domingo 10 de mayo de 2026

“Amor sin agresión”, un taller para abordar la violencia en los noviazgos

14 de mayo de 2015 - 00:00

La iniciativa es desarrollada por la Dirección de Asistencia a la Mujer y la Familia. En este marco, los alumnos de entre 13 y 17 años, de establecimientos de nuestra ciudad son informados respecto a las situaciones violentas que se pueden generar entre las parejas adolescentes. El análisis del femicidio de Chiara Páez.

DE LA REDACCION. En los últimos días, el caso de Chiara Páez asesinada por su novio Manuel, mantiene conmocionado no solo a la localidad santafesina de Rufino sino a todos los argentinos que “siguen de cerca” el hecho a través de los medios.

Las estadísticas indican que los femicidios van en aumento y ante este panorama, en nuestra ciudad la Dirección de Asistencia a la Mujer y la Familia se encuentra trabajando, desde su creación, en prevención de la violencia de género.

Uno de los talleres que se lleva a cabo en los establecimientos educativos se llama “Amor sin agresión” cuyo objetivo es capacitar a los jóvenes para que puedan tener un noviazgo sano. “Entendemos que el noviazgo debe ser la etapa rosada de un romance pero advertimos que, a nivel nacional, de cada 7 noviazgos 3 son violentos. Es lamentable que tengamos que seguir padeciendo estas muertes. Son muchas las mujeres que mueren en manos de sus esposos, parejas y exparejas y por ello apelamos a que la sociedad en su conjunto pueda reflexionar, tenemos que desnaturalizar las prácticas violentas y los padres acompañar a sus hijos para que puedan tener un vínculo sano con sus parejas”, explicó Romina Yaryura, titular de la Dirección de la Mujer, al tiempo que aseguró que los adultos, padres, docentes y entorno general de los jóvenes, deben advertir los signos de violencia y brindar las herramientas necesarias para erradicar la misma.

 

Natural

De acuerdo con lo expuesto por la funcionaria, en las charlas que se ofrecen en las escuelas, la respuesta de los alumnos es muy buena. “Hace tres años que trabajamos en el proyecto ‘Amor sin agresión’ en el marco de la prevención de violencia en el noviazgo. Gracias al compromiso y la predisposición de los directivos y docentes de los establecimientos educativos es que estamos en pleno contacto con los alumnos de entre 13 y 17 años. Los chicos están al tanto de la situación de violencia en el noviazgo pero nos sorprende que se naturaliza demasiado esta problemática. En este sentido, que un novio sea celoso, que le agarre el celular a su novia, que no la deje salir con sus amigas, parecieran que son normales y cotidianas. Esto nos preocupa y nos alerta”, sostuvo Yaryura. Consecuentemente desde la Dirección se profundiza el trabajo de prevención y de articulación con las demás instituciones que abordan el flagelo de la violencia.

 

Construcción del conocimiento

Desde el área municipal se apela a la construcción colectiva del conocimiento. Una de las últimas iniciativas que se aplica desde hace algunos meses está orientada a los hombres que tienen conductas violentas. “Estamos tratando a un grupo de hombres que fueron derivados por el Juzgado de Familia y otros que vinieron por propia voluntad a la Dirección. El taller está focalizado en la construcción de nuevas masculinidades. La idea es entender a este hombre, atravesado culturalmente. La idea es que podamos generar vínculos más sanos”, agregó Yaryura.

 

Generar el cambio

Gustavo Ghilarducci, psicólogo encargado de los talleres orientados a los hombres con actitudes violentas, ante la pregunta de si un hombre violento puede cambiar, aseguró que es posible el cambio. “Nosotros partimos de esa premisa pero entendemos que se trata de un trabajo complejo, que consiste en reeducar a un hombre con  conductas violentas. Estamos en la primera etapa de la intervención con hombres de un trabajo que puede llevar alrededor de tres años”, aseguró Ghillarducci.

Consultado respecto a los factores que confluyen para que un hombre sea violento, explicó que se trata de un conjunto de factores, “tiene que ver la historia individual, el contexto en el que se desarrolló, la configuración psíquica, es decir cómo el sujeto organiza las experiencias que va teniendo subjetivamente y tiene que ver la configuración cultural actual, es decir, patriarcal, machista que hace que un hombre deba ser de una manera determinada. Los condicionamientos culturales sumados a los factores ambientales en los que el niño se desarrolla, por ejemplo, si vive en un contexto violento aprende ese modo de comunicarse, también hay que considerar que los hombres violentos, en su niñez, fueron violentados, abusados. Uno de estos factores por sí mismo no es determinante pero la combinación de todos, en la mayoría de los casos, genera una conducta violenta”.

 

Esfera pública y privada

Haciendo referencia a los modos en que los hombres violentos se presentan ante la sociedad, el psicólogo afirmó que “la posición que adoptan es muy diferente a la esperable de un hombre violento. La relación que el hombre establece con la pareja forma parte de una reactualización de vínculos tempranos que se establecieron con los padres en el transcurso del complejo de Edipo. Las conductas que adoptan con sus parejas son muy diferentes a cómo se presentan en la sociedad. Igualmente en el caso específico ocurrido en Rufino, el abordaje es muy completo dado que el novio de Chiara es un adolescente y este grupo etario tiene baja tolerancia a la frustración, es decir, a aceptar las cosas que no le gustan. A esto se suma la sociedad machista en la que viven los adolescentes y la configuración psíquica del sujeto. Hay que pensar, en este caso de violencia, en una estructura patológica”.

 

Fortalecimiento de la mujer

Considerando la condena social a este tipo de casos, los trabajadores de la Dirección de la Mujer manifestaron que “hay una evolución de la sociedad, empujado por la existencia de dispositivos, ya que se advierte una sociedad informada respecto a la violencia de género. Sin embargo sigue habiendo resabios de aquellos que piensan que la mujer ‘algo habrá hecho’ para ser violentada. La violencia es una construcción cultural y el abordaje es muy complejo ya que la mujer ingresa en un círculo vicioso violento. Por eso nosotros trabajamos en el fortalecimiento y empoderamiento de la mujer para que, por fuera de su situación de víctima, una vez informada y fortalecida, con los elementos propicios para hacer frente a una situación violenta, pueda evaluar y decidir qué hacer con su vida”.

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