El drone que no duerme: tecnología 24/7 al servicio del agro y la seguridad
Un desarrollo de Agrícola Testa S.A. en Manuel Ocampo pone en escena un drone autónomo que opera las 24 horas: de día monitorea cultivos y de noche patrulla.
3 de abril de 2026 - 16:51
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Durante las horas diurnas, el drone cumple funciones de monitoreo agronómico y en las nocturnas patrulla el campo.
LA OPINION
Ignacio Testa explicó cómo funciona el dron que opera las 24 horas de manera automática.
LA OPINION
En el corazón productivo de la región, donde la innovación ya no es una promesa sino una práctica cotidiana, el agro vuelve a dar un paso al frente en materia de tecnificación. En un establecimiento de unas 400 hectáreas ubicado en Manuel Ocampo, la firma pergaminense Agrícola Testa S.A. puso en marcha una experiencia que combina inteligencia artificial, automatización y vigilancia inteligente: un drone autónomo capaz de operar las 24 horas sin intervención humana directa.
La iniciativa fue presentada por Ignacio Testa en diálogo con LA OPINIÓN y refleja con claridad hacia dónde se dirige la producción agropecuaria moderna: sistemas cada vez más precisos, eficientes y, sobre todo, autónomos.
Monitorea cultivos
Durante las horas diurnas, el drone cumple funciones de monitoreo agronómico. De manera programada, sobrevuela los distintos lotes del establecimiento, alternando cultivos según el día: soja, maíz o girasol. En cada recorrido captura imágenes de alta resolución que luego son procesadas mediante un software específico, capaz de detectar en forma temprana eventuales problemas en los cultivos.
Malezas incipientes, aparición de plagas, variaciones en la humedad del suelo o incluso el desarrollo desigual de los sembradíos son algunas de las variables que el sistema logra identificar. Esta información permite intervenir de manera anticipada y con mayor precisión, optimizando recursos y mejorando los rendimientos.
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Ignacio Testa explicó cómo funciona el dron que opera las 24 horas de manera automática.
Seguridad nocturna
Pero el verdadero diferencial del sistema aparece cuando cae el sol. Lejos de detenerse, el drone cambia de función y pasa a desempeñar tareas de seguridad. Equipado con sensores infrarrojos, realiza patrullajes nocturnos sobre el establecimiento, detectando movimientos a partir de diferencias de temperatura.
De esta manera, puede identificar la presencia de vehículos, personas o animales, generando alertas en tiempo real para quienes monitorean la actividad. Se trata de una herramienta que no solo aporta eficiencia productiva, sino también un refuerzo significativo en materia de vigilancia rural, una problemática cada vez más relevante en amplias zonas del país.
Uno de los aspectos más destacados del sistema es su autonomía operativa. El drone puede volar durante aproximadamente 50 minutos y, cuando su batería alcanza niveles mínimos, regresa automáticamente a su base. Allí realiza una recarga de unos 15 minutos y retoma su actividad sin necesidad de intervención humana, en un ciclo continuo que le permite sostener su funcionamiento durante toda la jornada.
“En el establecimiento siempre estamos buscando aplicar la última tecnología disponible. Este drone es parte de ese camino, aunque todavía se encuentra en una fase experimental, porque creemos que puede seguir mejorando mucho más sus prestaciones”, señaló Ignacio Testa al describir el proyecto.
La experiencia no se agota en este desarrollo. Según adelantó el propio Testa, el horizonte inmediato incluye la incorporación de nuevas herramientas de automatización. “Estamos pensando también en sumar robots para automatizar algunas funciones. Es una etapa que, viendo cómo evoluciona la tecnología, ya no parece lejana”, anticipó.
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Durante las horas diurnas, el drone cumple funciones de monitoreo agronómico y en las nocturnas patrulla el campo.
Más tecnología
El caso de Agrícola Testa S.A. vuelve a poner en evidencia que el agro argentino —y en particular el de la región núcleo— no solo adopta tecnología, sino que muchas veces se ubica a la vanguardia de su aplicación. En escenarios donde otras industrias aún exploran los alcances de la automatización, el campo ya integra soluciones complejas en sus procesos cotidianos.
Más allá de la espectacularidad que pueda generar un drone volando de manera autónoma día y noche, lo verdaderamente relevante es el cambio de paradigma que subyace: una producción cada vez más apoyada en datos, monitoreo constante y toma de decisiones en tiempo real.
En ese camino, experiencias como la de Agrícola Teste en Manuel Ocampo no son casos aislados, sino señales concretas de un modelo productivo que evoluciona, se adapta y se proyecta hacia el futuro con una premisa clara: producir más y mejor, con inteligencia aplicada.
Y en ese futuro que ya empezó, el campo vuelve a marcar el rumbo.
Embed - Diario LA OPINION on Instagram: "En un establecimiento de Agrícola Testa S.A., la tecnología rompe los límites de la jornada laboral. Un drone autónomo opera las 24 horas sin intervención humana, combinando precisión productiva y vigilancia estratégica en un desarrollo sin precedentes para la región. Operatividad total El sistema está diseñado para un ciclo continuo: vuela 50 minutos y regresa solo a su base para una recarga de 15 minutos. • De día: Monitorea cultivos (soja, maíz, girasol) detectando plagas, malezas y falta de humedad mediante imágenes de alta resolución. • De noche: Se convierte en un vigía de seguridad. Gracias a sus sensores infrarrojos, detecta movimientos por temperatura, alertando sobre la presencia de vehículos o personas extrañas. El futuro del agro Ignacio Testa, responsable del proyecto, afirma que este es solo el comienzo de una etapa que pronto sumará robots para otras funciones operativas. La iniciativa marca un cambio de paradigma: una producción basada en datos constantes y decisiones en tiempo real. Más en www.laopinionline.ar #AgroTecnología #innovación"