Pergamino trabaja de manera sostenida con un ambicioso plan de señalización vial que tiene como eje principal el ordenamiento del tránsito y la mejora de la convivencia entre los conductores y peatones. En el marco de los programas que se vienen estableciendo por la Municipalidad, y bajo la coordinación de la Subsecretaría de Inspección General y Tránsito, se concretó una nueva demarcación de los cordones y los sectores estratégicos con colores específicos, pensados para indicar de forma clara y rápida las condiciones de estacionamiento y circulación en cada zona.
El objetivo es doble: por un lado, mejorar la legibilidad del espacio público y, por otro, generar conciencia sobre la importancia de respetar las normas viales. Este sistema de colores, que ya se estuvo aplicando en distintos puntos del Centro y en barrios con alta densidad vehicular, responde a una lógica muy sencilla pero efectiva: cada tonalidad transmite una información precisa sobre lo que está permitido o prohibido hacer con un vehículo en ese espacio.
Seguridad vial y lenguaje visual para todos
La implementación de estos colores busca establecer un lenguaje visual universal, comprensible para todos los usuarios, más allá de las experiencias o los conocimientos técnicos de las normas. De esta manera, los cordones se convierten en un sistema de comunicación directa entre el Estado y la comunidad, que orienta, organiza y previene conflictos.
El color naranja señala los sectores exclusivos para las tareas de carga y descarga de mercadería, especialmente en aquellas zonas comerciales donde el movimiento diario de camiones y utilitarios requiere una regulación específica. El rojo indica la prohibición total de estacionar y detenerse, generalmente en esquinas, rampas o sectores donde se necesita garantizar la visibilidad y la fluidez del tránsito. El amarillo marca lugares donde está prohibido estacionar, aunque se permite la detención momentánea, como para ascenso o descenso breve de pasajeros.
A su vez, el blanco señala los espacios donde el estacionamiento está permitido, mientras que el celeste está reservado exclusivamente para el ascenso y descenso de personas con discapacidad, una medida que apunta no solo a ordenar, sino también a garantizar la inclusión y la accesibilidad, valores que la gestión municipal busca en todo momento reforzar.
Orden, seguridad y convivencia
Desde la Municipalidad señalaron que esta nueva señalización representa un paso más en el proceso de ordenamiento del tránsito local, un desafío que se ha vuelto prioritario ante el crecimiento del parque automotor, la expansión urbana y las necesidades de seguridad vial.
“Cada color tiene una función concreta y debe ser respetado. No se trata solo de cumplir una norma, sino de comprender que el ordenamiento vial es una construcción colectiva que mejora la vida cotidiana de todos”, destacaron desde el área de Inspección General y Tránsito.
La implementación de este tipo de códigos visuales permitirá reducir las infracciones, evitar conflictos entre conductores y mejorar la circulación en los horarios de mayor congestión. A su vez, el programa no se limita a pintura de cordones: está acompañado por una campaña de concientización ciudadana y control, a cargo de los agentes de tránsito municipales, quienes reforzarán la presencia en los sectores recientemente señalizados para informar, orientar y, en caso necesario, sancionar.
Inclusión y respeto en Pergamino
Uno de los aspectos más destacados de esta propuesta es su impacto en materia de inclusión urbana. La señalización celeste, por ejemplo, garantiza espacios prioritarios y visibles para las personas con movilidad reducida, especialmente en zonas cercanas a hospitales, centros educativos, instituciones bancarias y dependencias públicas. Este gesto, aunque sencillo, constituye un avance concreto hacia una ciudad más empática, equitativa y accesible.
A medida que el sistema se despliega en más sectores de Pergamino, las autoridades insisten en la importancia de que los vecinos se familiaricen con el significado de cada color. Su correcta interpretación es fundamental para que el plan funcione y cumpla su propósito. “El ordenamiento del tránsito no depende solo del Estado, sino también del compromiso y la responsabilidad de cada conductor”, remarcaron desde la Subsecretaría.
Este plan de señalización se enmarca en un conjunto más amplio de acciones que la Municipalidad viene llevando adelante en los últimos meses: la modificación de sentidos de circulación en determinadas calles, la instalación de nueva cartelería, la modernización de semáforos y la planificación de ciclovías en puntos estratégicos.
Todas estas medidas forman parte de una misma política pública que busca una ciudad más organizada, segura y amable para quienes la habitan y transitan diariamente.
Pergamino se encuentra en una etapa de transformación urbana, en la que toda la infraestructura, la planificación y la educación vial son piezas complementarias de un mismo proyecto de modernización.
Respetar los colores para mejorar el estacionamiento
Más allá de la infraestructura, el componente esencial del plan está en la conducta ciudadana. Respetar la señalización vial es una forma de convivencia y de cuidado mutuo. Cada vez que un conductor estaciona donde no debe, se detiene en un sector prohibido o ignora el color de un cordón, no solo comete una infracción, sino que afecta el orden general y pone en riesgo la seguridad de otros.
Por el contrario, cuando un vecino interpreta correctamente las señales y actúa en consecuencia, contribuye a una ciudad más ordenada, segura y previsible. La autoridad puede pintar un cordón de rojo, pero si los conductores eligen ignorarlo, el conflicto persiste. Lo mismo ocurre con los sectores celestes destinados a personas con discapacidad: su correcta utilización depende exclusivamente de la empatía y el compromiso colectivo.
En este sentido, el llamado del Municipio es claro: respetar los colores es respetar la ciudad. Cada línea pintada en el cordón no es un simple trazo de pintura, sino un mensaje que busca organizar, prevenir y proteger. La seguridad vial se construye todos los días, con cada decisión al volante, con cada gesto de respeto hacia los demás y con la convicción de que el espacio público es de todos.