En el tramo final del año, cuando se multiplican las celebraciones de cierre de ciclos escolares, comenzaron a aflorar situaciones conflictivas vinculadas a la organización de fiestas de egresados de nivel secundario que al menos una de esas situaciones está judicializada como una presunta estafa que investiga la Fiscalía.
Algunas de estas problemáticas ya llegaron a la Justicia, mientras que otras se resolvieron de manera informal o quedaron envueltas en sospechas que no derivaron en denuncias formales para evitar mayores conflictos.
De acuerdo con información recogida por este medio, la Fiscalía local ya recibió al menos una denuncia penal a partir de una presentación realizada en una dependencia policial. En otros casos, los damnificados optaron por no judicializar los hechos con la expectativa de recuperar el dinero abonado, y también hubo familias que detectaron irregularidades pero decidieron no avanzar para no empañar el cierre del año escolar.
La denuncia que está judicializada
El caso que sí ingresó al ámbito judicial quedó radicado en la UFI y J Nº 3 del fiscal Nelson Mastorchio. La denuncia fue realizada por una mujer de 35 años, integrante del grupo de padres organizadores de una fiesta de egresados de una escuela secundaria del Partido de Pergamino.
Según consta en la presentación, los padres habían contratado con antelación a un proveedor de bebidas alcohólicas para el evento, por una suma cercana a los dos millones de pesos. Sin embargo, llegada la fecha de la celebración, el proveedor —un comerciante de 30 años— no realizó la entrega comprometida y tampoco devolvió el dinero abonado.
Ante esta situación, los organizadores debieron salir de urgencia a adquirir las bebidas en otro comercio para no suspender la tradicional barra de tragos, asumiendo un gasto extra que alteró por completo el presupuesto previsto. La causa fue caratulada como presunta estafa y el acusado ya fue notificado en el marco del artículo 60 del Código Procesal Penal.
Mientras la investigación avanza, los padres afectados aguardan la restitución del dinero que debieron desembolsar nuevamente para poder concretar la fiesta.
Egresados damnificados
El episodio afectó de lleno a la comunidad educativa de un establecimiento de nivel Secundario del Centro de la ciudad, donde el trabajo de meses, el esfuerzo económico de las familias y la expectativa de los estudiantes se vieron empañados por una situación que generó enojo y frustración.
La fiesta se llevó a cabo el sábado pasado en el Club Centenario de Pergamino, institución que no tuvo ninguna vinculación con el inconveniente, al igual que el servicio gastronómico contratado. El único faltante fue el de las bebidas, responsabilidad exclusiva del proveedor denunciado, que nunca apareció.
Las pulseras en la puerta
En paralelo, se conoció otra situación incómoda ocurrida en una fiesta de egresados de otro establecimiento educativo de la ciudad. En este caso no hubo denuncia penal, pero sí fuertes sospechas internas que generaron incomodidad entre padres y alumnos.
Para la celebración, las familias habían acordado contratar una banda musical, cuyo costo fue repartido entre todos los participantes. Como es habitual, también se vendieron pulseras para permitir el ingreso de invitados después de la medianoche, una vez finalizadas la recepción familiar, la cena y las fotos protocolares.
El conflicto surgió cuando algunos integrantes del grupo advirtieron diferencias en la cantidad de pulseras vendidas y en el dinero recaudado. Incluso se sospechó que alguien podría haber confeccionado pulseras de manera particular para venderlas por fuera de la organización, sin rendir cuentas al resto. Aunque la situación no pasó a mayores, dejó un clima de desconfianza e incomodidad en una noche que debía ser de celebración.
Un llamado de atención
Estos episodios encendieron una señal de alerta entre las familias y las comunidades educativas de Pergamino y la zona, que en estos días ultiman detalles de fiestas de egresados. Desde distintos ámbitos recomiendan extremar recaudos, formalizar contratos, exigir comprobantes y manejar con transparencia los fondos comunes, para evitar que el cierre de una etapa tan significativa quede empañado por conflictos económicos o hechos que puedan derivar en la Justicia.