domingo 17 de mayo de 2026

Una cinematográfica persecución a un ladrón de moto tuvo su sentencia judicial

El delincuente intentó sustraer un rodado estacionado cerca del Terraplén y, al verse acorralado por vecinos y la Policía, se arrojó al cauce del Arroyo.

17 de mayo de 2026 - 07:00

El juez Guillermo Burrone, dictó una sentencia definitiva en una causa que mantuvo en vilo a la opinión pública por las características cinematográficas de la huida del imputado.

El proceso judicial, registrado bajo el número PE-78-2026, culminó mediante la aplicación del instituto del juicio abreviado, una herramienta procesal donde la fiscalía y la defensa técnica del acusado, Leonardo Pablo Roman De Los Santos, arribaron a un consenso sobre la materialidad del ilícito y la sanción a aplicar.

El imputado reconoció su participación en los hechos calificados legalmente como “Robo Agravado de Vehículo dejado en la vía pública, en grado de tentativa”.

Acuerdo de la Fiscalía y la defensa

La resolución del caso se dio tras una audiencia celebrada el 27 de abril de 2026, en la cual las partes presentaron la propuesta de juicio abreviado al juez Burrone. Este mecanismo, que desplaza el debate oral y público tradicional, requiere la conformidad expresa del acusado, la cual fue ratificada por De Los Santos en una audiencia de visu el 29 de abril. El acuerdo estableció una pena de un año y seis meses de prisión de ejecución en suspenso. El juez Burrone, tras analizar que se cumplimentaron todos los requisitos formales de modo, tiempo y forma, y constatar que la pena acordada no superaba los límites legales, consideró admisible el trámite. Es importante destacar que la víctima, Antonella Yanina Leiva, no pudo ser contactada telefónicamente para ser informada del trámite, pero esto no impidió el avance de la sentencia conforme a la ley vigente.

Llevaba la moto de tiro

El hecho que motivó la condena ocurrió el 13 de diciembre de 2025, aproximadamente a las 23:30 horas. En esa oportunidad, Antonella Leiva había estacionado su motocicleta marca Honda, modelo Wave 110cc de color roja, con el dominio A175FIO, en la calle Dr. Alem, entre Saavedra y Mitre. El rodado se encontraba frente al bar "Plan Chill", donde la joven compartía un momento con amigas, habiendo tomado la precaución de colocar el traba manubrio de seguridad. Sin embargo, De Los Santos violentó el dispositivo de seguridad y se apoderó de la unidad, comenzando a desplazarla "de tiro" (empujándola) por la calle Azcuénaga en dirección a Intendente Biscayart. Esta maniobra fue lo que finalmente selló su destino, ya que el movimiento del vehículo llamó poderosamente la atención de testigos presenciales que se encontraban en la zona.

Fuga por agua

Dos hermanos, que estaban en el frente de una casa familiar, fueron los testigos clave en esta historia. Mientras estaban en la vereda de su domicilio en la calle 11 de Septiembre, observaron al sujeto llevando la moto de tiro, vistiendo una remera de color celeste o verde claro. Al notar algo extraño, decidieron seguirlo en su propio automóvil y lo interceptaron en la intersección de avenida Rocha y 3 de Febrero. Al preguntarle si tenía algún problema mecánico con el ciclomotor, el ahora condenado reaccionó de manera abrupta: soltó la motocicleta, dejándola caer al suelo, y emprendió una veloz carrera a pie hacia el sector del Arroyo Pergamino. En ese preciso instante, personal de la División Motorizada de la Policía, que circulaba por las inmediaciones, fue alertado por las señas de los hermanos e inició una persecución inmediata.

Evidencias que lo complicaron

La desesperación del delincuente lo llevó a intentar una maniobra extrema para evitar el arresto. Al llegar a las márgenes del arroyo, se quitó la remera e ingresó al primer cajón de contención del cauce, sumergiéndose parcialmente bajo el agua para ocultarse bajo el puente de avenida Rocha. No obstante, la fuerte correntada le jugó una mala pasada y terminó golpeando su rostro contra uno de los pilares del puente. Tras un operativo cerrojo y varios minutos de tensión en los que el sujeto se negó inicialmente a salir, finalmente depuso su actitud y fue aprehendido por los efectivos policiales. Las pruebas recolectadas, que incluyeron el acta de procedimiento, el testimonio detallado de los hermanos justicieros y la posterior constatación de los daños en el traba volante de la moto por parte del oficial Gustavo Sayal, resultaron contundentes para acreditar la autoría de De Los Santos.

Prisión en suspenso

Al momento de dictar la sentencia, el juez Burrone analizó la calificación legal y el monto de la pena solicitada. Se consideró que el delito quedó en grado de tentativa ya que el autor no logró disponer libremente del bien sustraído debido a la rápida intervención vecinal y policial. El magistrado fundamentó la razonabilidad de dejar la pena en suspenso basándose en que el imputado carece de antecedentes penales previos y en los principios constitucionales de "mínima intervención" y "ultima ratio" del derecho penal. Citando jurisprudencia de la Casación Penal y doctrina del Dr. Daniel Rafecas, el juez sostuvo que el encierro efectivo debe ser el último recurso, especialmente cuando se puede esperar que la sentencia condicional sea suficiente para evitar futuras conductas delictivas.

Finalmente, Leonardo Pablo Roman De Los Santos fue condenado a un año y seis meses de prisión de ejecución condicional. Durante los próximos dos años, el joven deberá cumplir estrictas reglas de conducta: fijar residencia, someterse al control del Patronato de Liberados y abstenerse totalmente de consumir estupefacientes o abusar de bebidas alcohólicas.

El fallo judicial no solo pone fin a un proceso penal, sino que también resalta el valor de la colaboración ciudadana para la prevención del delito en nuestra comunidad, recordando aquel episodio donde un intento de robo terminó con un sospechoso golpeado y empapado bajo un puente, tratando inútilmente de escapar de la ley a través de las aguas del arroyo. El delincuente intentó ocultarse bajo el puente del Arroyo Pergamino sin éxito.

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