domingo 17 de mayo de 2026

Carlos Céccoli, un hombre del micrófono que honra el oficio de contar las cosas de su comunidad

Hace 40 años instaló una radio en Acevedo y emprendió la aventura de abrir un espacio que fue escuela para muchos. Fue propietario del canal de esa localidad.

17 de mayo de 2026 - 07:18

Carlos Nazareno Céccoli es un apasionado de la radio. El oficio del micrófono lo acompaña desde hace años, ya van cuarenta de lo que fue un sueño hecho realidad: transitar la realidad siendo testigo y protagonista del acontecer de la comunidad en la que vive. Al trazar su Perfil cuenta que nació en Conesa. “Vivíamos en Guerrico, donde pasé toda mi infancia y adolescencia, hasta que me mudé a Acevedo a los 29 años”.

Vive en esa localidad desde entonces. “Me siento un ciudadano de Acevedo. Guerrico está en mi biografía, allí viví muchos años y estreché vínculos que perduran. Incluso mi simpatía deportiva, soy hincha del Club Progresista, además de ser de River Plate; pero mi vida está en Acevedo, he pasado más años ahí que donde nací”, aclara en el comienzo.

Enseguida habla de su núcleo familiar de origen, conformado por su papá Nazareno, su mamá Angélica y sus hermanos Olga- fallecida recientemente- y Osvaldo. “Mi papá se dedicaba a tareas de campo, fue peón y llegó a ser propietario de alguna parcela; mi mamá era ama de casa y cuando nos mudamos del campo al pueblo, tuvo una despensa en Guerrico”, relata.

“Tuve una niñez de pueblo y una barra de amigos, con los que hasta hoy somos inseparables. Quedamos ‘Juanca’, ‘Piedrita’, ‘El Gallego’ y yo. Nos vemos y viajamos juntos. Y, ya no están con nosotros ‘El Cabezón’ ‘El Vasco’ y ‘El Flaco’”.

“También tengo otros amigos que fui cosechando en las distintas actividades que he hecho a lo largo de la vida”, agrega, agradecido de esos vínculos.

La vocación y su trayectoria laboral

Hizo la primaria en la escuela de Guerrico; y el secundario, en Conesa. Allí egresó como perito mercantil y más tarde, durante tres años, cursó en la Escuela de Contadores de San Nicolás. “Lamentablemente cerraron durante el proceso militar y como no me podía ir a Rosario, no pude seguir estudiando. Me hubiera gustado ser contador público”, reconoce.

Aunque no tuvo la posibilidad de acceder a ese título universitario, la vida laboral lo llevó siempre por el camino de lo contable. “Empecé trabajando en la administración de la Cooperativa de Acevedo. Y luego, durante varios años, en la contaduría industrial en Somiza, donde llegué al área de Control Contable”, describe. Y continúa: “Después me llamaron nuevamente de la Cooperativa de Acevedo porque había quedado vacante el puesto de contador en la función, tarea que ejercí con mucha dedicación. Durante veinte años estuve allí, al principio viajaba desde Guerrico y en 1979 me radiqué en Acevedo, cuando me casé”.

La vida familiar

Contrajo matrimonio con Lilia, mamá de sus hijas: Daiana, María Belén y María Guadalupe- que vive en San Marino-: “Belén tiene tres hijos, Nazareno- que es delegado de Acevedo- Maite y Astor. Daiana tiene a Donato y su pareja, a su vez, tiene a Valentina y Milena- nietas para mí-. Y María Guadalupe tiene a Francesco y Mía”, señala y describe lo que siente por ellos con ternura.

Su pasión

Con convicción asevera que su pasión siempre fue la radio. “Amigos que había hecho en la provincia de Santa Fe me entusiasmaron a armar una emisora de circuito cerrado en Acevedo. Yo había tenido alguna experiencia como locutor para actividades de la Catedral de San Nicolás, y nunca le tuve miedo al micrófono, creo que es algo que viene de sangre, soy primo hermano de Omar Pacini”, relata. Y continúa: “En el pueblo cuando comenté lo de la radio, la idea prendió con mucha ilusión en un grupo de chicos jóvenes, entre ellos Miguel Tunesi, Gustavo Suárez y Claudio Albarenque. Pusimos manos a la obra y se armó la radio de circuito cerrado en Acevedo, con los padres de ese sistema, como Domingo Carusso y Vicente Antolin”, recuerda.

“Instalamos cable por cable para alcanzar cada lugar del pueblo, y no nos quedamos allí, emprendimos la aventura de llegar por alambre a Guerrico, yo quería que la radio también se escuchara allí. El 9 de julio de 1986 pusimos al aire el primer tema para probar el circuito. Y el 27 de septiembre empezamos con la transmisión en vivo de la programación. Este año se están cumpliendo 40 años de aquella hermosa e inolvidable aventura: Radio Encuentro”.

Destaca que la propia comunidad nutría ese espacio de contenidos y resalta la variedad de voces y programas. “Mucha gente pasó por la radio, Fernando Pacini comenzó ahí. Claudio Albarenque, el ‘Negro’ Pinto y otros tantos que después siguieron su camino”, menciona honrado de haber hecho de esa emisora “una escuela”.

Su amor por la comunicación no quedó solo en el universo radiofónico. Fue propietario de Canal 6 de Acevedo. “Invertí mucho en el oficio de comunicar, siempre fue mi gran pasión”, recalca.

