El Centro de Jubilados y Pensionados Centenario de Pergamino invita a la comunidad a participar de un homenaje especial dedicado a Orlando Colo Orlando, vecino muy querido y reconocido por su creatividad a la hora de intervenir artísticamente cascos con diversas temáticas y estilos.
La actividad se llevará a cabo el próximo domingo 15 de marzo, de 17:00 a 22:00, en la sede de la institución ubicada en Alvear 2340. Durante la jornada se expondrán alrededor de 50 cascos realizados por Orlando, piezas que reflejan su imaginación, su humor y su particular mirada artística, y que con el tiempo se transformaron en un sello distintivo de su trabajo.
En el marco del reconocimiento, el Colo recibirá un diploma que lo distinguirá como “Rey de la Alegría”, en agradecimiento por el espíritu festivo y creativo que supo transmitir a través de sus obras. Además, se proyectará un video con una reseña biográfica elaborada por la escritora Susana Beatriz Castañares, donde se repasarán momentos de su vida y su recorrido personal.
El encuentro también contará con una feria de artesanos y emprendedores locales, sumando propuestas para recorrer, compartir y disfrutar en familia.
Desde la organización destacaron que la entrada será libre y gratuita, e invitaron a vecinos y amigos a acercarse para acompañar este reconocimiento y celebrar juntos el talento y la alegría del Colo Orlando.
Quién es Colo Orlando
Carlos Oscar Orlando, más conocido como el Colo, es desde hace décadas uno de los personajes más queridos y reconocibles de Pergamino. Con su particular bicicleta y sus cascos temáticos diseñados por él mismo, suele aparecer en distintos eventos de la ciudad, donde su simpatía y su espíritu festivo lo convirtieron en una presencia esperada por muchos vecinos.
En una entrevista realizada por LA OPINION en 2017, el Colo repasaba su historia, sus pasiones y el origen de algunas de las colecciones que guarda con orgullo en su pequeño museo personal, donde conserva más de 800 piezas en miniatura entre autos, motos, cuatriciclos, triciclos, aviones, lanchas y bicicletas.
“La primera vez me regalaron una cupecita del TC en el año 1995, cuando Pergamino cumplió 100 años. De chico a los autitos siempre los rompía y de grande empecé a darle valor a las cosas. Actualmente tengo más de 800 recuerdos en mi colección… Amo todo lo que tenga ruedas”, contaba.
Su popularidad comenzó a mediados de los años 80, cuando empezó a recorrer la ciudad en una bicicleta muy particular, pintada de rojo intenso y con inscripciones en los laterales. “Creo que me hice popular con la bicicleta; a la gente le gustaba que diera vueltas por toda la ciudad e hiciera ‘willy’”, recordaba. Con el tiempo también comenzó a viajar para asistir a carreras de ciclismo y de automovilismo, incluso pedaleando largas distancias. “Siempre valoraron el esfuerzo de estar sin pedirle nada a nadie”, decía.
Su personalidad y su entusiasmo lo llevaron a aparecer en distintos medios nacionales. “Una de las cosas que guardo entre mis recuerdos son las publicaciones en diarios, revistas y canales de televisión. En el diario La Nación salí en la contratapa. También en las revistas Corsa, El Gráfico, Solo TC, TC La Revista y Gente. Valoro mucho cuando publican una foto en el diario LA OPINION, porque es de mi ciudad y ahí trabajó mi padre por muchos años”, relataba emocionado.
Entre sus creaciones más llamativas están los cascos temáticos, que comenzó a fabricar como una forma de acompañar distintos eventos. “Tengo un total de cuarenta cascos (hoy 50), cada uno tiene un trabajo especial y los fabrico con materiales distintos. Para algunos utilizo desde un tarro de helados o un plato y desde ahí comienzo a darle forma según el evento”, explicaba. Los diseños están dedicados a disciplinas deportivas, celebraciones o personajes populares, y no hay dos iguales.
“Los cascos los pienso durante días y después llevan entre tres o cuatro horas de fabricación. No existen dos iguales”, decía, orgulloso de un trabajo artesanal que realiza con el único objetivo de llevar alegría.
Entre sus recuerdos más preciados también figuran algunos autitos especiales. “El primer Meteoro que no lo pude tener de chico y lo conseguí de grande es especial. Verlo acá todos los días es una enorme alegría. El primer Batimóvil y los autos de las películas famosas también me llenan el alma cada vez que los limpio o los ordeno”, confesaba.
“Nací en Pergamino. Fui al Jardín Nuestra Señora del Carmen, la parte de la primaria en Colegio San José de los Hermanos Marista, aunque termine séptimo grado en la Escuela Nº 10. La secundaria la hice en Los Polvorines. Trabajé en la Escuela Técnica Nº 2, en el barrio Santa Julia cortando tejas con una máquina, fui diariero, vendí detergente y lavandina y actualmente hago mandados. Me gusta disfrutar conociendo lugares, gente y soy muy feliz con lo que tengo. Amo a mi familia, Pergamino y cada evento que en mi ciudad suceda. Viví nueve años fuera (Necochea y Los Polvorines), pero nunca dude dónde quería estar: Pergamino”, contaba.
Fanático del cine y del automovilismo, también compartía un sueño que aún deseaba cumplir: “Siempre soñé con dar una vuelta como acompañante en un auto de Turismo de Carretera… Vivir esa experiencia de sentir los 280 kilómetros por hora y frenar para doblar en una curva para mí es lo máximo”.