La promulgación de una norma que exige a los nosocomios contar con este recurso en las salas de Pediatría abrió una expectativa respecto del lugar que se les dará a los payasos en el sistema de salud. Gracias a una iniciativa de estudiantes del Instituto de Formación Docente N° 5, los chicos disfrutan de una intervención que les acerca alegría.
DE LA REDACCION. La promulgación de la ley que señala que deberá haber payamédicos en hospitales de la Provincia de Buenos Aires abrió una expectativa en torno al rol que se les dará a los payasos de hospital. Aunque aún no está la reglamentación, la norma significa un avance.
Más allá de los términos introducidos en la flamante normativa, desde hace tiempo y producto de la voluntad de estudiantes del Instituto de Formación Docente y Técnica N° 5 el Hospital Interzonal de Agudos San José cuenta con una experiencia de payamédicos consolidada que es reconocida por toda la comunidad hospitalaria.
Referentes del nosocomio precisaron a LA OPINION que desde hace tiempo distintos grupos de estudiantes del Instituto despliegan una estrategia orientada a brindar este servicio en la Sala de Internación de Pediatría y aseguraron que las intervenciones que realizan les cambian la vida a los chicos y por un momento los distraen del difícil momento que muchos de ellos están pasando.
Respecto de la promulgación de la ya conocida como Ley de Payamédicos, autoridades del Hospital San José consultadas por el Diario refirieron que aún no se ha recibido ninguna comunicación oficial del Ministerio de Salud y estimaron que seguramente se tendrán más precisiones de cómo se instrumentarán estos dispositivos cuando la ley esté reglamentada.
Lo que sí han recibido es el ofrecimiento de algunos artistas locales que luego de tomar conocimiento sobre la promulgación de la normativa en el ámbito bonaerense se acercaron para tomar contacto y manifestar su intención de integrar posibles equipos de trabajo, atendiendo a que la obligatoriedad de contar con estas intervenciones en las áreas de Pediatría importará un trabajo rentado que abre expectativas. Igualmente, directivos del nosocomio se mostraron cautos al referir que aún no se tienen precisiones respecto de cómo se implementará la norma ni qué requerimientos se exigirán para actuar como payamédicos, ya que es una tarea vinculada estrechamente con la atención de salud que exigirá seguramente de algún entrenamiento particular.
De manera absolutamente desinteresada quienes desde hace años realizan esta tarea en el ámbito hospitalario son estudiantes del Instituto de Formación Docente que lo desarrollan como una experiencia de aprendizaje en servicio, supervisados por profesionales médicos y por sus propios docentes.
Una experiencia provechosa
A menudo se dice que el juego y la risa tienen un potente efecto sobre la salud de las personas y predisponen mejor a la recuperación del estado de bienestar. La experiencia de voluntariado realizada por alumnas del Profesorado de Educación Especial y de la Tecnicatura de Psicopedagogía del Instituto de Formación Docente y Técnica Nº 5 en la Sala de Pediatría del Hospital es un testimonio que demuestra cuánto de eso que se teoriza encuentra su correlato en la realidad. Producto de una experiencia de aprendizaje en servicio, guiadas por la profesora María Cristina Mary Ruffini y en el marco de un acuerdo firmado con el nosocomio, un grupo de alumnas realiza visitas a la Sala de Pediatría para interactuar con niños internados de distintas edades. El principal aprendizaje para ellas es poder ayudar a los chicos a transitar mejor por su internación, distrayéndolos de sus problemas de salud y brindándoles tiempo a ellos y para que sus familiares se sientan acompañados.
En contacto con LA OPINION, Mary Ruffini explicó que el proyecto se puso en marcha hace tiempo, luego de varias entrevistas mantenidas con las autoridades del Hospital en las que se acordó una modalidad de trabajo y se establecieron normas para que el desarrollo de la experiencia no interfiriera con la dinámica hospitalaria.
Realizamos un trabajo de juego en Pediatría, una forma de aprendizaje en servicio que es muy enriquecedor para nuestras estudiantes y creemos que es muy provechoso para los chicos. Este año en el primer cuatrimestre trabajamos con alumnas de tercer año de la carrera de Profesorado en Educación Especial y en este con alumnas del primer año de la Tecnicatura en Psicopedagogía, precisó la docente.
Mary Ruffini destacó la actitud solidaria. Con relación a lo que significa para los participantes la promulgación de la Ley de Payamédicos, la docente aclaró que ambas carreras tienen definido su ámbito de trabajo y las alumnas están muy contentas por la promulgación de la ley porque observan con expectativa que se jerarquizará esta tarea.
Sobre si estas expectativas están asociadas a una posible vinculación de tipo laboral para ellas en el ámbito sanitario, la docente se mostró categórica al aseverar que si bien todas están muy contentas con la promulgación de esta normativa, no lo visualizan, creo, como una actividad laboral.
Además se desconoce también si existe o no una reglamentación, desconocen las condiciones que se requerirán, eventualmente, para una actividad rentada en tal sentido, agregó.
En esta línea destacó que la noticia de la ley ha tenido en las alumnas un eco muy favorable porque las ayuda a visualizar que desde el ámbito legislativo se está valorando en forma positiva la intervención que ellas realizan, pero hipotetizan que para la designación en ese rol como actividad rentada se requerirá tal vez una formación específica para tal función. Por lo tanto se limitan a disfrutar de una experiencia de aprendizaje en servicio que las gratifica enormemente al ponerlas en contacto con niños y sus familiares que también se nutren de su intervención, enfatizó.
El poder del juego en acción
En los últimos días, diversos especialistas opinaron sobre los alcances de la intervención de los payasos de hospital y sus beneficios. Aparecen en el imaginario social como seres amigables capaces de transformar, aunque sea por un rato, una realidad adversa. Verlos en acción es la confirmación de que cuentan con un poder infinito para generar sonrisas. Cada vez que llegan a la Sala de Pediatría del Hospital algo se transforma. Desembarcan allí con un carrito de supermercado cargado de elementos. Juegan, se disfrazan, pintan a los chicos y a sus padres y les proponen distintas actividades. Usan con buen criterio distintas herramientas del arte, la música, el baile. Como sucede en cada lugar en el que intervienen los payasos de hospital, algo de la energía del espacio de salud se modifica con su presencia. Siempre respetan las indicaciones que les dan los médicos de acuerdo al estado de salud de cada chico y solo buscan hacer reír. La mayoría de las veces lo consiguen.
La normativa
La ley tiene por objeto incorporar al sistema de salud provincial la labor del payaso de hospital, entendido como aquella persona especialista en el arte del clown que de acuerdo a la autoridad de aplicación reúna las condiciones y requisitos para el desarrollo de su tarea en los hospitales públicos provinciales o municipales.
El texto refiere que cada servicio de Pediatría deberá contar con especialistas en el arte de clown y señala que el Poder Ejecutivo, a través de la autoridad de aplicación, determinará los requisitos y condiciones para el desarrollo de su tarea en los hospitales públicos.
Asimismo autoriza las adecuaciones necesarias en el presupuesto de recursos y cálculos correspondientes al ejercicio de entrada en vigencia de esta ley.