Desde agosto, la artista plástica y directora de FIBAC, Mariana Maroli, junto a su equipo GrupArte del complejo Las Amalias, impulsa un proyecto artístico y comunitario en San Pedro: la creación de un mural en mosaico donado al Club de Pescadores y Náutica, símbolo del deporte y la vida social local.
Un mural que celebra la identidad del Club de Pescadores
La obra comenzó a tomar forma a partir de una idea clara: reconocer el valor social que cumplen los clubes en ciudades como San Pedro. El Club de Pescadores y Náutica no solo es un espacio recreativo, sino también un ámbito de contención, formación y encuentro para cientos de chicos y chicas que practican fútbol, canotaje, natación, patín, básquet y otras disciplinas.
Además, la institución abre sus puertas a escuelas que no cuentan con patio propio, permitiendo que muchos alumnos puedan desarrollar allí sus clases de educación física. Ese rol comunitario fue el motor que impulsó a Mariana Maroli y al equipo GrupArte a encarar esta intervención artística como un regalo a la ciudad.
El proceso artístico detrás de la obra en mosaico
El mural cuenta con una superficie cercana a los 12,5 metros cuadrados y dimensiones de 4,10 metros por 3,10 metros. Fue realizado íntegramente en técnica de mosaico, con un proceso minucioso que incluyó el armado previo de cada sección sobre paños de fibra de vidrio.
Una vez finalizadas las piezas, fueron trasladadas al club, donde durante varios días se trabajó en la colocación definitiva y en la aplicación de la pastina. El color blanco elegido para este último paso respeta el fondo del logo institucional y permite que la obra dialogue armónicamente con el entorno del club y la costanera.
Arte, memoria y compromiso con la comunidad de San Pedro
“Muchos de nosotros tenemos un vínculo afectivo con este lugar: nuestros hijos, nietos o familiares pasaron por estas canchas, por la pileta o por las actividades del club. Por eso decidimos regalarle este mural”, expresaron desde GrupArte, destacando la carga emocional que acompaña a la obra.
El proyecto fue posible gracias al acompañamiento de la comisión directiva del Club de Pescadores, que apoyó la iniciativa desde el inicio y colaboró con la adquisición de los materiales. El resultado es una intervención que combina arte, identidad y pertenencia, dejando una huella visible de compromiso con la comunidad sampedrina y su patrimonio social.