Lo que comenzó como una convocatoria misteriosa en diciembre pasado terminó convirtiéndose en uno de los hitos creativos del año: el argentino Federico Laboureau diseñó el interior de la Casita de Bad Bunny para el show del medio tiempo del Super Bowl 2026.
“A la propuesta la recibí a través de una productora amiga con la que siempre hacemos cosas grandes y contundentes”, cuenta Federico. Y fue grande y contundente... y colmado de pequeños y significativos detalles.
Cómo se hizo la Casita de Bad Bunny
Tras recibir el aval de la NFL y del equipo del artista, el diseñador gráfico y director creativo Federico Laboureau asumió el desafío de ambientar por dentro una estructura que ya formaba parte del universo visual del tour, pero cuyo interior nadie había visto jamás.
“Ellos me pidieron el diseño interior de La Casita, porque obviamente heredé algo que ya estaba en el tour. A mí me dieron toda esa estructura y yo tuve que componer la parte interior”, explicó el creativo argentino, radicado en Los Angeles desde hace más de una década.
La consigna era clara: evocar la casa de una abuelita. Y allí apareció la conexión más profunda.
“Me emocionaba mucho eso de recrear el interior de la casa de la abuela de Bad Bunny. Básicamente porque a mí me crió mi abuela, entonces conecté por ahí”.
Así, Laboureau encontró en su propia memoria afectiva el punto de partida creativo: un homenaje íntimo convertido en espectáculo global.
El interiorismo según Bad Bunny, con el toque argentino
La “Casita” se transformó en un santuario de nostalgia latina. Federico Laboureau comenzó a investigar no solo referencias puertorriqueñas, sino imágenes compartidas por abuelas de toda Latinoamérica.
“Si bien Bad Bunny es de Puerto Rico, empecé a indagar en las casas de las abuelas en referencias de toda Latinoamérica. Para uno como migrante, cuando viene acá a Estados Unidos, la familia son los amigos y son amigos latinoamericanos y cada uno comparte sus cosas culturales”, reflexiona.
Así aparecieron elementos reconocibles para cualquiera que haya crecido en una casa de abuela: el clásico costurero guardado en una lata de galletitas navideñas, flores de plástico, figuras de porcelana, estampitas religiosas, muebles antiguos marcados por el tiempo y la memoria.
“Increíblemente me aprobaron todo de una y me dieron vía libre para empezar a diseñar el set”. Lo hicieron tras una exhaustiva exploración por ferias americanas, mercados de pulgas ¡y Marketplace!
Todo debía verse vintage, usado, real. Y en el contexto de la NFL, la casita trascendió lo escenográfico para convertirse en símbolo de resistencia cultural y orgullo latino, un mensaje que Bad Bunny quiso plasmar a lo largo de todo el show.
Fuente: Para Ti.