El director de cine, guionista y docente Benjamín Avila, conocido por las películas Infancia clandestina (2011), La gotera (2003) y Nietos (Identidad y memoria) (2004), visitó este jueves Pergamino y dialogó con LA OPINION en el marco del estreno local de su más reciente largometraje, La mujer de la fila, que se proyecta desde este viernes en Cinema Pergamino.
El film, protagonizado por la actriz y cantante Natalia Oreiro, ofrece un relato íntimo y conmovedor que se adentra en los vínculos invisibles que se tejen en contextos de encierro y espera. La película retrata el proceso de transformación de una madre cuyo hijo, de tan solo 18 años, es detenido injustamente en 2004, en el barrio porteño de Palermo. La historia, basada en hechos reales, da cuenta de cómo ese episodio marcó un antes y un después en la vida de Andrea Casamento.
A partir del impacto de esa experiencia -su hijo pasó seis meses en prisión hasta que logró probar su inocencia-, Andrea comenzó a frecuentar el penal de Ezeiza, donde conoció a otras mujeres atravesadas por el mismo dolor. En esas largas filas de espera, nacieron la contención mutua, la empatía y, finalmente, el compromiso social. Fue así como fundó la Asociación Civil de Familiares de Detenidos (Acifad), un espacio de acompañamiento, visibilización y defensa de los derechos de quienes viven el sistema penitenciario desde el otro lado de los muros: el de las familias.
-Una amiga, Mariana Volpi, que trabaja en la Procuración Penitenciaria, que también es abogada de cine, me llama y me manda una charla Ted de Andrea Casamento hecho en 2017. A partir de eso fue una historia muy impactante, muy particular y que también trae hablar de muchos temas al mismo tiempo. Me encantó, hablé con mi amiga, nos juntamos con Andrea (Casamento) y a partir de conocerla también fue como entrar en un universo completamente desconocido y, sobre todo, me sorprendió que se habla tanto de la cárcel, de sistema penitenciario, de la Justicia, pero nunca se había hablado de los familiares. Entonces, de repente teníamos una historia, un supuesto tema del que todo el mundo habla y conoce o prejuicia, pero que nadie había visto desde este punto de vista. Fue entrar en ese túnel de los familiares y empezar a encontrar la complejidad de lo que significa esto. Esta amiga Mariana Volpi, siempre decía que ‘la cárcel es el lado oscuro de la sociedad’ y cuando conocí a los familiares me di cuenta que es el lado oscuro de ese lado oscuro. Ni siquiera se lo piensa. Una cosa es ocultarlo, prejuiciarlo como puede ser todo lo que tiene que ver con la cárcel y otra cosa es ni siquiera pensarlo; nadie se puso a pensar en los familiares.
Esta es una película que cuenta a partir de lo que Andrea vivió, y trae también a la luz algo que es necesario que hablemos, que se vea y, sobre todo, una de las cosas que me está pasando últimamente, pensar a qué distancia de cada una de las personas está la cárcel. Uno cree que la cárcel es algo que no es cercano a cada persona. La clase media se siente como que no le va a tocar, porque es gente de bien. Pero si uno se pone a pensar, con sinceridad, la cárcel no está a más de dos personas de uno. Entonces, si nosotros nos sinceramos en este proceso de entender que la cárcel es un tema mucho más cercano y concreto que lo que nosotros pensamos, creo que lo de la cárcel puede empezar a cambiarse y, sobre todo, creo que lo de la cárcel es como ese estrato, esa base social que si se modifica, si se le puede dar un cimiento más sólido, todo lo que suceda posterior a la cárcel siempre va a ser mejor para nosotros, porque si no siempre estamos diciendo frases como ‘que se pudran en la cárcel’ y no tenemos ni idea de lo que significa eso. Cuando te toca de cerca te das cuenta que dijiste algo desde la ignorancia. Cuando te acercás a la cárcel es mucho más lejano a lo que pueda pasar en El Marginal, que es un show televisivo que alimenta el prejuicio que le da de comer al prejuicio que padecen profundamente los familiares.
Los familiares, casi todas mujeres, sufren una mirada muy acusatoria, son culpables de algo para la sociedad. Entonces ellas mienten mucho: mienten en el trabajo, porque tiene miedo que las echen, mienten para poder conseguir otras cosas, mienten sus hijos en el Colegio. Así que hay una especie de gran prejuicio social y de desprotección jurídica de los familiares. Por eso Acifad (Asociación Civil de Familiares Detenidos), que es la asociación que ellas crearon, es tan importante para ellas, porque es una contención muy fuerte entre ellas mismas y para otros, y sienten por primera vez ahora que con la película las están mirando.
