Los trabajadores fuera de convenio de Fiplasto hicieron pública su preocupación a través de una carta abierta dirigida a la comunidad de Ramallo, en la que denunciaron que llevan siete meses sin aumentos salariales y que atraviesan una situación económica cada vez más compleja.
Reclamo salarial en Fiplasto: siete meses sin actualización
Según detallaron en el documento, más de 50 empleados que no se encuentran bajo ningún convenio colectivo dependen exclusivamente de las decisiones de la gerencia para la actualización de sus haberes. En un contexto de inflación sostenida, aseguran que el congelamiento salarial profundizó la pérdida del poder adquisitivo.
“Somos conscientes del difícil momento económico y de la baja en las ventas, pero no aceptamos que nuestros salarios sean la variable de ajuste”, expresaron. Además, señalaron que el actual escenario se suma a años de deterioro progresivo en sus ingresos.
Denuncias por presiones internas y falta de representación sindical
En la carta abierta, los trabajadores también advirtieron sobre situaciones de presunto maltrato, presiones y falta de canales formales de reclamo. Explicaron que, al no contar con representación sindical, se sienten desprotegidos frente a las decisiones empresariales.
Por temor a represalias, eligieron difundir el mensaje de manera anónima. “Nos mienten en la cara y sentimos una complicidad que nos deja indefensos”, sostuvieron en el escrito, donde remarcan que la ausencia de un marco paritario los deja sin herramientas de negociación.
Salarios por debajo del millón y riesgo de pobreza
El documento también pone el foco en la situación de los rangos bajos y medios —asistentes, coordinadores y supervisores— muchos de los cuales cuentan con más de diez años de antigüedad y no alcanzan a percibir un salario mensual de un millón de pesos.
“En varios casos estamos cerca de la línea de pobreza y debemos buscar otros trabajos para cubrir los gastos básicos”, afirmaron. En este contexto, exigen una revisión urgente de los salarios y la implementación de reglas claras y previsibles.
La carta concluye con un pedido concreto: “No pedimos privilegios. Pedimos un sueldo digno, que refleje nuestro esfuerzo y nos permita vivir con tranquilidad junto a nuestras familias”, subrayaron, al tiempo que buscan visibilizar una problemática que, según advierten, se ha vuelto insostenible.