La naranja amarga que forma parte del paisaje urbano de la ciudad San Pedro despertó el interés de una empresa farmacéutica radicada en Vietnam. A partir de un proyecto desarrollado por estudiantes y docentes de la Escuela Técnica N° 1, se inició una carrera contra el tiempo para reunir muestras que permitan analizar el potencial exportador de este fruto.
Un proyecto escolar que cruzó fronteras
La iniciativa nació en el laboratorio de química orgánica de la Escuela Técnica N° 1 “Juan Bautista Azopardo”, donde docentes y alumnos comenzaron a investigar distintas aplicaciones de la naranja amarga, una especie presente en el arbolado público de la ciudad.
Según explicó el profesor de química Roque Corbalán, los trabajos comenzaron con la extracción de aceites esenciales y posteriormente avanzaron hacia la elaboración de otros productos derivados. La difusión de esas experiencias permitió que el proyecto trascendiera el ámbito educativo y llegara a oídos de empresarios internacionales interesados en sus propiedades.
El contacto se produjo a través de redes sociales y derivó en una propuesta concreta: enviar muestras para determinar si la variedad local posee niveles adecuados de hesperidina, un compuesto utilizado en suplementos alimenticios y productos farmacéuticos.
La búsqueda urgente de las “bolillitas” verdes
Para realizar los análisis, los laboratorios vietnamitas requieren frutos en una etapa muy temprana de desarrollo. Las naranjas deben medir entre 1,5 y 2 centímetros de diámetro, momento en el que presentan la mayor concentración de hesperidina.
Sin embargo, las condiciones climáticas aceleraron la maduración este año y gran parte de los frutos ya cayeron al suelo. Por ese motivo, docentes e investigadores iniciaron una convocatoria entre vecinos y viveristas para localizar ejemplares que aún permanezcan en las plantas.
La recolección se volvió una tarea urgente, ya que las muestras deben enviarse cuanto antes para no perder la posibilidad de ser evaluadas por la firma asiática.
Un mercado de 8000 toneladas anuales
El interés de la empresa vietnamita no es menor. La planta de procesamiento tiene capacidad para trabajar unas 8000 toneladas de naranjas por año, una demanda que podría representar una importante oportunidad para la producción regional.
La situación se vuelve aún más desafiante porque investigadores de la ciudad bonaerense de Azul ya lograron enviar muestras similares para su análisis, lo que genera una competencia directa por captar la atención comercial del mercado asiático.
Si San Pedro no consigue reunir la cantidad necesaria de frutos verdes en las próximas semanas, deberá esperar hasta octubre, cuando se produzca una nueva etapa de brotación. Mientras tanto, la expectativa crece alrededor de una iniciativa nacida en una escuela pública que podría transformarse en una inédita alternativa de desarrollo productivo para la región.