Las hermanas Guillermina y Valentina Andreoli, oriundas de Rancagua-Pergamino, fueron convocadas para integrar el equipo argentino que participará del primer Mundial Universitario de Pádel, que se desarrollará del 6 al 11 de julio en Málaga, España.
La competencia reunirá a estudiantes deportistas de entre 18 y 25 años provenientes de más de 30 países y tendrá como escenarios al Sport Center Teatinos y al Vals Sport Cónsul. La organización está a cargo de la Federación Internacional de Deporte Universitario (FISU) y de la Federación Internacional de Pádel (FIP), mientras que en Argentina la coordinación corresponde a la Federación del Deporte Universitario Argentino (FEDUA).
El camino hasta Málaga
El proceso de selección comenzó durante el verano. Las hermanas Andreoli fueron propuestas por Oscar, organizador de AJPP Damas (Asociación de Jugadoras Profesionales de Pádel), para integrar las convocatorias nacionales.
No pudieron asistir al primer llamado, pero sí participaron de la segunda convocatoria. Fue entonces cuando comenzó a tomar forma un sueño que hoy se convirtió en realidad: ambas quedaron seleccionadas para representar a la Argentina en este Mundial.
La delegación nacional estará integrada por nueve deportistas: cuatro mujeres y cinco varones, quienes competirán en un torneo por equipos defendiendo los colores argentinos.
Esfuerzo y constancia
La convocatoria al Mundial Universitario llega como reconocimiento a años de esfuerzo y constancia. Antes de dedicarse al pádel, Guillermina y Valentina practicaron natación durante ocho años. Luego encontraron en el pádel su verdadera pasión y desde hace casi una década vienen construyendo un camino de crecimiento permanente.
Durante estos años pasaron por distintos clubes, profesores y entrenadores que contribuyeron a su formación deportiva, permitiéndoles alcanzar el nivel competitivo necesario para dar el salto. Como ocurre en el deporte de alto rendimiento, su rutina combina disciplina, entrenamiento físico, una alimentación adecuada y numerosas horas de práctica dentro de la cancha.
El presente de Valentina
Valentina Andreoli, de 21 años, ocupa el puesto número 29 del ranking argentino de AJPP. Entrena en Pergamino en el Complejo Top Ten bajo la conducción de Facundo Cubilla y complementa su preparación física en gimnasio. Además, trabaja regularmente en Rosario Arena junto al preparador físico Diego Pitón.
Su vida transcurre entre Rosario y Rancagua, donde mantiene sus raíces familiares. Durante el verano realizó la pretemporada en el Club de Pádel Rosario, Lavalle Center, continuando así con una planificación orientada al alto rendimiento.
El crecimiento de Guillermina
Por su parte, Guillermina Andreoli, de 23 años, continúa consolidando su carrera deportiva. Durante este año comenzó a competir en AJPP, logrando ingresar a cuadros principales y sumar sus primeros puntos en el circuito profesional.
Actualmente entrena en Pergamino junto a Facundo Cubilla y Matías Luca, además de realizar trabajos físicos en el gimnasio de Top Ten. Su evolución deportiva y los resultados obtenidos en los últimos meses fueron fundamentales para alcanzar la convocatoria al seleccionado nacional.
Deporte, estudio y trabajo
Más allá de sus compromisos deportivos, ambas hermanas sostienen una intensa actividad académica y laboral. Valentina cursa de manera virtual la carrera de Diseño Gráfico y también se desempeña profesionalmente en esa área. Guillermina estudia Ingeniería Industrial y además trabaja como chef, realizando pedidos para eventos y celebraciones. Las dos colaboran asimismo en el estudio contable de su mamá.
Un sueño mundialista para Rancagua
La presencia de Guillermina y Valentina Andreoli en el primer Mundial Universitario de Pádel representa un logro de enorme valor para el deporte regional y una gran noticia para Rancagua y Pergamino. Después de años de sacrificio, entrenamiento y dedicación, las hermanas tendrán la oportunidad de vestir la camiseta argentina en un evento que marcará un hito para el pádel universitario a nivel internacional.
Málaga será el escenario donde buscarán dejar su huella, llevando consigo no solo la ilusión personal de competir en un Mundial, sino también el orgullo de representar a su pueblo, a Pergamino y a todo el deporte argentino.