocer a Jesús vivo en la Eucaristía.
La misión de Patricio
Patricio Hileman es el padre fundador de las capillas de adoración perpetua en localidades de distintos países del mundo. El sacerdote que el año pasado estuvo en la Redacción de LA OPINION habló de esta manera tan particular de orar, que él considera una gracia que proviene de la Virgen María. En aquella oportunidad relató que esta tarea de expandir la adoración perpetua, es decir las 24 horas del día todos los días del año, es su misión. Empezó en México, sede de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe. Ella le dice a Juan Diego: Mucho quiero, mucho deseo que en este lugar me hagan mi casita sagrada donde lo mostraré a Jesús, donde lo ensalzaré con los adoradores al ponerlo de manifiesto. Los mexicanos entendieron que la Virgen pedía que todas las parroquias tengan su capilla de adoración en la que Jesús esté expuesto en la Eucaristía. En 10 años hemos instaurado 500 capillas de adoración en México mientras que en Argentina estos pequeños templos son alrededor de 200.
Miles de capillas
El origen de esta iniciativa se dio luego de una inspiración que recibió el padre Martín Lucía, que fue quien, de algún modo, preparó al padre Hileman para esta misión que lleva instauradas en el mundo más de 5.000 capillas de adoración en el lapso de 11 años mientras que en Latinoamérica son más de 800 los templos dedicados para este fin.
De acuerdo con lo comentado por Hileman, el Papa Juan Pablo II fue el que pidió mil capillas en Latinoamérica.
El obispo tailandés fundador de la comunidad de Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, Juan Bosco Manat, le sugirió al padre Patricio Hileman que busque, en Latinoamérica, un obispo que respalde la misión de adoración para darle continuidad a este proyecto. Fue así que, providencialmente, los misioneros llegaron a San Nicolás donde fueron recibidos por monseñor Héctor Cardelli. El fue quien apadrinó esta obra y se comprometió a promoverla no sólo en su diócesis y en el país sino también en todo el mundo.
Dinámica de trabajo
Los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento son una asociación privada conformada por sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos de tiempo completo.
Una vez que los sacerdotes conocen el proyecto de la capilla de adoración perpetua, son visitados por los miembros de esta misión. Si se decide la instalación de la capilla de adoración, los misioneros predican al menos un fin de semana en el templo dando el mensaje acerca de qué se trata esta obra.
Para que la idea de la adoración perpetua cobre vida son necesarios varios feligreses que se anoten para hacer su hora semanal de adoración, así, entre todos los que inscriben, se trata de cubrir las 24 horas del día, los siete días de la semana. Así funciona hoy en día en la capilla preparada en el espacio del camarín de Nuestra Señora de la Merced, ubicado en una de las alas del templo mayor de la ciudad.
Es una labor que requiere de coordinación permanente, rol que se compromete a ejercer el párroco cada lugar. También se debe establecer un coordinador general laico que a su vez tiene a su cargo a cuatro coordinadores laicos, cada uno de ellos responsables de los turnos de la mañana, tarde, noche y madrugada. Por otro lado se eligen 24 capitanes, cada uno de los cuales será responsable de las horas del día.
Una vez que este grupo está conformado, los capitanes llaman a los adoradores inscriptos y les dan a cada uno un horario de adoración. Los capitanes deben llamar, el día anterior, a los adoradores para recordarle acerca de su hora santa, les informan que debe firmar el registro y si el adorador no puede acudir, debe buscar su reemplazante.
Para quienes quieran sumarse a esta propuesta, la jornada del próximo sábado será ideal para conocer más en detalle el funcionamiento de la adoración perpetua. Y para quienes ya son parte, será el momento para compartir las gracias y experiencias recogidas en la capilla.