domingo 10 de mayo de 2026

Cuando la política se olvida de administrar

El Hospital San José está al borde de perder su servicio de Pediatría. No por falta de recursos ni por inevitabilidad. Por ausencia de gestión.

10 de mayo de 2026 - 07:00

El Hospital San José de Pergamino tendría hoy entre 800 y 900 empleados. Médicos, enfermeros, administrativos, personal de limpieza y vigilancia. No es un hospital chico ni abandonado. Es, sin embargo, un hospital que está a punto de perder su servicio de Pediatría de emergencia y complejidad. Y eso no pasaría por falta de recursos en abstracto. Pasaría porque alguien que tiene la responsabilidad de administrar esos recursos no lo estaría haciendo.

Un sistema sostenido a pulmón y sin conducción

Tres servicios críticos —Pediatría, Neonatología y Terapia Intensiva Pediátrica— funcionarían hoy sin jefaturas formales. No habría conducción ni estructura de toma de decisiones. No habría nadie que responda institucionalmente cuando algo falla. Lo que habría son profesionales que cubren los huecos con su propio cuerpo y su propio tiempo, sosteniendo un sistema que debería tenerlos respaldados y que en cambio los tiene solos.

En Neonatología serían seis profesionales para cubrir siete días a la semana. La ecuación no cierra ni en el mejor escenario, y el mejor escenario no existe: cualquier licencia, cualquier vacación, cualquier imprevisto dejaría guardias descubiertas. En Pediatría habría días en que un solo médico debe cubrir simultáneamente la guardia, la internación y toda la demanda externa. Jornadas de 24 horas con una carga que las propias profesionales describen con precisión: "Es muchísimo. Es una responsabilidad enorme para una sola persona."

Habría días en que el hospital directamente no contaría con médico terapista intensivo pediátrico. Ante un caso crítico, la única salida sería la derivación, y esa gestión también recaería sobre el mismo médico que está atendiendo todo lo demás. "Es un Tetris. Movés una pieza y se cae otra", dijeron Elin Bruno, Débora Mendi, Yanina Baibona y Elena Vicente en una entrevista con La Opinión. No es una metáfora decorativa. Es una descripción técnica de cómo funcionaría el servicio hoy.

Por qué se van los profesionales

La sangría de personal no sería nueva ni repentina, pero se habría acelerado. Hasta hace un tiempo, serían principalmente médicos los que renunciaban. Hoy la fuga sería transversal: todas las áreas registrarían bajas y se estimaría que las renuncias seguirían aumentando en los próximos meses.

Las razones serían conocidas y se acumularían. Los salarios bajos serían el factor principal, pero no el único. Muchos profesionales habrían ingresado al sistema bajo la figura de becas, una modalidad que no genera aportes jubilatorios y que precarizaría desde el primer día la relación laboral. A eso se sumaría el desgaste cotidiano: el ninguneo de las jerarquías, la falta de insumos básicos para trabajar, la sensación de que el esfuerzo no tiene retorno ni reconocimiento. "Esto nos está afectando la salud. Hay un cansancio físico y emocional muy fuerte", reconocieron las profesionales.

El resultado sería predecible: quien puede irse, se va. Al sector privado, a otro trabajo con menos carga, a otro lugar donde el sistema no dependa exclusivamente de su voluntad de aguantar. "Cada vez hay menos médicos que eligen la pediatría", advirtieron. Y los que eligen quedarse lo hacen a un costo personal que no debería pedírsele a nadie.

Este año, además, no habría consultorio IRAB, un servicio que durante el invierno cumple una función crítica para descomprimir la guardia pediátrica. El invierno se acerca y la demanda crecerá en todos los niveles: guardia, internación, terapia intensiva y neonatología. El sistema ya estaría al límite antes de que empiece la temporada más exigente del año.

Hace quince años era un servicio modelo

El dato que más duele en los testimonios de quienes trabajan en el hospital desde hace tiempo no es el presente. Es la comparación con el pasado. "Hace 15 años, este era un servicio modelo. Cuando hacíamos la residencia, la sala estaba llena de médicos. Hoy hay uno o dos residentes."

El deterioro habría sido progresivo pero constante. No ocurrió de golpe ni por una catástrofe imprevisible. Habría ocurrido porque nadie tomó las decisiones que había que tomar a tiempo. Porque se dejaron crecer los problemas hasta que se volvieron estructurales. Y porque mientras el sistema se desarmaba por dentro, hacia afuera se presentaban logros y anuncios. El contraste entre la crisis interna que vivirían los servicios de pediatría y las presentaciones institucionales con bombos y platillos de otros proyectos hospitalarios no habría pasado inadvertido para quienes lo protagonizaron desde adentro.

El problema no es ideológico. Es de gestión.

Conviene ser claro en este punto porque la tentación de convertir esta crisis en munición política es grande y, al mismo tiempo, completamente inútil para resolver el problema. Lo que estaría fallando en el Hospital San José no sería un modelo ideológico ni una visión del Estado. Lo que estaría fallando es la administración en el sentido más concreto y menos glamoroso del término: la asignación de recursos humanos, la cobertura de jefaturas vacantes, la regularización de situaciones laborales precarias, el pago de salarios competitivos, la provisión de insumos básicos.

Nada de eso requiere grandes debates filosóficos. Requiere que alguien con autoridad y responsabilidad se siente, identifique los problemas y los resuelva. Que los cargos de conducción se cubran con criterio técnico y no con lógica de pertenencia política. Que las becas que no tienen aportes jubilatorios se conviertan en contratos que sí los tengan. Que los profesionales que sostienen el sistema a pulmón reciban a cambio condiciones dignas de trabajo.

La política tiene mucho para hacer acá. Pero no en forma de enojos, disputas ni declaraciones cruzadas. Tiene para hacer en forma de gestión. De administración. De decisiones concretas tomadas a tiempo, antes de que el servicio colapse y Pergamino se quede sin Pediatría de emergencia y complejidad en su único hospital público de referencia regional.

"Llegamos al límite del funcionamiento en casi todas las áreas", dijeron las profesionales. "Necesitamos que esto se sepa."

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