Lionel Messi volvió a demostrar por qué sigue siendo el futbolista más influyente del planeta: lideró a Inter Miami a la final de la Conferencia Este con una actuación brillante y un socio inesperado, el juvenil Mateo Silvetti, 19 años menor. Un 4-0 aplastante sobre Cincinnati que llevó sello argentino.
Lionel Messi no desacelera: a los 38 años juega como si estuviera en su mejor versión y cargó otra vez sobre sus hombros al Inter Miami, que vapuleó 4-0 a Cincinnati y avanzó a la final de la Conferencia Este. El equipo de Javier Mascherano tuvo un funcionamiento perfecto, y la noche dejó una imagen que ya recorre el mundo: la conexión fulminante entre Messi y un pibe de apenas 19 años, Mateo Silvetti, surgido de Newell’s, rosarino como él.
Messi abrió el marcador con un gol de cabeza —de pique al piso— tras una maniobra que él mismo inició habilitando a Silvetti. El juvenil devolvió la pared con un centro medido que Leo transformó en el 1-0. Desde ese momento, Cincinnati entró en una pendiente imposible de revertir.
Luego llegó un Messi versión asistidor total: dos pases quirúrgicos para Tadeo Allende (otro argentino, ex Godoy Cruz y Celta de Vigo), más otra habilitación perfecta para que Silvetti convirtiera. Incluso Rodrigo De Paul desperdició la chance del 5-0 tras otra pelota servida por su capitán.
Un Messi insaciable
En los cuatro partidos de playoffs, Messi acumula 6 goles y 4 asistencias, una producción que confirma que llega afilado a la definición. Y que encontró en Silvetti un socio inesperado, joven, atrevido y móvil, que hoy le ganó terreno a Luis Suárez. El uruguayo no marcó en la serie ante Nashville, fue suspendido en un partido y este domingo empezó en el banco. Ingresó cuando todo estaba resuelto.
Mascherano explicó tras el partido una decisión que tenía peso político dentro del vestuario:
“Nunca es fácil dejar afuera a un jugador como Luis, pero su gestión fue admirable. Hoy destacó el equipo”, dijo el entrenador.
Festival argentino y despedidas en marcha
En el mediocampo se vieron otras caras conocidas: Allende, De Paul y Baltasar Rodríguez. Pero también estuvieron dos históricos que ya anunciaron su retiro al terminar la temporada de MLS: Jordi Alba y Sergio Busquets, aún vigentes en rendimiento pese al paso del tiempo.
Messi, en cambio, firmó contrato hasta 2028 y su rendimiento en Estados Unidos ya empieza a abrir la pregunta inevitable: ¿jugará su sexto Mundial?
Un gesto final, marca registrada
Cuando el partido terminó, Messi caminó hacia Luca Orellano —ex Vélez, hoy en Cincinnati— para consolarlo tras la dura derrota. Leo se tomó el tiempo para hablarle unos segundos y abrazarlo. Un gesto que condensa quién es: un competidor feroz que todavía juega con el espíritu de un chico.
Inter Miami espera ahora rival para la final de Conferencia. Entre Philadelphia y New York City saldrá el equipo que intentará frenar a un Messi que, lejos de retirarse, parece haber comenzado una nueva era.