Este 26 de enero se cumplen nueve años del devastador incendio que consumió el interior de la Catedral de San Nicolás de Bari, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Aquel jueves de 2017, las llamas destruyeron piezas históricas de incalculable valor y dejaron una herida profunda en la comunidad.
El día que las llamas arrasaron con la historia
El incendio comenzó cerca de las tres de la tarde, en medio de una jornada de calor agobiante. Un video que rápidamente se viralizó mostró la magnitud del desastre: el templo, de más de un siglo de antigüedad, envuelto en llamas. La plaza Mitre se llenó de vecinos que observaban con estupor cómo el fuego consumía parte del patrimonio cultural de la ciudad.
En pocos minutos, el altar principal, el cielorraso y las paredes internas quedaron destruidos. Elementos de madera y piezas únicas, como la imagen de San Nicolás de Bari de más de 200 años y el antiguo órgano del templo, fueron reducidos a cenizas.
El trabajo de los bomberos y el saldo del siniestro
Seis dotaciones de bomberos, cinco de San Nicolás y una de Villa Constitución, trabajaron durante más de dos horas para controlar el incendio y evitar que se propagara a edificios linderos. El fuego llegó a comprometer los techos y el campanario, generando temor por un posible derrumbe.
Finalmente, las llamas fueron sofocadas. No se registraron heridos, pero el daño material y simbólico fue enorme: gran parte del acervo histórico y religioso de la ciudad quedó irremediablemente destruido.
Una investigación que confirmó el incendio intencional
Las primeras pericias descartaron un desperfecto eléctrico o una falla en instalaciones de gas. El informe de Policía Científica y peritos especializados determinó que el incendio fue provocado de manera intencional, mediante una fuente externa de energía aplicada sobre materiales combustibles.
La investigación, a cargo de la UFI Nº 3, permitió identificar a los responsables a través de cámaras de seguridad cercanas. Un menor de 16 años se presentó voluntariamente ante la policía y confesó su participación junto a un adulto, Mauro Sosa, quien fue detenido, juzgado y condenado a tres años y seis meses de prisión efectiva por el delito de incendio con peligro común.