Otra etapa y reinventarse

Con los avatares de la vida y de la economía del país, Carlos vendió la emisora, pero aquella “Radio Encuentro” siempre quedó “picando” como algo propio, gestado desde una vocación y desde un profundo compromiso comunitario. “Ansiaba volver a tenerla”.

También en un momento difícil del país tuvo que desprenderse del canal. “Aunque lo vendí muy bien, me agarró el corralito, fue muy difícil esa época. No me da vergüenza decir que me fundí y pude reinventarme”.

“Me fui a trabajar a la administración del peladero de Guerrico y estuve muy volcado al Club de Guerrico, hicimos muchas fiestas, corsos y actividades desde esa institución”, relata.

Su trabajo allí y el impulso que le dio el presidente del Club- que era el propietario del peladero- lo acercó nuevamente al mundo de la radio. “Armamos la 91.9 FM, la tuvimos hasta que comenzaron los problemas económicos del peladero. Llevé la radio a Acevedo y seguí en casa nuevamente; a través de la torre del canal, volvimos a funcionar, con el mismo nombre de mi emisora original. Con el paso del tiempo, el emprendimiento se silenció, porque teníamos dificultades técnicas”.

“Tomé un trabajo por amistad con Gustavo Mujica para la venta de lubricantes y combustibles, necesitaba un viajante y como me gustaba andar en la calle, tomé esa tarea. Viajaba a Capitán Sarmiento, Pergamino, Rojas, a todos los pueblos de la ruta N°188, hasta San Nicolás y Ramallo”.

Volver a su primer amor

Siendo viajante, en San Pedro había un fabricante de radio al que Carlos le iba comprando materiales para rearmar la suya. “A los ponchazos, hace seis años pude terminar mi FM en Acevedo, con el nombre Encuentro, en la frecuencia 88.5”, cuenta con satisfacción y refiere que, desde entonces, de lunes a viernes de 8 a 12 horas, está al frente de un programa de actualidad que privilegia la información de su comunidad.

“Me encanta la vida del pueblo, me interesan las cosas nuestras y en la radio me dedico a eso, y la gente nos escucha por eso”, señala. “Trabajo solo, además estoy jubilado como empleado de comercio y sigo con la venta de lubricantes y baterías”, agrega.

Su presente

Aunque tiene mucha relación con Pergamino, su vida cotidiana transcurre en el pueblo. “Durante varios años estuve en la conserjería del Club, fue una buena experiencia, de mucha dedicación”, comenta, valorando las buenas relaciones que le quedaron de cada lugar en el que estuvo. “Puedo decir que me fui bien de todos lados”, destaca.

Teniendo en su haber muchas experiencias, la posibilidad de haber viajado mucho y de haber tomado de cada circunstancia, aprendizajes, siente un profundo apego por el lugar en el que vive. “He estado en San Marino, en varias ocasiones, soy sanmarinense, y tuve hasta la posibilidad de quedarme allí, pero a mi me gusta el pueblo y por lo que hago”, confiesa.

Dueño de una profunda fe cristiana, es devoto de María Crescencia y de Ceferino Namuncurá. “He sido un ferviente seguidor del Papa Francisco, a quien admiré. Tuve la fortuna de verlo con mi nieto Nazareno en la Plaza San Pedro y advertir cómo el mundo lo reconocía. No dudo de que tiene reservado un destino importante en la eternidad”, sostiene.

Sin asignaturas pendientes, futurista y emprendedor, asegura llevarse bien con el paso del tiempo. “Me gustan las cosas que hago ahora. Y me gustó todo lo que hice. De joven jugué al fútbol en varios equipos, primero en inferiores, después en San Nicolás, en un torneo preparación para Douglas, salí campeón con Acevedo, y estuve en Regatas y en Argentino Oeste de San Nicolás, y en los campeonatos de Somiza. Hoy miro fútbol y automovilismo. Cuando tenía el canal hicimos grandes transmisiones desde Balcarce”, señala, definiéndose como alguien que ha asumido muchos roles, sin alejarse jamás de su verdadera pasión: el oficio de comunicar.

El reconocimiento

Fruto de esa dedicación sostenida, desde hace doce años conduce la Fiesta de la Estaca. “Hoy comparto ese escenario con Belén, mi hija, y con Daniela Polola. Lo hago con mucha responsabilidad, intentando estar a la altura de ese escenario”.

“También hacemos la conducción del Festival de la Tierra Fértil de Urquiza y del Festival Yupanquiano de J. A. Peña”, comenta, honrado por la confianza que le propinan aquellos que lo convocan.

Lejos de cualquier pretensión vanidosa, siente que su oficio le ha dado enormes satisfacciones. “Con un programa que tenía en el canal obtuvimos una distinción importante. Y con la radio, me dieron el Premio Santa Clara de Asís. Codearme con personalidades como ‘Pancho’ Ibáñez, Luis Landrisina, Los Hermanos Avalos, las Trillizas de Oro y otras tantas en aquel evento fue inolvidable”, recuerda.

Autodidacta y amigo del micrófono, imagina el futuro haciendo lo que ama hacer: comunicar y brindar a través de su palabra, compañía y servicio, eso que vuelve al oficio grande y lo transforma en canal para propiciar el bien común, algo que para Carlos ha sido desde siempre, consigna y estímulo.

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