Según el informe de la Consultora de Climatología Aplicada, mayo favorecería la siembra de trigo con temperaturas medias aptas y sin heladas. El Niño aparece como una influencia benéfica con posibilidades de ganar terreno durante la primavera.
DE LA REDACCION. Un vasto sector de la provincia de Buenos Aires y también de La Pampa recibió un importante auxilio pluvial durante abril. Si bien en muchos casos debieron esperar hasta la última semana del mes para que se concrete o se afiance este cambio de patrón, la mejora fue sustancial y ya no quedan zonas en sequía en las provincias del sur de la región pampeana, informó la Consultora de Climatología Aplicada (CCA). Estos sistemas precipitantes no alcanzaron con eficiencia la franja central del país en abril pero, apenas comenzando este mes, tormentas con una oferta de agua muy generosa cubrieron gran parte del sur santafesino y el territorio entrerriano.
La consultora amplió que a medida que transitamos la última parte del otoño las lluvias comienzan a recostarse sobre el este. Estas primeras precipitaciones de mayo parecen haber confirmado esta situación. Sin embargo, los pronósticos de mediano plazo muestran una transición quincenal que, sin cambiar el patrón que parece imponerse, decantaría precipitaciones hacia la zona mediterránea de Chaco, no de manera tan eficiente sobre Santiago del Estero y Córdoba.
Luego el informe de la CCA señala que como es sabido el otoño en áreas mediterráneas, luego de la cosecha, debe ser visto como una temporada de acopio de agua. Esta condición define a esta estación en una suerte de indicador climático de largo plazo, al menos en el comportamiento de las reservas. Llegar a junio con una deficiencia muy marcada prácticamente garantiza un atraso en el comienzo de las siembras, dado que el invierno no suele compensar los otoños secos y, por lo tanto, la demanda de lluvias sobre septiembre se vuelve demasiado alta, improbable de satisfacer. Bajo esas circunstancias no es extraño llegar en sequía a octubre, amplió el CCA.
Además, agregó que teniendo en cuenta esto y dado que no partimos de una situación deficitaria, las lluvias de mayo ganan presencia como indicador a futuro. Aunque con una oferta normalmente inferior a la de abril, si la segunda quincena logra aportar 30 milímetros o más sobre áreas mediterráneas podríamos confirmar una buena performance para la evolución de los cultivos de invierno hasta comienzos de la primavera. El centro este de la zona núcleo siempre tiene mejores posibilidades para incorporar lluvias extras. Lo mismo puede decirse para el sudeste de Buenos Aires.
Para finalizar, el CCA informó que en el corto y mediano plazo habrá que monitorear el comportamiento de las lluvias durante la segunda quincena de este mes y el potencial afianzamiento de un nivel normal de reservas. Esperar un invierno con lluvias generosas es improbable en áreas mediterráneas, sí un patrón más generoso sobre la franja este. A largo plazo el fenómeno de El Niño aparece como una influencia benéfica con posibilidades de ganar terreno durante la primavera.