Nuevos testimonios de vecinos, pacientes y fuentes internas del Hospital San Felipe volvieron a encender las alarmas sobre el funcionamiento del principal centro de salud pública de la ciudad, con denuncias que apuntan a demoras en la atención, carencias de insumos básicos y un clima laboral que describen como cada vez más conflictivo.
Demoras en la guardia y malestar de los pacientes
Numerosos vecinos aseguraron haber experimentado largas esperas en la guardia, incluso en momentos de baja concurrencia. Según los relatos, entre la salida de un profesional y el ingreso de otro paciente podrían transcurrir hasta 50 minutos o más, generando enojo y preocupación.
Algunos testimonios mencionan que se habrían observado actitudes de desidia por parte de ciertos profesionales, quienes —según los vecinos— permanecerían conversando o tomando mate mientras pacientes aguardaban atención. Fuentes internas indicaron que no existiría una directiva institucional clara y que el ritmo de trabajo dependería del personal de turno.
Falta de insumos, higiene deficiente y problemas estructurales
Desde el interior del hospital volvieron a surgir reclamos por la falta de elementos básicos. Personal consultado afirmó que no habría disponibilidad constante de papel higiénico, toallas descartables y otros insumos esenciales, obligando a muchos trabajadores a comprarlos con su propio dinero.
También se reiteraron denuncias sobre el funcionamiento de la cocina, que seguiría utilizando garrafas y entregando comida tibia o fría. A esto se sumarían fallas en el equipamiento edilicio, como el ascensor recientemente inaugurado que —según relatan— habría dejado de funcionar a pocos días de su puesta en marcha, afectando el traslado de pacientes.
Tensión interna, cuestionamientos profesionales y reclamos históricos
Fuentes internas describieron un clima laboral cada vez más tenso, con acusaciones de autoritarismo, cambios de servicio que serían utilizados como sanción y presunta persecución a empleados que expresan críticas. También surgieron señalamientos sobre el desempeño de algunos profesionales en la guardia, aunque desde el hospital no se emitieron versiones oficiales al respecto.
Otro de los focos de reclamo volvió a ser la presencia de perros dentro del edificio. Vecinos y pacientes afirmaron que los animales continúan ingresando a distintas áreas, a pesar de intentos de traslado a refugios, lo que genera preocupación por las condiciones de higiene.
Finalmente, varios testimonios señalaron que la situación actual contrasta con gestiones anteriores y recordaron la etapa de Ismael Passaglia como director, asegurando que el hospital no habría atravesado entonces un deterioro similar. Mientras tanto, los reclamos continúan y crece la expectativa por una respuesta concreta de las autoridades.