Condenaron a un ladrón involucrado en al menos seis episodios delictivos de robos, en distintas modalidades en propiedades y en la vía pública, y encubrimiento de muebles sustraídos en casas de familias que terminó en una pena a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.
El Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, presidido por el juez Guillermo Burrone, condenó a Ramiro Leiva de 26 años a la pena de cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento tras un proceso tramitado bajo la modalidad de juicio abreviado. La resolución, dictada bajo el número PE-760-2023, unificó seis causas acumuladas en las que se le atribuyeron distintos hechos delictivos, que iban desde encubrimiento hasta robos agravados.
La sentencia se fundó en un acuerdo ordinario en el que el magistrado evaluó la admisibilidad formal del juicio abreviado y la razonabilidad de la pena convenida por las partes, teniendo en cuenta que la escala legal no superaba los 15 años previstos como máximo para este tipo de acuerdos.
Una condena múltiple
Ramiro Leiva fue declarado autor penalmente responsable de una serie de delitos complejos: Encubrimiento (dos hechos), Robo Agravado con Efracción (dos hechos), Hurto Agravado de vehículo dejado en la vía pública, y Robo Agravado en Poblado y en Banda agravado por la intervención de un menor de edad.
Cada una de las causas acumuladas contó con pruebas físicas, tecnológicas y testimoniales que acreditaron su responsabilidad. Muchos de los elementos secuestrados en distintos procedimientos estaban vinculados a su domicilio, ubicado en calle Laprida al 1500, lo que resultó un punto clave en varias de las investigaciones.
La huella que lo delató
Uno de los episodios ocurrió entre el 30 y el 31 de enero de 2023 en una vivienda de calle México al 900. En ese caso, la prueba decisiva fue una huella dactilar hallada en la caja de un teléfono celular sustraído. El cotejo con el sistema AFIS confirmó que correspondía al dígito medio de la mano izquierda del acusado. La víctima había denunciado la rotura de rejas, persianas y cerraduras, confirmando la existencia de efracción y la sustracción de bienes.
Objetos robados hallados en su casa
En otros dos expedientes, ambos por encubrimiento, la evidencia volvió a conducir al domicilio de Laprida al 1500.
En diciembre de 2022, en un allanamiento allí se encontraron tres sillones de mimbre que habían sido denunciados como robados. Los muebles habían aparecido incluso en una publicación en redes sociales antes de ser secuestrados.
En otra causa, personal policial secuestró en la misma casa un televisor de 55 pulgadas, un neceser, un celular y otros objetos pertenecientes a una víctima que había sufrido un robo en febrero de 2023.
Las zapatillas como prueba
Otro hecho, ocurrido el 25 de marzo de 2023, se esclareció a través de cámaras de seguridad. Las imágenes mostraron al joven como acompañante en una motocicleta y luego conduciendo otra que había sido sustraída a una mujer en calle Italia al 1400. Su identificación fue reforzada por la vestimenta: unas zapatillas rojas con vivos blancos y un pantalón cargo, indumentaria coincidente con la que usaba al momento de una detención posterior y con fotos publicadas en su perfil de Facebook.
Robo en banda y con un menor
El 11 de julio de 2022, un repartidor fue abordado en calle Mendoza y Diego de la Fuente por tres sujetos que lo derribaron de su moto al intentar quitarle la mochila. La calificación de robo en poblado y en banda se aplicó porque actuaron varias personas de manera conjunta. Además, se sumó la agravante del artículo 41 quater del Código Penal, ya que en el hecho participaron menores de edad. La autoría del acusado fue confirmada por un testigo policial y porque la moto sustraída apareció poco después frente a su domicilio.
Geolocalización del celular
Otro episodio, de febrero de 2020, también fue vinculado al joven gracias a la tecnología. En esa ocasión, autores desconocidos ingresaron a una vivienda de calle Padre Berti y sustrajeron un celular Samsung A10. El aparato tenía activado el sistema de geolocalización, que indicó que se encontraba en calle Laprida al 1500. Al llegar al lugar, los efectivos hallaron al acusado en la vivienda y recuperaron varios elementos robados.
Atenuantes y pena final
A la hora de evaluar la pena, el juez Burrone consideró como atenuante la falta de antecedentes penales condenatorios en el Registro Nacional de Reincidencia. No analizó agravantes porque el Ministerio Público Fiscal no las había requerido en su solicitud.
Finalmente, el Tribunal fijó la pena en cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento, además de las accesorias legales y costas. El fallo fue considerado razonable en función de la multiplicidad de causas acumuladas y las pruebas reunidas, cerrando así un proceso judicial que concentró varios hechos delictivos cometidos en la ciudad en los últimos años.