Esteban Cejas, artista pergaminense que desde hace cinco años reside en la ciudad de Monza, Italia, logró convertirse en finalista del Sanremo New Talent.
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Radicado en Monza desde hace cinco años, el cantautor local Esteban Cejas avanzó entre 24 mil postulantes con una canción propia y un tango que lo llevó a la instancia decisiva: Por una cabeza”. Desde Italia, en contacto con LA OPINION, repasa su camino artístico, su adaptación y el sueño de volver a compartir música con los suyos.
Esteban Cejas, artista pergaminense que desde hace cinco años reside en la ciudad de Monza, Italia, logró convertirse en finalista del Sanremo New Talent.
Aunque su camino musical siempre estuvo ligado al folclore —género en el que se destacó como solista e integrante de diversos grupos— esta vez decidió presentarse con una canción propia y, en la gran final, interpretar el tango Por una cabeza. “Llegar a esta instancia y con un tango fue sentir la argentinidad como nunca ya que cantaron en todos los idiomas. Inolvidable experiencia”, contó en contacto con LA OPINION.
Recordó que la oportunidad de participar en el certamen surgió a partir de una publicación en redes sociales sobre el casting del Sanremo New Talent, que se realiza en toda Italia. Primero debía enviarse un video cantando, y quienes superaran esa instancia pasaban a una etapa presencial en Milán. “En el video canté en italiano porque no sabía si podía en español”, explicó. La primera sorpresa fue que no tuvo que viajar a Milán, ya que fue seleccionado directamente para la tercera etapa, realizada en Sanremo. La segunda, que podía cantar en su propio idioma. “Opté por una canción mía”.
Su recorrido continuó avanzando. “Quedé seleccionado para la siguiente instancia que fue en la ciudad de Rimini. Acá es donde pasás cinco días con trescientos participantes de los veinticuatro mil que eran al principio y con varios famosos, coach, etcétera”. Allí tomó la decisión de escoger un tango, sabiendo que en el jurado había directores de orquesta y expertos en historia de la música. Con Por una cabeza pasó a la final, entre treinta candidatos, y luego a la finalissima, donde quedaron solo tres. “Llegar a esta instancia y con un tango fue sentir la argentinidad como nunca. Inolvidable experiencia”.
Su llegada a Monza tuvo un trasfondo familiar y emocional. “Mi esposa estudió en un seminario teológico donde otras personas que también lo hicieron estaban viviendo en Italia. La situación con la pandemia nos empujó un poquito. Buscamos datos de antepasados, vendimos el negocio en Pergamino y partimos. Nada fácil”.
Sobre el proceso de adaptación, reconoció que no fue sencillo. “La adaptación fue difícil, pero conocimos muchos latinos y así se amortigua bastante”. En lo artístico, dice que continúa abriéndose camino: “Todavía golpeando puertas junto a otros artistas argentinos y amigos que se hacen en el camino”.
En cuanto a su estilo musical, señaló: “Mi repertorio siempre fue folclórico; acá en Italia se abrió a otros géneros. De hecho, estoy en un proyecto con músicos de Caracas y Miami adaptando canciones de mi autoría y otras que voy escribiendo para incursionar en baladas, merengue, etcétera. Y con la intención de llegar a músicos populares argentinos”. Respecto al tango, asegura que sigue acompañándolo: “El tango siempre va paralelo y saco de la galera alguno porque las letras no les dice mucho; acá lo quieren bailar, y hay muchas escuelas de tango”.
El artista también repasó su recorrido musical. Contó que a los 19 años comenzó cantando folclore sureño junto al guitarrista Pichón Córdoba: recitados, huellas y otros estilos. Más adelante conoció a Roberto Lanzillotta, quien le mostró nuevas estéticas dentro del folclore como Eduardo Falú, el Cuchi Leguizamón y Jaime Dávalos. En esa época descubrió a Los Trovadores del Norte y a Los Cantores de Quilla Huasi, y se adentró en el mundo de las voces.
Compartió escenarios con grupos vocales de Pergamino como Almagre, Carpe Diem y De Voz en Voz, y con numerosos artistas locales. También integró el Coro Polifónico Municipal, dirigido entonces por Juan Carlos Migliaro. En 2010 y 2011 formó parte del grupo La Marca, junto a Leandro Pericás, Héctor Biscayart, Hugo Leguizamón y Pablo Magnone, con un repertorio que combinaba folclore y rock nacional. Luego se mudó a Junín y, tres años más tarde, regresó a Pergamino para crear el grupo La Ristra junto a Marcos Nastacio y Miguel Valdez, apostando a un repertorio folclórico con todos los ritmos bailables del país.
Hoy, desde Italia y junto a su esposa Sabrina (37) y sus hijas Luz (17), Donata (12) y Ana (11), Esteban Cejas (45) sigue ampliando horizontes sin perder de vista sus raíces. Y confiesa un deseo que lo acompaña desde hace tiempo: “Uno de mis sueños es volver un día y hacer una gran fiesta y recordar esos tiempos con artistas y amigos”.
Instagram: esteban.folck
Facebook: Esteban Cejas