En determinados casos el perjuicio es muy grande, con el resultado de casas literalmente desvalijadas, el robo de computadoras u otros dispositivos con datos e información muy valiosa o la sustracción de los ahorros. También hay hechos de menor relevancia pero el impacto emocional sobre los damnificados es el mismo: el ultraje a la intimidad.
DE LA REDACCION. Los robos en viviendas constituyen una modalidad frecuente de la que muchos pergaminenses han sido damnificados y de la que nadie se encuentra exento, independientemente del sector de la ciudad donde residan.
Dejar la casa sola durante un fin de semana largo o simplemente ausentarse del hogar por algunas horas puede convertirse en un blanco perfecto para los delincuentes que se las ingenian para forzar puertas, ventanas o claraboyas y se apoderan de electrodomésticos, dinero o cualquier objeto de valor que encuentran.
En algunos casos los perjuicios son muy grandes, con el resultado de casas literalmente desvalijadas, el robo de computadoras u otros dispositivos con datos e información muy valiosa o la sustracción de los ahorros de una familia. Sin embargo, cabe señalar que la estadística también comprende hechos de menor relevancia, como el robo de objetos de escasos valor del patio de una vivienda, por citar un ejemplo.
Así como se pudo advertir un incremento significativo de esta modalidad a partir de los casos que ingresaron a la vía judicial, también hay que tener en cuenta que muchas personas deciden no denunciar el hecho, por lo que la cifra podría ser aún más representativa de la realidad.
Muchas veces al voleo, aprovechando las circunstancias, y otras con información, los delincuentes se las arreglan para ingresar a las casas, generalmente por el techo o por los patios, forzando alguna puerta o ventana que se vea más accesible y una vez dentro se apoderan de electrodomésticos, elementos tecnológicos y todo tipo de objetos de valor, incluso ropa.
Una ventana mal cerrada, aunque la misma posea rejas, no resulta un impedimento para los ladrones, que aprovechan para apoderarse de las cosas que se encuentran más cercanas o bien alcanzar las llaves de la vivienda para luego acceder por la puerta principal.
También se han dado varios casos en los que los delincuentes ingresan luego de cortar o simplemente doblar uno de los barrotes de las rejas lo suficiente para que pueda ingresar una persona de contextura pequeña, presumiblemente un menor, con algún objeto que encuentran a mano en inmediaciones de la casa.
En los últimos días se registraron varios casos de robos en viviendas cuyos moradores se ausentaron solo por algunas horas, por lo que el riesgo de encontrarse cara a cara con los delincuentes y que la situación cobre otro tenor es altísimo. Sabedores de esta posibilidad, cuando el damnificado evalúa el perjuicio, termina por contentarse con llegar luego de la huida de los cacos y con haber preservado la vida.
Además de las habituales recomendaciones de las autoridades policiales, de asegurarse de cerrar bien todas las aberturas de la casa al retirarse o colocar las alarmas en caso de contar con dicho sistema por más que piensen regresar en poco tiempo, para no darle la posibilidad a los ladrones de ingresar al domicilio, también es importante sumar el no dejar en patios y porches elementos tales como palas, escobas u otros que puedan ser utilizados como ocasionales barretas para forzar rejas.
También solicitan a la población involucrarse, colaborar con la seguridad general, y denunciar cualquier situación anormal o actitud sospechosa a través de los sistemas de emergencia (101) y (108).
Ultimos hechos
Entre los hechos más relevantes de esta modalidad recientemente, siempre hablando de aquellos que son denunciados, se puede mencionar el caso de un docente domiciliado en el barrio Villa San José, quien sufrió el robo de 10.000 pesos que tenía ahorrados.
El damnificado se ausentó de su casa ubicada en Neuquén al 2200 por un lapso de dos horas, entre las 15:00 y las 17:00, y al ingresar al domicilio observó el cajón del mueble del televisor sobre el sillón.
Ante esta situación el docente salió de la vivienda y llamó a la Policía, para luego regresar y constatar el faltante de los 10.000 pesos que tenía ahorrados.
Cabe señalar que el o los delincuentes ingresaron a la finca luego de forzar la reja de una ventana que da al comedor con una pala que encontraron en el patio.
El domingo pasado se registró un episodio similar en un domicilio de Guido al 1000, donde sustrajeron 30.000 pesos y el lunes otro en el barrio Champagnat.
Los delincuentes ingresaron en la vivienda ubicada en calle Guido, próxima a un supermercado chino, mientras el comercio estaba abierto. El propietario del mismo, quien residiría en la casa contigua, escuchó ruidos extraños provenientes de la parte trasera y cuando se acercó a ver qué pasaba, observó al menos a dos sujetos que escapaban a la carrera con algo en las manos.
De inmediato se dirigió hasta el sector donde tenía el dinero guardado y se advirtió del faltante de los 30.000 pesos en efectivo.