Embed - Diario LA OPINION on Instagram: "El director de cine, guionista y docente Benjamín Avila, conocido por las películas Infancia clandestina (2011), La gotera (2003) y Nietos (Identidad y memoria) (2004), visitó este jueves Pergamino y dialogó con LA OPINION en el marco del estreno local de su más reciente largometraje, La mujer de la fila, que se proyecta desde este viernes en Cinema Pergamino. El film, protagonizado por la actriz y cantante Natalia Oreiro, ofrece un relato íntimo y conmovedor que se adentra en los vínculos invisibles que se tejen en contextos de encierro y espera. Nota completa en www.laopinionline.ar #cine #cineargentino #lamujerdelafila #cinema"
Natalia Oreiro y madres reales protagonizan La mujer de la fila
-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Natalia Oreiro en un rol tan distinto y contenido? ¿Y qué te llevó a incorporar a mujeres reales de ACiFaD en la película? ¿Cómo fue el proceso de dirección con ellas?
-Prometerles participar fue como un proceso de juego sabiendo que ellas tenían que hacer lo que habitualmente hacen, que es ir a la fila, llevar sus bagayos (así le llaman al bolso gigante de cosas que llevan en cada visita). Básicamente fue como invitarlas a tener una vivencia personal a partir de su propia historia real, que se puedan llevar una experiencia distinta, algo un poco más luminoso, por lo menos más divertido; ellas estaban chochas. Cuando Natalia Oreiro fue por primera vez a Acifad estaban como locas, porque –y por ahí pasa el debate- alguien por fin las miraba. Natalia va a mirarlas, a pedirles cuéntenme, qué pasó, cómo es, y ellas empezaron sentirse vistas. Desde la película se sienten vistas y eso es un poco lo que está pasando hoy.
Con Natalia ya había trabajado en Infancia clandestina, produje Gilda, así que con ella es como vivir aventuras juntos. Infancia Clandestina fue una película donde ella pudo demostrar que también podía hacer roles dramáticos muy bien, a partir de eso la llamaron e hizo muchas películas dramáticas, no solo las que habitualmente venía haciendo en el tono de comedia que a ella le gusta mucho. Cuando la llamé vio la charla Ted y después leyó el guion y le encantó. Nos adentramoss en esta gran aventura, un camino que empezás y no sabés donde terminas. Fue muy hermoso ver la entrega de Natalia en este papel. Van a ver una Natalia para mí en la mejor actuación que ha hecho hasta ahora. A su vez el compromiso que tiene Natalia cuando hay algo que la atraviesa personalmente, es de una generosidad y un compromiso maravilloso.
-La película fue filmada en parte en el penal de Ezeiza, algo inédito en el cine argentino. ¿Cómo fue gestionar y filmar en ese contexto?
- La gestión para filmar fue muy complicada, pero se logró un hecho histórico que fue filmar en Ezeiza hombres por primera vez. Fueron unas 150 personas, camiones; todas la requisas para todos los equipos. Fue un proceso de logística muy grande que se logró y que le da una veracidad enorme, porque ahí realmente sucedieron los hechos; Andrea iba a ese lugar. Estar en los lugares reales –tanto ahí como en otra cárcel del interior- es muy fuerte y también muy reflexivo. Volvés a tu casa después de toda esa experiencia con muchas reflexiones: lo que significaría estar ahí adentro, cómo uno llega a estar ahí adentro. Muchas preguntas que uno se puede hacer, sobre todo si se las habilita pensando que uno también podría pasar por ese lugar, no rechazando la idea, no pensando que es un lugar que yo no voy a estar.
Benjamín Avila: "Muchos medios hicieron campaña contra el cine argentino"
-En los próximos meses La mujer de la fila se va a poder ver en Netflix. ¿Qué significa para vos que la película pueda llegar a una plataforma como esta?
-Hoy, por cómo está la situación del Instituto del Cine, las plataformas son como la única línea de financiamiento real que existe en la Argentina. El desmantelamiento que se está haciendo en el Incca (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) lo que genera es básicamente que las plataformas comiencen a tomar un lugar que antes lo tenían, pero para otro tipo de películas también. Osea el Incca generaba una diversidad de producciones y apoyo que hoy no se está dando. Para nosotros lo de Netflix fue muy importante, para poder lograr que la película exista. Por un lado las plataformas vinieron a quedarse porque son caminos de difusión reales, muy genuinos y, por otro lado, desde la gente que hacemos cine estamos tratando de sostener lo que es la Ley de Cine, que ha hecho que el cine argentino en los últimos 35 años crezca como nunca en su historia. Desde la destrucción, después de la década del 60, que fue la época de oro del cine argentino (década del 40 y 50), volvimos a tener una época de oro entre el 2005 y 2015, donde la cantidad de producciones y la industria creció enormemente, con productos de todo tipo de calidades y de géneros, para todo tipo de público, que es un poco lo que siempre se buscaba desde un fomento estatal de la cultura, al igual que Francia, España, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos. Muchos medios hicieron campaña contra el cine argentino y la verdad es que no saben nada del cine argentino; hablan por hablar, sin investigar, son periodistas que son más tuiteros que periodistas, que no investigan, que no saben lo que sucede de verdad con la industria argentina y con la Ley de Cine argentino que es un ejemplo en Latinoamérica. Así que, de alguna manera lo que estamos haciendo es conservar esa gran base, ese cimiento enorme que es la Ley de Cine para cuando cambien estos vientos de odio podamos volver a reconstruir el cine argentino como se merece.